Sin independencia del Emisor, Colombia tuvo décadas de inflación por encima de 20% anual
martes, 28 de abril de 2026
El Cede explicó que la relación positiva entre un control inflacionario efectivo y la independencia del Banco Central no es exclusiva de Colombia
El Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes publicó un informe en el que señala que Colombia ya experimentó un Banco de la República con menor independencia frente al Gobierno y enfocado en ampliar el crédito.
La entidad indicó que, durante ese periodo, el país registró décadas con una inflación superior a 20% anual, situación que cambió con las reglas que hoy rigen al Emisor, surgidas de la Asamblea Constituyente de 1991.
A partir de entonces, las presiones inflacionarias comenzaron a ceder y, hacia el 2000, el costo de vida se ubicó en niveles de un solo dígito. Después de 2010, se estabilizó dentro del rango meta de entre 2% y 4%.
"La inflación comenzó a caer al tiempo con la independencia del Banco de la República, y que su senda descendente continuó hasta estabilizarse en el rango meta actual en la década de 2010. Posteriormente, se observaron picos temporales; en particular, el pico entre 2021 y 2022 generó una brecha con respecto al rango de la meta, la cual aún no se ha logrado cerrar", dice el estudio elaborado por el Cede.
Otro aspecto que mejoró, según el centro de estudios, fue la reducción de las presiones sobre el Banco para intervenir en la tasa de cambio. Explicó que utilizar la política monetaria con ese fin dificulta llevar las tasas de interés a niveles adecuados para controlar la inflación. “El cambio hacia un régimen de tasa de cambio flexible en los 2000 le dio mayor margen al Banco de la República para concentrarse en el manejo de la tasa de interés y la inflación”, concluyó.
Además, el tipo de cambio flotante también generó mayor estabilidad macroeconómico al reducir el efecto de los choques externos sobre la producción y desempleo del país.
El Cede explicó que la relación positiva entre un control inflacionario efectivo y la independencia del Banco Central no es exclusiva de Colombia. "A nivel global, la inflación cayó de promedios de dos dígitos hasta mediados de la década de los ochenta a niveles inferiores a 5% en los 2000", dice el reporte.
"En los años 70 y 80 muchos países del mundo experimentaron periodos de fuerte inflación, en algunos casos de hiperinflación. Por ejemplo, países como Argentina, Brasil o Perú presentaron tasas de inflación de cuatro dígitos a finales de los años ochenta. Estos episodios coincidieron con políticas monetarias que buscaban dar un impulso permanente a la economía mediante la dinamización de la demanda o el financiamiento del gobierno a través de la emisión monetaria. Colombia no fue ajena a este tipo de aproximación en la política monetaria, actuando durante algunos periodos como banco de desarrollo mediante créditos al sector productivo", agregó.
El informe explicó que, aunque una política monetaria laxa puede dinamizar la actividad económica en el corto plazo, intentar hacerlo de forma recurrente se traduce en mayor inflación, con efectos pequeños o nulos en el crecimiento de largo plazo. Los estudios citados por el Cede también mostraron que, cuando las empresas y los hogares con negocios anticipan el aumento de la inflación, ajustan los precios que cobran al consumidor o las tarifas de su trabajo de forma preventiva, lo que acelera la inflación misma.
"Las realidades electorales someten a los gobiernos a presiones particularmente fuertes para dinamizar la economía, mientras que para los electores es difícil distinguir la conexión entre la política económica y el nivel de precios. Una autoridad monetaria que depende del Ejecutivo no puede comprometerse a minimizar el uso recurrente de la política monetaria como herramienta para impulsar el crecimiento o el empleo", dice.