Minas

AngloGold Ashanti invertirá US$2.500 millones en la mina Quebradona

Alberto Calderón Zuleta, ceo de anglogold ashanti, habló sobre la apuesta de la minera en el cobre nacional y el impacto que tendría su explotación en la región

David Gómez Goyeneche

El subsuelo de Jericó, ubicado en Antioquia, alberga una oportunidad que podría transformar la trayectoria exportadora de Colombia y el futuro antioqueño.

Y es que el proyecto minero Quebradona, un yacimiento subterráneo de cobre, oro y plata ubicado entre los municipios de Jericó y Támesis, y que es liderado por la minera multinacional de origen sudafricano AngloGold Ashanti, podría representar, literalmente, una oportunidad de oro para el país, proyectando una inversión extranjera proyectada en US$2.500 millones y exportaciones en cobre por US$1.500 millones anuales, aproximadamente.

Alberto Calderón Zuleta, CEO mundial de AngloGold Ashanti, detalló el impacto macroeconómico del proyecto en el país y la región, y que, gracias a la producción de cobre, no sería clave para la viabilidad de la transición energética global, sino que promete reducir a la mitad la pobreza en su área de influencia y convertirse en una de las banderas de la exportación nacional.

¿En qué consiste el proyecto de Quebradona?

Este proyecto se ha desarrollado hace ya unos 10 años en el tema de los estudios, y produciría 85.000 toneladas de cobre, mientras que en términos de exportaciones, el proyecto sería igual de las flores en Colombia, alrededor de US$1.500 millones anuales, e incluso significaría un poco más que el negocio del banano.

Alejandro Lugo/LR

¿De cuánto es la inversión para desarrollar el proyecto?

Si las cosas salen bien, estamos planteando hacer una inversión en el último año de este gobierno de US$1.000 millones y en el siguiente, otros US$1.000 millones a US$1.500 millones, lo que sería un total de US$2.500 millones de inversión. Y de ahí en adelante, habrá una inversión permanente de cientos de millones de dólares para mantener esto en operación durante mucho tiempo.

LOS CONTRASTES

  • Juan Camilo NariñoPresidente de la Asociación Colombiana de Minería

    “Con la entrada en operación de Quebradona, el cobre podría convertirse en el tercer mineral más importante para Colombia y en el quinto producto de exportación del país”.

¿Cuándo tienen previsto que arranque el proyecto?

Este es un proyecto para hacerlo con estándares mundiales, incluso por encima de la normatividad nacional. Ahora depende del licenciamiento ambiental; si podemos tener esa licencia en 18 meses, por ejemplo, empezamos la fase de construcción. Ese es el plan: vamos a trabajar conjuntamente con las distintas autoridades del gobierno, queremos hacerlo bien, pero acelerar el proceso.

¿Qué impacto prevén para la región?

Si bien los empleos directos no son altos, los empleos indirectos son aproximadamente 68.000. El impacto directo sobre Jericó es de reducción de la pobreza a la mitad, eliminación de la pobreza extrema, regalías por millones de dólares que irían tanto al departamento como a la región, entre otros.

¿Cómo se puede desestigmatizar la actividad minera?

No hay futuro ambiental sin cobre. Para energía solar, carros eléctricos, todo eso, se necesita cobre. Hay que sacarlo responsablemente, en armonía con el medio ambiente, respetando el agua, y es lo que la gran minería puede hacer. Necesitamos cobre, o nos quedamos para siempre quemando petróleo.

Alejandro Lugo/LR

¿Cómo ve el país? ¿Cómo es reencontrarse con él?

He estado acá unos días. Ayer estuve con muchas personas del gobierno y no solo encuentro un optimismo, sino una claridad de lo que hay que hacer para que este país vuelva a reencauzarse por el camino del crecimiento y el camino de un futuro mucho más próspero para todos.

¿Alberga esperanza que Colombia se vuelva a encarrilar en la exploración, en la explotación, en toda esta economía extractiva que de una u otra manera fue satanizada?

Hay sectores que creo que tienen mucho futuro, en particular pensaría que el gas natural, el cobre y el oro tendrían futuro en Colombia y tengo la esperanza, después de haber escuchado ayer a diferentes funcionarios del Gobierno, ministros, al vicepresidente. Escuchar los lineamientos muy claros que vienen del presidente De la Espriella, entendiendo la importancia de estos sectores para el futuro del país, realmente me voy esperanzado y no solo esperanzado, sino comprometido, como hablamos con los diferentes funcionarios, a sacar este proyecto de Quebradona adelante.

