Tres elementos para la sostenibilidad minera

Ricardo Duarte

Es incontrovertible que el sector minero-energético en Colombia viene jalonando la economía. Así lo demuestran sus cifras consolidadas y crecientes de participación en el PIB, la IED y las exportaciones.

Pero cuando se filtran únicamente los logros 2011 y las metas propuestas 2012 para el sector minero, solo encontramos 3 variables: producción de carbón (Base 2010: 74 millones Ton, Logros 2011: 85 millones, Metas: 97), de Oro (Base 2010: 54 Ton, Logros 2011: 56 millones, Metas: 62) y el índice de fatalidad minera (medido en hombres por millón de horas trabajadas ; Base 2010: 3,3, Logros 2011: 2,4, Metas: 2).

Ahí se finca, con bajísima ambición y con pobre foco estratégico, la responsabilidad -Accountability- del Ministerio en materia de sostenibilidad futura del sector minero colombiano.

Producir más carbón y oro en 2012 no es un reto. Se logrará con el simple efecto inercial de la IED que seguirá creciendo movida por la demanda internacional, la seguridad física y la buena salud de nuestra economía, todas circunstancias y responsabilidades ajenas al Ministerio de Minas.

Por eso brilla por su ausencia una estrategia país, con planes, indicadores y metas propias para el sector minero, que refleje una ambiciosa y coherente Política Minera. También hace falta que interioricemos que este es un sector redentor de la ruralidad; y, por tal razón, debe medirse y juzgarse por su impacto nacional pero especialmente por su impacto en las zonas rurales con presencia minera. Para dar en 2012 este deseado cambio cualitativo, propongo que en alianza Público-Privada se desarrollen tres elementos para la sostenibilidad minera:

1. La construcción de una Estrategia Nacional Minera (ENM). Esa estrategia, como la tienen Canadá y sus provincias mineras, permitiría orientar al país y sus regiones mineras hacia la conversión de Colombia en una potencia minera. En esa estrategia descentralizada, articulada con la institucionalidad ambiental, son claves 2 planes: el (i) Plan Nacional de Desarrollo Minero (PNDM) y el (ii) Plan de Ordenamiento Minero (POM). El último PNDM Visión 2019 se publicó hace 6 años cuando no teníamos la institucionalidad actual; no habíamos declarado nuestros minerales de interés estratégico; la minería ilegal no estaba desbordada; cuando no llegaba la IED que se irriga hoy; ni había tanta conciencia por la minería responsable y sostenible. Esa visión, contenida en una nueva ENM, se reformularía con base en las nuevas proyecciones de la demanda minera internacional.

2. La puesta en marcha de un Programa Nacional de Encadenamientos Productivos. Hay que activar el desarrollo y fortalecimiento del encadenamiento productivo en el sector minero, hacia atrás y adelante, con empresas locales e internacionales y fomentando la aplicación de ciencia, tecnología e innovación.

No bastan los proyectos pilotos con proveedores. Ni deben ser pilotos ni deben ser sólo con proveedores. Para el encadenamiento y la clusterización se requiere política pública interinstitucional, en la que además participen el DNP, SENA, Colciencias, MINTIC, MCIT, Proexport y Bancoldex, con la participación activa del sector privado a través de sus gremios y la academia nacional. Se ha insistido con saciedad que es en los encadenamientos donde están no sólo la sostenibilidad sino los mayores niveles de empleo.

3. El aprovechamiento minero de los tratados de libre comercio vigentes. La promoción internacional sistemática del sector minero es crítica tanto para abrir mercados de exportación como para conseguir más inversión y cooperación internacional. Por eso deben aprovecharse los acuerdos con socios estratégicos para esos propósitos. Por ejemplo el aprovechamiento sistemático del TLC vigente con Canadá incrementaría sustancialmente el comercio, la inversión, los servicios y la cooperación ambiental, laboral, de DDHHs y en responsabilidad social corporativa en el sector minero.

En conclusión, la sostenibilidad minera no se garantiza solamente con aumentos anuales en producción y con menor accidentalidad. Se requiere también de una buena Estrategia Nacional Minera, un vigoroso encadenamiento productivo y un inteligente aprovechamiento de TLCs, todo sobre la base que este año tendríamos un nuevo Código Minero competitivo.