Hacienda

Precio del pollo asado subió 5,93% en el último año y alcanzó promedio de $43.470

Sondeo LR

El repunte en el precio del plato estuvo impulsado por los ajustes inflacionarios, el incremento de los costos de mano de obra y los asociados al proceso de preparación y venta

Sara Ibañez Pita

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Hoy se conocerá el dato de inflación correspondiente a agosto, para el que el mercado financiero prevé un repunte anual hasta 6,10%. A esto se suma que el Índice del Pollo Asado, IPA, estima una mayor presión sobre el IPC de alimentos, debido a que el pollo asado pasó de $41.037 a $43.470 en el último año, reflejando un incremento de 5,93%. Entre julio y agosto, también registró un alza de 3,25%.

El sondeo reveló que las ciudades con el platillo más caro fueron Bogotá, con $51.170; Medellín, con $47.960, y Cartagena, con $47.560, donde se registraron variaciones de entre 16,48 % y 21,42 %. En contraste, los precios más bajos se encontraron en Villavicencio, Tunja, Cúcuta y donde el pollo asado bajó entre 1,25% y 8,33%, con precios de $35.200, $38.700 y $41.400, respectivamente.

Sobre las razones de este repunte, Nicolás Cruz Walteros, analista experto en economía local de Corficolombiana, aseguró que el incremento del precio del pollo asado estaría asociado a una menor disponibilidad del producto en el mercado, la cual pudo haber generado presiones al alza, especialmente si la demanda se mantuvo estable.

“Nuestro seguimiento muestra que el abastecimiento de pollo cayó 10,4 % entre julio y agosto, lo que representa una reducción importante de la oferta en un periodo relativamente corto”, detalló Cruz.

El encarecimiento del plato en el último año también fue impulsado por los costos asociados a mano de obra, energía y transporte, así como al proceso de preparación y venta.

Sondeo LR / Dane

Al respecto, Valentina Guio, jefe de Investigaciones Macroeconómicas de Anif, advirtió que el alza responde principalmente al ajuste de precios ocasionado por una alta inflación y la indexación derivada del salario mínimo, pues “los servicios son los que más directamente trasladan este tipo de ajustes, en particular aquellos donde la remuneración de los trabajadores es el principal costo”.

De hecho, el dato de inflación de julio, que fue de 6,03%, estuvo explicado en 70% por el comportamiento de las divisiones de servicios y alimentos.

Guio recalcó que el rubro de comidas fuera del hogar para consumo inmediato es uno de los más sensibles a los ajustes, además de que “esta misma indexación también afecta otros costos de operación de los negocios: los arriendos, que se ajustan con la inflación de cierre del año anterior, y los servicios públicos. En particular, la electricidad pasó de una inflación anual de 0,93% a 3,45% en julio, y el gas de 2,16% a 3,76%”.

LOS CONTRASTES

  • Nicolás CruzAnalista experto de economía local de Corficolombiana

    “El aumento del precio puede reflejar tanto las presiones de costos acumuladas como, más recientemente, un choque de oferta por un menor abastecimiento de pollo”.

  • Valentina GuioJefe de investigaciones macroeconómicas de Anif

    “Este incremento responde principalmente al ajuste de precios asociado a una inflación persistentemente alta y a la indexación derivada del aumento del salario mínimo de 23%”.

Durante este año, los precios de las comidas fuera del hogar han subido 7,1% y los alimentos se han incrementado en 6,41%, reflejando el traslado de las presiones que tienen los productores y comerciantes hacia los consumidores, tanto en el pollo asado como en otros productos preparados.

“La comida en establecimientos de servicio a la mesa ha registrado una aceleración marcada, especialmente en el primer trimestre, consistente con su naturaleza de servicio intensivo en mano de obra”, apuntó Guio, quien recordó que, en julio, la inflación anual de este rubro se ubicó en 9,72 %.

De cara a los próximos meses, Cruz indicó que se prevé que persistan las presiones al alza durante el segundo semestre, teniendo en cuenta que, “además del mayor costo de los alimentos, generado por las posibles afectaciones del fenómeno de El Niño, incidirán el incremento de los costos laborales asociado al aumento del salario mínimo y a los costos laborales que entrarán en vigor durante; así como el aumento de los costos de la energía”.

Este punto lo respaldó Guio, quien afirmó que el principal riesgo al alza para lo que resta del año viene de un fenómeno de El Niño “fuerte”, el cual presionará con más fuerza a los alimentos perecederos y también a los procesados.

“La materialización del fenómeno supondría un periodo más prolongado de sequías, lo que presionaría los precios de pescado, frutas, verduras, papa, yuca, zanahoria, carne y leche, así como quesos y derivados. Esto sumaría presión sobre la inflación total, que, según nuestras estimaciones, podría ubicarse por encima de 7% a cierre del año”, dijo la experta.

Inflación esperada en agosto

Por una parte, Corficolombiana estima que la inflación en agosto retome su senda al alza, pasando de 6,03% a 6,17%. Dentro de este resultado, “esperamos que los alimentos aumenten 0,25%, aunque con una dinámica diferenciada entre sus componentes”, según Cruz.

Con respecto a las comidas fuera del hogar, el analista señaló que prevén un crecimiento mensual de 0,46%, que se atribuiría principalmente al encarecimiento de los alimentos y al repunte de los costos laborales.

A su turno, Anif proyecta una inflación anual de 6,1%, en la cual servicios se mantendría como la categoría más relevante, junto con la de alimentos. “En comidas fuera del hogar, en cambio, esperamos que el peso siga siendo estructuralmente alto, dado que ese rubro responde en mayor medida a costos fijos. Aun así, es de esperar que su avance sea relativamente más bajo que en los primeros meses”, añadió Guio.

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