Es el proyecto no solo más avanzado, sino el único, tal vez, grande que vería el país en esta década y por eso me parece que es un proyecto muy importante, pero claro, hay más futuro para otros, en otros sectores, en particular para mí en esos tres.

Creo que el tema del petróleo podemos hablar bastante, pero está mucho más comprometido, el daño de los últimos cuatro años es muy grave y la era del petróleo ya de golpe ya no nos va a alcanzar, pero para los otros hay tiempo.

¿Qué nos hace distintos en Colombia en términos de exploración minera, hay una tara?

Es una muy buena pregunta. Centrémonos un momentito en el tema del cobre, que es muy interesante. Chile es un país muy grande en cobre. Lo interesante es que la geología, la veta geológica que va por los Andes, viene de Chile, pasa a Perú, pasa por Colombia y va a Panamá.

De esos cuatro países, tres son grandes productores. Chile, de los más grandes del mundo, el país más exitoso en el mundo en los últimos 20 años en cobre, es Perú. Y Panamá tiene un proyecto muy grande, que lo van a reanudar, que se llama Cobre Panamá.

El único de esos cuatro países que no ha hecho nada en este tema es Colombia. Y es una tristeza porque lo necesitamos. Con la caída del petróleo, con la caída eventualmente del carbón, que eso tiene sus últimos 10 años de vida, Colombia necesita urgentemente potencializar y desarrollar ese potencial minero.

Una vez más, por lo que me voy muy contento es que ese entendimiento lo tienen súper claro en todos los organismos, Ministerio de Minas, Viceministro de Minas, Ministro de Minas, Ministro de Medio Ambiente, están todos muy claros de que esto es muy importante para el país.

¿Cuánto producimos en este momento de cobre en Colombia?

Nada. De cobre, nada. Proyectos de oro grandes, no hay. Mucha minería criminal. Un legado importante del gobierno pasado es la disparada del oro criminal, lo llamo así, que está destruyendo los ríos de Colombia con mercurio y que hay que combatirlo, pero nada, no hay nada en el sector.

En oro hay cinco compañías que producen muy poco, 600.000 onzas, y el resto es de minería ilegal. El Proyecto Quebradona es un proyecto avanzado que los últimos cuatro años tocó ponerlo, yo digo en ralentí, le tocó porque el gobierno pasado no hizo sino prohibirlo, combatirlo, sacar resoluciones para tratar de acabarlo para siempre, ese fue el tema.

Alejandro Lugo/LR

¿En qué lugar nos pondría este proyecto como productores de cobre en el mundo?

Este es el inicio. Esto es un poco como lo que hizo Perú hace 25 años. Perú no tenía nada. Y una cosa muy interesante en el Perú es que todos los gobiernos de izquierda y derecha han seguido apoyando el cobre de importancia nacional.

Y entonces, ¿qué pasaría acá? Todas las compañías grandes mineras, digamos somos 10, saben que AngloGold tiene este proyecto y están todas a la expectativa. Si AngloGold es exitoso, va a haber exploraciones de Barrick, de Newmont, de Rio Tinto, porque esto abre una nueva frontera. Eso pasó en Perú.

¿Cómo le explicaría a las generaciones más jóvenes la importancia del cobre en sus usos cotidianos?

La resistencia está clara y es muy interesante. Como digo: ¿usted está de acuerdo con progresar en el futuro hacia energías eólicas, hacia energía solar y hacia energías sostenibles? Sí, eso es lo que queremos. Bueno, ¿quiere carros eléctricos? Sí, también queremos carros eléctricos.

Sin cobre, nada de eso es posible. Entonces, ¿Cómo quieren? Si quieren eso, necesitamos sacarlo en forma responsable, en armonía con el medio ambiente, con licencia social, respetando el agua; eso es lo que la gran minería puede hacer. Entonces, cuando yo hablo de esto y voy a universidades y empiezo diciendo: "Pues si quieren esto, tenemos que hacer esto, o nos quedamos para siempre quemando petróleo", porque esa es la escogencia. Eso de alguna manera era la inconsistencia del gobierno pasado, muy enfocado en una energía, en un futuro verde, pero sin dejarlo producir en Colombia.

El petróleo en el mundo de una u otra forma se está desincentivando, pero los eléctricos suben y es ahí donde usted dice: montémonos en la subida del cobre y no es que nos salgamos, sino que entendamos para dónde va el petróleo ¿Lo entiendo bien?

