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Siembra de transgénicos cayó a 88.129 hectáreas el año pasado

AgroBio

La cifra significó una reducción de 7,35%.

Lina María Guevara Benavides

Después de Brasil y Argentina, Colombia es el tercer país de la región que más ha desarrollado el mercado de los cultivos genéticamente modificados (GM), más comúnmente conocidos como transgénicos. Según la Asociación de Biotecnología Vegetal Agrícola (Agro-Bio), para 2018 esa cifra se ubicó en 88.129 hectáreas, luego de presentar una caída de 7,35% frente a 2017, cuando el área sumó 95.117 hectáreas.

De ese total, 76.014 hectáreas fueron de maíz, 12.103 hectáreas fueron de algodón y 12 hectáreas fueron de flores azules. La penetración de este tipo de cultivos, por ejemplo en maíz, crece año a año y en algodón casi toda la producción se hace con transgénicos. Puede haber altibajos pero dependen de temas comerciales y ambientales”, explicó María Andrea Uscátegui, directora de Agro-Bio.

La directiva agregó que, aunque estos desarrollos son aplicables a cualquier cultivo, y a nivel global es muy utilizado en soya, maíz, algodón y canola, en Colombia, además de maíz, algodón y flores azules, solamente la soya cuenta con aprobación para ser cultivada, pues este tipo de siembras están sometidos a un sistema regulatorio especial y muy estricto.

“Los cultivos genéticamente modificados existen hace 23 años y a Colombia llegaron hace 15 años. En el caso de los agricultores, su uso trae beneficios en la protección del cultivos porque existe una mayor resistencia a las plagas, facilitando el manejo del mismo y reduciendo el uso de insecticidas e insumos, lo cual representa mayor rentabilidad”, aseguró Uscátegui, quien agregó que en términos ambientales se reduce el uso de agua y hay una mayor protección del suelo.

Si bien la discusión sobre su uso y efectos sigue vigente, la directora de Agro-Bio aseguró que, a la fecha, no hay ningún producto que haya salido al mercado sin que sus impactos a la salud humana, animal y ambiental, hayan sido evaluados. Además, los estudios científicos realizados no han comprobado que los alimentos derivados de transgénicos hayan tenido algún efecto.

Esa visión la comparte Andrés Sáenz, director de Desarrollo e Investigación de Sáenz Fety, una empresa que se dedica al mejoramiento de semillas. “Los mejoradores genéticos hacen que la productividad tenga un cultivo homogéneo, más avanzado y de alta calidad, con excelente germinación”, dijo.

Mientras tanto, Uscátegui aseguró que se debe trabajar en la divulgación de los beneficios para invertir mejor en semillas.

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