Remesas solo impulsan el PIB en aquellos departamentos con más inclusión financiera
sábado, 5 de septiembre de 2026
El impacto de estos recursos también tiende a ser más favorable en departamentos con mayores niveles de cobertura en educación media
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Mientras que la economía creció apenas 2,6% en 2025, las remesas alcanzaron un máximo histórico de US$13.098 millones. Lejos de constituirse como un flujo de divisas que dinamiza la capacidad productiva del país, las remesas, a la larga, terminan teniendo un efecto negativo sobre el crecimiento.
Así lo advierte un estudio del Banco de la República, en el que señala que las remesas terminan convirtiéndose más bien en un factor que acrecienta las desigualdades entre las regiones.
Según el informe, las remesas solo tienen un impacto positivo en aquellos departamentos donde la cartera de consumo supera 8,6 % del PIB. Su impacto también tiende a ser más favorable en departamentos con mayores niveles de cobertura en educación media, cerca de 38%, y con cierto nivel de ingreso per cápita inicial.
Esto sugiere que las remesas, por sí solas, no garantizan una mayor expansión económica. Su capacidad para traducirse en actividad productiva depende de las condiciones que encuentren en las regiones receptoras, como el acceso al crédito, el nivel educativo y la capacidad de las economías locales para absorber esos recursos.
En lo que va de 2026, el flujo de remesas ya suma US$7.753 millones. Ya son 26 meses consecutivos en los que este flujo de divisas supera US$1.000 millones.
Por el contrario, en el primer trimestre la economía registró un crecimiento de apenas 2,2%, y de 3,5% en el segundo trimestre, lo que se traduce en un crecimiento de 2,9% en el primer semestre. En sintonía con la mayor recepción de remesas de los últimos años, el crecimiento del PIB este año se ha visto jalonado por el consumo de los hogares. Lo anterior indica que se trata de una actividad transitoria y no estructural.