Industria

“Con la compra de Antillana, nuestro portafolio de consumo humano crecerá 20%”

Alejandro Lugo/LR

Santiago Piedrahita, presidente de Grupo Bios, prevé que las ventas de Antillana crezcan el doble durante los próximos años

Cristian Acosta Argote

Grupo Bios es una de las compañías más importantes del sector agroindustrial, pues además de tener un portafolio con más de dos decenas de marcas, acaba de sumar una nueva adquisición a su portafolio: Antillana. Esta empresa diversifica toda su oferta de proteínas animales hacia un segmento en el cual no tenían presencia, que es el mercado de pescados y mariscos, sumado a los productos de origen vegetal que ya tienen en los retail.

Santiago Piedrahita, presidente del Grupo Bios, entregó más detalles de la adquisición de Antillana, además de revelar los planes que el conglomerado adelantará durante 2024.

¿Cómo les fue con la compra de Antillana?

Estamos muy contentos, es un tema que buscamos por algo más de un año. Grupo Bios es una organización que está comprometida con el tema de nutrición de animales, mascotas y consumo humano; en esa última división, venimos estructurando una plataforma de distintas proteínas, ya teníamos el pollo con Friko, ya teníamos huevo con Vigor, carnes frías con Lorenzano, proteínas de origen vegetal con la marca Vegetal.

Queremos ser la opción preferida por los consumidores, en términos de una oferta multiproteína, en eso veíamos que el pescado y el marisco era una opción muy importante, pero no estábamos en ella. Esta es la segunda proteína que más crece en Colombia, en términos per cápita, la primera es el cerdo, fuera de eso, es una proteína en tendencia por la alimentación saludable.

Probablemente no logremos ser, en cada una de las proteínas, el jugador más grande, pero si queremos ser la opción preferida, de cara a los consumidores, por sabor, practicidad, disponibilidad y por el “buen hacer”.

¿Cuáles son las actividades que desarrolla Antillana?

Lo que se hace por acuicultura, en Colombia, es lo que proviene de tilapia y trucha, y un gran porcentaje de eso es para exportación. El resto de la pesca es de las costas. Sabemos que en el retail la presencia de Antillana es muy relevante en las góndolas.

En el canal moderno también es importante la participación del food service, y eso fue lo que más nos motivó a que se adhirieran a Grupo Bios. Es importante resaltar que Antillana no es un productor, es un alistador y comercializador, porque su propuesta de valor ha estado en llevar al consumidor una propuesta amplia de portafolio, y esto hace que difícilmente sean un productor.

¿Dónde opera Antillana? ¿Cómo es su funcionamiento?

Antillana hoy compra en cinco continentes, en más de 15 países, y busca satisfacer las necesidades del consumidor colombiano. Las trae, las alista y se las lleva a través de los distintos canales. Además, tiene una única línea de pesca y acopio, la cual es el tema de la langosta en San Andrés, esta captura de producto casi toda se exporta a Estados Unidos y algunos países en Europa.

¿Cuáles son las unidades de negocio que maneja Antillana?

Son dos grandes líneas, pesca y exportación, donde está la langosta y representa 15% del negocio, el resto es lo que trabajan en el mercado nacional, con la venta de mariscos, la pesca en el portafolio de salmones y la oferta de pesca blanca, de origen extranjero y colombiano. De la producción nacional se comercializa tilapia y trucha.

¿Cuánto crecerá el Grupo Bios con la adquisición de Antillana?

El Grupo Bios en 2022 tuvo ventas cercanas a $6,1 billones. Antillana tuvo ingresos de alrededor de $200.000 en 2023, entonces, viendo el agregado con el grupo no es mucho, pero si uno va y mira en la división de consumo humano, Antillana si podrá generar un crecimiento de 20% en nuestro portafolio de proteína para consumo humano.

¿Cómo ha afectado el clima en la producción?

Venimos trabajando en fortalecer la siembra de granos en Colombia, como el maíz y la soya. Pero, por ejemplo, la última cosecha que sacamos del Llano, que tuvo muy poca agua, tuvo una productividad muy baja, y eso le pega muy duro a los agricultores. Esto merma la oferta, haciendo que todo se vuelva más costoso.

Hay zonas donde se está empezando a ver que no se pueden encasetar los animales por la falta de agua, lo que ha hecho que disminuya, o incluso se frene la producción, por ejemplo, de los pollos. Mi gran preocupación, en términos de los costos de las proteínas, viene de la reducción de la oferta por temas climáticos, porque se podrían volver a encarecer.

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