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El rol de las mujeres y el liderazgo femenino en la nueva era empresarial

Claro

El liderazgo se entiende también como la capacidad de construir ecosistemas conectar talento, capacidades y visión para generar impacto real

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Hablar hoy de liderazgo femenino no es solo refe­rirse a inclusión o equidad, es reconocer una forma distinta y necesaria de en­tender el futuro de las em­presas. Ahora que la com­petitividad ya no depende solo del tamaño, sino de la capacidad de adaptarse, in­novar y anticiparse, las mu­jeres aportan una mirada que trasciende lo operativo y redefine el rumbo de las organizaciones.

El caso de María Luisa Escolar refleja ese cambio. Como directora ejecutiva de la Unidad de Mercado Corporativo de Claro, su li­derazgo no se limita a ges­tionar un segmento. Conec­ta estrategia, innovación y negocio para responder a una pregunta clave para cualquier empresa en Co­lombia: ¿cómo competir en un entorno digital en cons­tante evolución?

La respuesta es que ya no se trata de conectividad. Durante años, el país avan­zó en cerrar brechas de ac­ceso. Sin embargo, el punto de inflexión llegó cuando las empresas y la sociedad dejaron de ver la tecnología como un soporte y la en­tendieron como el eje de su crecimiento. Hoy, el verda­dero valor está en la capa­cidad de crear, de operar en la nube, de gestionar datos y de construir modelos de negocio más eficientes, se­guros y escalables.

En ese contexto, liderar implica mucho más que adaptarse. Representa an­ticiparse, y ahí el liderazgo cobra relevancia. