Salud

Senado avala iniciativa para optimizar protección y económica de los adultos mayores

Eccolo

A nivel administrativo, el proyecto incrementa el grado de responsabilidad de los mandatarios regionales y locales en la ejecución del presupuesto

Martín Pinzón Lemos

La plenaria del Senado de la República dio luz verde a un nuevo proyecto normativo diseñado para robustecer el esquema de cuidado y amparo hacia la población de la tercera edad en el país, como respuesta al incremento de los índices de indigencia, desamparo y agresiones contra este segmento demográfico. Esta reforma, promovida por la legisladora Karina Espinosa, plantea modificaciones de fondo en la administración de los fondos estatales y en las metodologías de asistencia, procurando expandir la red de cobertura y optimizar el nivel de las prestaciones ofrecidas a las personas mayores en situación de riesgo.

Uno de los pilares de la propuesta radica en perfeccionar el recaudo y la ejecución de la "estampilla para el bienestar del adulto mayor", un mecanismo de financiación que continuará bajo la potestad de las administraciones locales, pero que ahora estará sujeto a parámetros más rigurosos respecto a su uso específico. Estas nuevas directrices permitirán costear esquemas de asistencia innovadores, tales como las Granjas para Adultos Mayores.

Al referirse al espíritu de esta iniciativa legislativa, la senadora Karina Espinosa manifestó textualmente: "Nos duele la situación de la población mayor, el abandono en el que muchas veces se encuentra y la indiferencia con la que durante años se le ha tratado. Nuestros adultos mayores merecen más cuidado, más dignidad y más respuestas reales.

Esta ley es para ellos, para que los recursos lleguen donde de verdad hacen falta y puedan sentirse más protegidos y mejor atendidos". En la práctica, las granjas proyectadas se instalarían primordialmente en áreas rurales y semiurbanas con el fin de brindar alojamiento, nutrición, alternativas productivas y espacios de ocio bajo parámetros de dignidad, fomentando así un enfoque holístico que entrelace la asistencia social con un proceso de envejecimiento dinámico.

En el ámbito penal, el articulado endurece significativamente las consecuencias legales frente a los actos de desatención, abusos y negligencias hacia las personas de la tercera edad. Si bien estas acciones ya constituyen un delito en el marco normativo colombiano, el nuevo texto pretende incrementar las condenas y afinar los esquemas de vigilancia. En efecto, los individuos que cometan actos de abandono se expondrían a penas privativas de la libertad que oscilarían entre los cuatro y los ocho años, acompañadas de sanciones pecuniarias, con especial severidad en aquellos episodios vinculados a violencia intrafamiliar.

A nivel administrativo, el proyecto incrementa el grado de responsabilidad de los mandatarios regionales y locales en la ejecución del presupuesto. Tanto gobernadores como alcaldes tendrán la obligación de asegurar una inversión adecuada de los dineros provenientes de la estampilla y deberán rendir cuentas por los programas financiados con dichos recursos, estableciendo así un estándar de supervisión más elevado sobre la gestión de lo público en esta materia. De igual forma, el ámbito de acción de estos programas se ensanchará para abarcar a los adultos mayores perjudicados por condiciones de pobreza absoluta, desamparo, catástrofes de origen natural o crisis de salud pública.

Desde el punto de vista financiero, la propuesta legislativa persigue una administración más diligente del erario, direccionándolo hacia programas que generen un verdadero impacto en la sociedad. Esta estrategia no solo optimizaría la atención de un grupo poblacional frágil, sino que también potenciaría la capacidad de respuesta de las entidades territoriales frente a los retos que supone el envejecimiento progresivo de sus habitantes, una tendencia demográfica al alza tanto a nivel nacional como regional.

Bajo este enfoque, la reforma también prevé efectos positivos sobre el modelo general de cuidado y la viabilidad fiscal a largo plazo. Al impulsar sistemas de atención mejor articulados y evitar escenarios de desamparo o el empeoramiento en las condiciones de salud de los adultos mayores, se mitigaría el impacto económico derivado de su atención. A la espera de concluir sus respectivos debates en el Congreso, el proyecto propone un cambio de paradigma en la financiación, administración y vigilancia de las políticas públicas para este grupo, bajo una óptica que articula la asistencia social, la optimización de los recursos económicos y el progreso de los territorios.

La eventual materialización de esta ley podría beneficiar directamente a una vasta cantidad de adultos mayores en estado de vulnerabilidad, al afianzar un modelo de cuidado más sólido y estableciendo un hito en la agenda social colombiana.

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