Eso es así, el petróleo va a seguir, pero hay una transición y necesitamos ser parte de esa transición. Y nosotros, como nuestro potencial minero es lo que Dios nos dio, eso es lo que nos permitiría hacer una gran exportación, porque si no, no tenemos en dónde. Colombia, si quiere realmente en el futuro salir de la pobreza, tiene que subir el nivel de exportaciones per cápita.

Algo que yo repito: Australia, que es un país desarrollado, exporta en un mes lo que Colombia exporta en un año, y por eso Australia es un país desarrollado, es un país donde los servicios son bien remunerados por un puro tema de tasa de cambio real. Eso es lo que necesitamos, necesitamos realmente fortalecer y ampliar y crear las condiciones para un gran sector exportador que a su vez permita desarrollar otros sectores en 30 y 40 años.

Alejandro Lugo/LR

 

¿Cree usted que estamos ya obligados a reformar cómo se distribuyen las regalías para que las regiones que son mineras pues defiendan su vocación minera?

Yo tengo un optimismo de que en Antioquia la institucionalidad es muy avanzada. Esto es un puro problema de instituciones. Donde no hay instituciones y llega toda esta plata, realmente no saben qué hacer y en muchos casos se desaparece. La institucionalidad paisa, departamental, de Medellín, inclusive de Jericó, yo creo que ellos tienen muy claro qué hacer con esto.

Ahora, la compañía tiene unos planes muy agresivos, por ejemplo, y claro que lo va a consultar con las instituciones regionales y departamentales, de crear, por ejemplo, un fondo tipo Noruega que permita ahorrar esa plata y que cuando se acabe el cobre pueda seguir una serie de inversiones importantes, para los cuales parte podría ser regalías, y parte nosotros tenemos planteado dotar a ese fondo de 1% de las utilidades, es decir, por encima del State Take, y las cifras son grandes, uno podría al final de esto tener más de US$100 o US$150 millones ahorrados que van para proyectos de desarrollo, educación y salud. Soy muy optimista de que la región se transforma, como digo, se reduce la pobreza a la mitad en las regiones con este proyecto.

Con Puerto Antioquia, con una mina de este tamaño y con la proyección hacia la próxima década ¿se transformaría completamente y ayudaría a la región a desarrollar ese sueño de autonomía que siempre ha estado particularmente muy fervoroso en ese departamento?

Yo lo veo claro y uno lo ve en el apoyo tan grande al proyecto y a la compañía del gobernador, del alcalde, es realmente especial.

¿Hoy hay algo de inversión en el proyecto?

Nosotros llevamos invirtiendo mucho tiempo cifras importantes, pero menores, porque es un proyecto que no produce un peso y vamos a invertir en estos años como entre U$10 y US$15 millones antes de que empiece la gran inversión, simplemente en temas de carreteras, en temas sociales, en temas de hospitales.

Vamos a estar invirtiendo eso en estos años mientras siga este proceso. Pero lo grande es, una vez que esto empiece a generar utilidades, empieza a generar unos recursos muy importantes, inclusive en términos de regalías y utilidades, que nos permite incrementar sustancialmente lo que podemos invertir en la región.

¿Cuáles son las amenazas? ¿Qué temores hay que sean reales para este proyecto?

No hay amenazas. En este momento, por ejemplo, hablamos con el gobierno del Servicio Geológico, está haciendo el último estudio para tener absoluta claridad de que este proyecto no toca agua de acuíferos o de acueductos de la región. Eso es entendible y es súper importante.

Nosotros tenemos claridad de que eso es así porque son rocas totalmente impermeables, o sea que tenemos muy claro que lo que tenemos son aguas de lluvia, aguas de filtración y del río Cauca, en su máximo momento planeamos tomar 0,02%, es decir, 150 de 760.000 litros por segundo, o sea una fracción mínima, y que 90% del agua se recircula.

Hablo del tema del agua porque ese es el tema central. Uno entiende que un proyecto de estos no puede entrar a competir y a quitarle agua a un sector agrícola que ya está muy desarrollado. El compromiso es que eso no va a ser así, no lo necesitamos y somos casi autosuficientes, 90% del agua se recircula.

Nosotros tenemos experiencia en eso: en Nevada estamos en un desierto y en el proyecto más grande que tenemos ahorita el tema del agua es impecable, el uso de agua limpia es mínimo y la recirculación es como de 95% en nuestros proyectos. Ese es el tema en donde cuando haya claridad, ya dicen "listo".

