Tasa de política monetaria acumula alza de 10,5 puntos porcentuales desde 2020
miércoles, 1 de abril de 2026
A partir de octubre de 2021 comenzó un ciclo de política contractiva que, pese a algunas reducciones, se mantiene hasta hoy
El 31 de marzo de 2026 quedó marcado en la historia desde que se consagró el mandato constitucional del Banco de la República en 1991. En un hecho sin precedentes, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, rompió relaciones con la Junta del Emisor, generando incertidumbre sobre las próximas sesiones. La tensión surgió por las alzas en la tasa de intervención. Mientras que en septiembre de 2020 se ubicaba en 1,75%, hoy está en 11,25%. Es decir, un aumento de 10,5 puntos porcentuales.
Y es que tras tomar su decisión, el ministro de Hacienda argumentó que con la inflación en 5,29% y una tasa de desempleo en 9,2%, ya había razones suficientes como para pensar en rebajar la tasa. Si se pone en perspectiva, el país no estaba acostumbrado a tales niveles de tasa. De hecho, meses antes de iniciar la pandemia, más exactamente en diciembre de 2019, la tasa cerró en 4,25%.
Una vez declarada la pandemia, en marzo de 2020, las decisiones que tomó en ese momento la junta fueron de relajar la tasa de interés. Para ese entonces, las reducciones se hicieron en razón de dinamizar la economía y el consumo, que en se momento se vió ralentizado producto del confinamiento. De marzo a septiembre de 2020 el Emisor redujo la tasa de 4,25% a 1,75%.
La tasa se mantuvo en ese nivel hasta septiembre de 2021, como medida para dinamizar la economía. A partir de octubre de 2021 comenzó un ciclo de política contractiva que, pese a algunas reducciones puntuales, se mantiene hasta hoy. La tasa llegó a un máximo histórico de 13,25% en abril de 2023.
En 2024, con la inflación normalizándose tras haber alcanzado máximos históricos de 13,34%, el Emisor optó otra vez por algunas reducciones. Para la junta del 30 de abril de 2025, se decidió por unanimidad fijar la tasa en 9,25%, el nivel más bajo que se logró en el último año. Sin embargo, no se logró ubicar por debajo de ese nivel, lo que hizo más bien fue volver a subir.
La inflación ya no era el problema estrictamente, empezó a tener un mayor peso entre los codirectores la presión fiscal y el aumento del gasto, que el banco advirtió que de igual manera podrían generar un rebote inflacionario.
Y aunque la inflación hoy está en niveles medianamente controlados, el Emisor sigue advirtiendo por el impacto del salario mínimo y de la deuda. Aunque la variación de los precios hoy está en 5,29%, el Banco Central ya afirmó que este año tampoco se llegará al rango meta de 2% y 4%. Es así que en 2026 se completarían seis años consecutivos sin una dato de inflación entre ese rango.