Rally petrolero por tensiones en Oriente Medio dejaría $10 billones en ingresos fiscales
miércoles, 4 de marzo de 2026
Alza llega en medio de una compleja situación fiscal: durante 2025, el déficit primario se ubicó en $65,7 billones (-3,5% del PIB)
El rally del petróleo en la semana por el conflicto en Medio Oriente, puede tener fuertes repercusiones, no solo dentro de la industria de hidrocarburos, sino también en las finanzas de la Nación. Con un brent que rozó máximos desde julio de 2024 y alcanzó los US$85,1 por barril, la atención del mercado se centra ahora en el techo de US$100 que, de acuerdo con operadores de Wall Street, podría romperse en el próximo mes.
En otras palabras, la economía enfrenta un brent que podría rozar los US$100 en medio de una compleja situación fiscal: al cierre de 2025, el déficit primario se ubicó en $65,7 billones (-3,5% del PIB), el nivel más alto en dos décadas excluyendo la pandemia. El gasto público alcanzó 22,7% del PIB, el cuarto registro más elevado en 20 años, mientras que los ingresos se situaron en 16,3% del PIB. Como resultado, el déficit fiscal total llegó a -6,4% del PIB, equivalente a $117,8 billones.
Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas, ACP, explicó que, como el Gobierno había presupuestado un precio brent de US$62 por barril en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, podrían incrementarse los ingresos fiscales en alrededor de $10 billones por concepto de impuesto de renta, regalías, derechos económicos y otros tributos.
“Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el alza actual del precio es coyuntural. Se requerirían niveles superiores y sostenidos durante el año para que el promedio anual alcance los US$80 por barril. Además, el resultado también dependerá de los niveles de producción y de la TRM”, dijo.
El impacto no se materializa de la noche a la mañana. Aunque el repunte del brent mejora las expectativas de ingresos petroleros, la transmisión hacia las finanzas públicas opera con rezagos, vía impuestos, regalías y dividendos, por lo que el efecto se observaría de forma gradual y podría extenderse hacia la próxima administración.
“Las regalías derivadas del petróleo y el gas se calculan por cada barril producido, por lo que cualquier incremento en el precio se transmite a las regiones a través del Sistema General de Regalías, al aumentar la base sobre la cual se calculan las regalías”, explicó Pearl.
Pearl señaló que esto representaría mayores recursos para la inversión regional, pues los departamentos productores como Meta, Casanare, Arauca y Santander suelen percibir el impacto de manera más directa, “aunque la distribución final depende de las reglas del Sistema General de Regalías y de la capacidad de formulación, aprobación y ejecución de proyectos en los territorios”.
El otro efecto del petróleo caro
Ahora, aunque la tendencia de un brent rondando los US$100 se mantiene hacia el cierre del año, podría dar un respiro a las finanzas públicas, el panorama también tendría un sabor agridulce y dejaría efectos mixtos.
Oscar Ferney Rincón, presidente de Acipet, explicó que pueden presentarse efectos mixtos si esta coyuntura se mantiene y el precio del brent continúa en los niveles actuales o sigue subiendo.
“Por un lado, habría un mayor ingreso de recursos a la economía por el mejor precio del crudo. Por otro, los incrementos en el precio del petróleo suelen trasladarse a mayores precios internacionales de diésel y gasolina, lo que podría presionar las finanzas del fondo de estabilización y limitar la reducción de los precios internos”, agregó.
El dirigente gremial aseguró que también existe un posible efecto inflacionario, en la medida en que “el encarecimiento del petróleo tiende a elevar los costos del transporte marítimo y aéreo, lo que encarece los bienes importados, frente a los cuales Colombia mantiene una alta dependencia”.
En esto coincidió Pearl, de la ACP, quien advirtió que los picos de precios derivados de conflictos internacionales no constituyen una solución estructural para las finanzas públicas.
“La estabilidad, la planeación fiscal y una política energética sostenible son más relevantes que las coyunturas del mercado”, precisó.
Rincón también señaló que es importante monitorear el precio del gas.“Si llegara a presentarse un aumento, el costo de las importaciones podría subir. Incluso con contratos de largo plazo, muchos están indexados a referencias internacionales, por lo que no son inmunes a alzas. Recordemos que, según lo observado en enero, las importaciones de gas representaron cerca de 20%”, agregó el director.
El petróleo caro puede aliviar la caja en el corto plazo, pero no resuelve las fragilidades estructurales de las finanzas públicas.