Del resto hay unos compromisos: cada árbol que tumbamos, se siembran dos. Al final de este proyecto, esto va a ser más verde de lo que es hoy. Esto tiene mínimos impactos, inclusive visuales, porque es una minería subterránea, no se ve realmente, esto está arriba de una montaña y no se ve. O sea que más allá de eso, yo no vería obstáculos.

En término de una batería de estudios que ustedes hayan hecho y que puedan difundir y sensibilizar un poco a las comunidades, ¿Qué han adelantado?

Nosotros tenemos con las comunidades de Jericó encuentros, tenemos mediciones también de cómo están las cosas y realmente creo que tenemos mayoritariamente unas muy buenas relaciones con las comunidades. Se ha explicado todo este tema, hay talleres que explican estos temas en profundidad. No solo que no hay impacto, sino el impacto positivo en regalías y en empleo.

Lo que pasa con estos proyectos mineros es que pagan seis veces el mínimo. Lo que hay de impacto en la región es que va a subir enormemente el tema de la preparación de la gente y el tema de remuneración. Eso yo entiendo que a veces puede generar un poco de problema porque de golpe se encarece un poco la mano de obra, pero la región entiende y las comunidades entienden que esto solo los beneficia a ellos.

Estos proyectos son formales, con obviamente todos los temas de salud, de pensiones y todo eso, que es como debe ser. 99,9% de las personas van a ser de Colombia, los que manejan este proyecto, uno tiene que tener estándares muy altos de capacitación para tener la seguridad que una compañía de estas requiere, una seguridad perfecta.

Como AngloGold, que están presentes en varios países de África, en Estados Unidos, en Brasil, ¿cuál es el caso más parecido al que se puede equiparar con lo que pueda suceder en Jericó?

Nosotros estamos en Brasil, cerca a Bahía, y tenemos en Cuiabá, por ejemplo. Es una mina preciosa de oro subterránea, eso sería lo más parecido que tenemos. Y por entorno cultural sería lo más parecido. Y tal vez en Tanzania tenemos un proyecto muy interesante, muy grande.

Es un proyecto donde, cuando usted mira después de 20 años, los mejores colegios, los mejores hospitales y las mejores universidades están ahí. Por lo que eso genera un ecosistema en donde la compañía, que está muchas décadas, está interesada en que los miles de personas que emplea tengan todos estos accesos en la mejor forma posible. Eso pasa en Brasil, en Cuiabá; Cuiabá es muy apreciada por las comunidades locales, entienden que hace las cosas bien y tiene mucho apoyo de la comunidad.

¿Cómo hacer para que esa Colombia minera se reencuentre con su origen? Porque el origen de este país es realmente minero

Nuestro origen es minero. Hay un tema que es entendible: el tema de la minería ilegal es un tema terrible y cuando la gente mira minería y ve ese daño y esa depredación, creen que toda la minería es así.

Acá no tenemos gran minería; la única gran minería que tenemos es El Cerrejón. Y El Cerrejón, si usted vuela en un avión por encima, después de la Sierra Nevada de Santa Marta, de golpe va a encontrar 30.000 hectáreas, las más verdes de la región, están en El Cerrejón.

El Cerrejón ha hecho las cosas bien y deja un legado ambiental muy bueno, pero más allá de El Cerrejón, encuentra usted la depredación normal de un país pobre. El país no conoce mucho los modelos de grandes operaciones sostenibles.

Cuando uno mira a Australia, Australia es un país minero y Australia se desarrolló con minería, y la minería, otra vez desde el punto de vista ambiental hoy en día y de seguridad industrial, es impecable.

Impecable quiere decir con respeto total por las zonas verdes, por el agua. La ambición de las grandes mineras es dejar la región en mejor condición de lo que la encontró. Entonces, explicar eso y que le crean a uno es lo difícil. Dicen: "Ah no, es que estos vienen y van a acabar con el medio ambiente". Ahí es donde este proceso de educación y estas entrevistas son muy importantes y ojalá así se entienda.

¿Cómo se siente, doctor Alberto, una persona que estuvo en un momento muy bueno para el carbón en El Cerrejón, un momento muy bueno para el petróleo, y ahora le está abriendo como el horizonte a los colombianos en un novísimo momento del cobre? ¿Usted en lo personal, como colombiano, cómo se siente en esos tres momentos del sector extractivo colombiano?

