Hacienda

Mayores impuestos a bebidas azucaradas afecta más a las familias de ingresos bajos

Juan Daniel Oviedo, director del Dane. Foto: Pierre Ancines

El peso de las bebidas azucaradas en la canasta es cuatro veces más alto en hogares vulnerables que en los de mayores ingresos

Cristian Acosta Argote

Juan Daniel Oviedo, director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), explicó durante Inside LR, por qué gravar las bebidas azucaradas con impuestos más altos tendría una incidencia directa sobre los hogares más vulnerables y agregó que por eso la discusión que se dé debe ser informada, ya que pese a que en salud pública los impuestos pueden generar una externalidad positiva, en los alimentos tienen un elemento regresivo, que en este caso afecta más a los hogares vulnerables.

La explicación de Oviedo, basada en los datos de la entidad, se da en el marco de un debate sobre el impuesto a dichas bebidas y a los alimentos ultra procesados. José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda del Gobierno de Gustavo Petro, ha explicado que el articulado de la próxima reforma tributaria podría incluir este tipo de elementos, que se han incluido en otros países, pero cuyo peso en los hogares pobres colombianos es cuatro veces mayor.

El problema se dificulta por la situación de salubridad. Un 40% de los hogares del país tiene privaciones por no tener acceso a fuentes de agua mejorada para cocinar alimentos y para beber. "¿En esos escenarios cuál es el sustituto más perfecto al líquido preciado para beber? Una bebida azucarada, que puede durar meses o años almacenada y no se altera. Hay unas condiciones socioeconómicas del país que ponen a este impuesto, que tiene un propósito importante de salud pública, a tener unas condiciones específicas para el caso de Colombia", afirmó.

El director de la entidad dijo que estadísticamente poner más carga tributaria sobre las bebidas azucaradas sirve para desincentivar su consumo y atender los llamados de salud pública en algunos países. Sin embargo, "es diferente hablar de este impuesto en países europeos o nórdicos, en donde todo el mundo tiene acceso a agua mejorada. En Colombia la situación discusión es diferente".

Las bebidas azucaradas y alimentos ultra procesados en Colombia tienen una regresividad de uno a cuatro: este tipo de alimentos tienen un peso cuatro veces más importante dentro del presupuesto de los hogares pobres que en los de ingresos altos.

Oviedo afirmó que 25% del presupuesto de un hogar promedio en Colombia está destinado para los alimentos, pero en hogares de bajos recursos la proporción alcanza 32% y las bebidas y alimentos procesados tienen un peso relativo más importante dentro de ese presupuesto.

El funcionario recalcó que el Dane cuenta con la medición de todas las variables a tener en cuenta dentro del debate sobre este impuesto. La entidad estadística cuenta con la medición de peso de las canastas, la vulnerabilidad de acceso a fuentes de agua mejorada y la encuesta de calidad de vida de perfiles de consumo, que en el caso de bebidas azucaradas está por encima de personas de cinco años o más.

"En microeconomía existe el concepto de la “preferencia revelada”, herramienta con la que los hogares nos dicen qué comen y en qué gastan su presupuesto. En la canasta familiar se definen patrones de consumo objetivos y dentro de los patrones vemos que las bebidas azucaradas están dentro del rango de frecuencia que las llevan a ser incluidas dentro de la medición de la inflación, al igual que las carnes procesadas. Las bebidas altas en azúcar entran en la medición de la inflación con una regresividad de uno a cuatro y de uno a dos para carnes procesadas, como salchichas, jamón, mortadelas", aseguró Oviedo.

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