Del almacén a la entrega: JD revoluciona a golpe de tecnología el ‘e-commerce’ en China

Almacenes totalmente automatizados, reparto con drones en zonas rurales inaccesibles y supermercados físicos en los que se paga con reconocimiento facial.

Expansión

Estas son algunas de las innovaciones que la compañía china JD ha implementado en su negocio gracias al uso del “big data”.

Líderes en comercio electrónico a nivel mundial sólo por detrás de Amazon y Alphabet (matriz de Google) por facturación, JD aplica la innovación y el uso más puntero de la tecnología en toda su cadena de valor, y ofrece además soluciones de logística a terceros.

Sus almacenes automatizados, en los que sólo hacen falta dos o tres empleados para supervisar, están integrados por estanterías inteligentes por las que se deslizan robots que recogen los productos de cada pedido, transmitiendo en tiempo real información sobre qué compran los clientes de cada perfil, qué productos se venden juntos o cada cuánto hay que reponerlos.

Es decir, un cúmulo de datos, conocido como “big data”, que son procesados para hacer cada día más eficiente su negocio y el de sus socios (vendedores a los que se puede acceder desde su página web, JD.com), explicó Chen Zhang, director de Tecnología de la compañía, durante una jornada de puertas abiertas a la prensa en su sede en Pekín.

Este proceso lo continúa otra máquina dotada de “ojos” y “un brazo inteligente”, con 99,9% de precisión en la elección del producto correcto, que toma y empaqueta hasta 2.000 unidades por hora para que después JD proceda al reparto a través de su propia red de logística inhouse.

Esta fue creada en 2007 porque la compañía no estaba satisfecha con las empresas de reparto existentes en China entonces y le permite reducir el coste de pagar por paquete a un distribuidor externo. En 2010, la firma se convirtió en la primera del mundo en lanzar un programa de reparto el mismo día que se hacía el pedido.

La innovación sigue en la red de reparto que, además de emplear los transportes tradicionales, está haciendo los primeros ensayos con vehículos autónomos en campus universitarios y utiliza ya 40 drones diseñados por su laboratorio de innovación en logística, JD-X.

Estos artilugios, que en función del modelo pueden transportar entre 7 y 30 kilos y recorrer distancias de hasta 100 kilómetros sin necesidad de ser pilotados, se utilizan en cien rutas de cuatro provincias del centro y sur de China para hacer entregas en comunidades rurales remotas, situadas algunas de ellas en lo alto de montañas.

La diferencia de transportar la mercancía con un dron frente a un conductor convencional puede ser de cuatro minutos frente a días, lo que supone un importante ahorro de costes, especialmente en zonas rurales, donde de media es cinco veces más caro repartir que en áreas urbanas.

El objetivo de la compañía es llegar a tener una producción masiva de drones para reducir los costes de fabricación, poder utilizarlos también en las entregas en la ciudad y desarrollar unos modelos de gran tamaño (20 metros cuadrados de superficie) que sean capaces de viajar a 300 km/h con gasolina como combustible.

De aquí sale otra línea de negocio paralela: la venta de esos drones, pues la compañía ya ha recibido un pedido de 1.000 que entregará en un periodo de aproximadamente tres años.

Además de la venta de productos por internet, JD cuenta con tiendas físicas en las que presenta un modelo híbrido online-offline y en las que prima la experiencia de compra.

Así, sus supermercados 7Fresh, en los que  70 % de los productos a la venta son frescos, y sus tiendas JD-X, de menor superficie y menos extendidas en China de momento, cuentan con diferentes sistemas de inteligencia artificial para mejorar la experiencia del usuario.

Estas últimas disponen de una amplia red de cámaras distribuidas por todo el supermercado que identifican al cliente cuando entra, asocian su identidad a su cuenta de pago de la popular red social WeChat, observan qué productos adquiere y automáticamente le cobran cuando abandona el establecimiento.

El funcionamiento es posible gracias al acuerdo vigente entre JD y Tencent (propietario de WeChat y el mayor accionista de JD con 20% del capital), por el que la firma de comercio electrónico tiene acceso a millones de usuarios que son potenciales clientes. Un 25 % de los nuevos clientes de JD proceden, de hecho, de WeChat.

Tanto en sus tiendas físicas como en la tienda online, JD aplica la tecnología “blockchain” para ofrecer toda la información de sus productos, de forma que el cliente puede escanear una etiqueta y automáticamente leer en la aplicación móvil de dónde procede ese producto, en qué ciudad ha sido envasado, quién es el fabricante, etc.

Para liderar la innovación, JD cuenta con un equipo de 12.000 ingenieros basados entre China y Silicon Valley.

En cuanto a su expansión internacional, su prioridad es extender su modelo de negocio por el sureste asiático, dando prioridad a países como Tailandia o Vietnam.

Su presencia en Europa o EE.UU. hasta el momento tiene una función diferente, pues en los centros que tienen allí se dedican a negociar la entrada de nuevos productos occidentales en el mercado asiático a través de su plataforma logística, pero todavía no operan como distribuidores.

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