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Bentley Bentayga Diésel: revolución en el mundo del lujo

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Ripe

Sin embargo, en la firma británica defienden su decisión con muchos argumentos. “En primer lugar, lanzamos ahora este propulsor porque hemos conseguido afinarlo hasta cumplir con nuestras exigencias irrenunciables: tenía que transmitir la auténtica experiencia de conducción de cualquiera de los vehículos de la gama Bentley... y lo hemos logrado”, manifestó Peter Guest, director del proyecto Bentayga.

Tras esa afirmación, llegaron una batería de razonamientos que justifican la incorporación del diésel al nuevo todoterreno. Entre otros, la demanda mayoritaria que de estas mecánicas hacen los clientes para coches así; su elevado peso y la necesidad de que el motor tenga mucha fuerza a bajas revoluciones, principalmente si se utiliza en el campo, encaja bien con las características de funcionamiento de los coches de gasóleo.

No solo en los Audi Q7, BMW X5, Mercedes-Benz GLS o Range Rover las variantes diésel son las más vendidas en muchos países, sino también en un producto con la tradición deportiva del Porsche Cayenne, muy criticado por los incondicionales cuando se anunció su comercialización, pero que ha sido un gran éxito para el constructor de Stuttgart.

La autonomía es otro plus, porque el consumo de los grandes propulsores de gasolina que van asociados a vehículos así obliga a pasar por el surtidor con más frecuencia de la deseada. En el caso del Bentayga Diésel, con un depósito de 85 litros y un consumo medio homologado de 7,9 l/100 km, se pueden recorrer más de 1.000 km sin repostar. El corazón del nuevo Bentayga Diésel es un V8 de 4.0 litros y 435 caballos de potencia, que ha sido desarrollado conjuntamente con Audi y calibrado de forma específica para que cumpla un riguroso pliego de condiciones que lo hagan funcionar al gusto de la casa.