No lo había pensado así, pero creo que tienes razón. Los commodities tienen su tiempo. Hay la era del carbón, hay la era del petróleo, pero también hay que entender que eso dura muchas décadas, pero hay cosas que llegan a su fin.

Lo que está claro es que todavía hay carbón para unos años, pero una vez que se acabe la guerra entre Rusia y Ucrania, y que se va a acabar en algún momento, el gas vuelve a Europa, van a apagar todas las térmicas y Colombia dejará de exportar.

Europa es el primero que se sale totalmente del carbón, Estados Unidos está prácticamente salido, o sea que va a quedar muy poco. China es el país más importante en nuclear, es el país más importante en carros eléctricos, o sea que si bien utilizan carbón, son los países de mayor impacto en renovables, o sea que también se va a acabar.

El carbón colombiano no llega a China, el de China va de Australia. O sea que yo veo en la siguiente década el carbón cayéndose y el petróleo creo que vamos a perder la capacidad de exportar hacia el 2035.

Está claro también que el petróleo sin guerra debe estar como en US$60 o US$70, y los únicos que van a competir son Arabia Saudita y estos. El cobre es el futuro y por eso me parece tan importante para Colombia, tungsteno, cobre, oro es el futuro y tenemos esa oportunidad para décadas. En eso estamos.

Alejandro Lugo/LR

Llaman mucho la atención que en un país vecino bastante parecido a Colombia como es Perú, en los últimos 10 años han tenido siete u ocho presidentes, pero la economía va por una autopista paralela donde no se afecta, eso tiene que ver con Julio Velarde, el presidente del Banco Central, pero también es porque tienen una vocación minera muy definida y esperan mucho de la minería y de los nuevos yacimientos; siempre hay expectativa de crecer más en ese sector ¿Cómo lo analiza usted?

Yo diría tres países interesantes: Brasil, Chile y Perú. Brasil con Lula, Chile con Boric, de izquierda, pero una izquierda moderna que tenía muy claro que necesitaban del sector de recursos naturales para seguir creciendo. Y Perú es impresionante, ha ido de izquierda a derecha y todos con la claridad de que para el país crecer y darle una mejor calidad de vida a sus ciudadanos necesitaban del sector minero.

Perú era mucho más pobre que nosotros hace 30 años y se ha venido disparando, y el sector de cobre es 55% de sus exportaciones. Y a su vez, alrededor del cobre, se generan otras industrias agrícolas, las exportaciones de aguacate, las exportaciones de ciertos productos agrícolas son mucho mayores que las nuestras en Perú, y es ese círculo virtuoso se genera en la medida en que se tengan sectores exportadores muy fuertes. Esos tres ejemplos los deberíamos tratar de entender, esto no es izquierda o derecha, esto es futuro para los colombianos.

Un último mensaje para los empresarios, para las comunidades, para las autoridades locales y regionales sobre lo que usted espera del proyecto, sobre lo que usted espera del sector extractivo colombiano en el amanecer de un nuevo gobierno

Tal vez empezaría diciendo que me voy esperanzado de que en tan corto tiempo todos los funcionarios públicos estén cantando el mismo mensaje, que tengan la claridad de la instrucción de arriba, eso no es fácil en países grandes ni en compañías grandes, y uno escucha el discurso del presidente De La Espriella y lo ve ya en ejecución, cada uno interpretando qué hay que hacer.

Eso, para una empresa como la nuestra, le da el incentivo para decir "vamos a metérnosla toda". Y lo que le diría a los empresarios es: es el momento, es el momento de colocar todos los recursos para buscar un mejor futuro, porque este es un gran país y este es un proyecto bueno, bueno para Colombia, bueno para AngloGold, y por eso me voy con el compromiso de tener ya totalmente comprometida a la compañía y a la Junta Directiva con este proyecto que va a ser tan importante para el futuro.

Alejandro Lugo/LR

 

El perfil

Alberto Calderón Zuleta se desempeña como CEO mundial de AngloGold Ashanti, una de las mayores multinacionales mineras de oro y cobre a nivel global, con presencia en Estados Unidos, Brasil, varios países de África y Colombia. Calderón fue presidente y CEO de Orica, multinacional minera de origen australiano; fue alto ejecutivo en BHP y, en Colombia, se desempeñó como presidente de Ecopetrol y de Carbones El Cerrejón. Actualmente, es reconocido como el ejecutivo colombiano más importante en el exterior y como una importante autoridad global en el sector minero-energético.

TEMAS


Minas - cobre - Minería y Energía - Minería