El negocio de fósforos ha disminuido un 50% en menos de 15 años

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La única que conserva su fábrica de cerillos es fonandes en el municipio de sopó

Johnny Giraldo López - jgiraldo@larepublica.com.co

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El contenido es el rey

El declive de la tradicional Compañía Fosforera Colombiana en 2016, tras más de 80 años de operación, dejó un vacío en el negocio de los fósforos, que mueve apenas $2.000 millones. La tradicional marca de cerillos El Rey no pudo salvar a la empresa de las dificultades económicas que le impusieron los encendedores desechables y las estufas con encendido eléctrico, por mencionar apenas dos de los productos alternativos que hoy se encuentran en el mercado.

A pesar de la liquidación de la empresa, la marca se conservó y las cajetillas con la imagen del monarca siguen siendo las más notorias en el mercado por su recordación y notoriedad. Actualmente, la insignia del monarca comparte el podio con otras marcas de Fonandes (Poker, Refuegos y El Sol); además de Option S.A, distribuidora de Bengala; y Velas y Velones San Jorge, dueños de Fósforos de Seguridad San Jorge en Medellín.

Fonandes es la única empresa del país que produce fósforos gracias a la fábrica que tiene en Sopó. Según los reportes que entregó a la Superintendencia de Sociedades, tuvo una ganancia bruta de $10 millones e ingresos de actividades ordinarias por más de $25 millones.

Según Damián Pérez, director comercial de Velas y Velones San Jorge, “la producción de Colombia solo la hace Fonandes porque las demás fábricas cerraron. Las otras empresas se dedican es a importar porque no es rentable”.

Option es la segunda competidora del mercado. Está ubicada en Siberia y es la dueña de marcas reconocidas como Moco de Gorila, Barbasol, Maxi Clean, Lip Ice y Bengala, la cual distribuye hace 16 años. Actualmente, tiene una participación en el mercado de 15% e importaron en 2017 un total de 26.000 cajas de fósforos, lo que equivale a un promedio de 2.100 paquetes vendidos mensualmente a nivel nacional.

“Este año esperamos incrementar nuestras ventas 10%, es decir, 28.600 cajas. Hace 15 años empezó a decrecer este negocio y hoy en día es apenas 50% de lo que era. El golpe se da porque ya hay estratos medio altos que no utilizan fósforos en su casa. Ese tipo de población utiliza fósforos de madera para encender sus velas decorativas, sin embargo, es un consumo mínimo”, dijo Óscar Garzón, gerente general de la compañía.

Los gerentes aseguraron que hay un mayor consumo en las zonas rurales que en las grandes ciudades. “En general, la disminución en las ventas se da en todos los sectores, pero se puede notar que la gente que no vive en las ciudades los usa porque tienen menos acceso a encendedores de estufas eléctricos”, añadió Garzón.

Velas y Velones San Jorge es otro actor importante en el mercado. El año pasado importaron un promedio de 1.100 cajas mensuales y distribuyen el producto como Fósforo de Seguridad San Jorge. A pesar de que reconocen la tendencia en su desuso, le siguen invirtiendo.

“El fósforo es un elemento que cada vez se comercializa menos, no obstante, las proyecciones iniciales que hace 50 años decían que iba a desaparecer nunca contemplaron que en pleno 2018 todavía fuera un mercado que equivaliera a $2.000 millones anuales. Nosotros le ponemos unos 10 años de continuidad a este mercado”, dijo Pérez.

A Velas y Velones le cuesta $50 importar un paquete de cerillos y lo comercializa a $71. Lo que significa que en promedio, un tendero lo vende a $150.

La empresa antioqueña trabaja actualmente con 359 distribuidores en el país que se encargan de llevar el producto a los 1.000 municipios del país. Este año esperan doblar sus ventas y vender $700 millones.

Es incierto si la industria del fósforo ya tiene fecha de caducidad en el mercado, sin embargo, aún hay compañías que creen en su continuidad y rentabilidad.

 

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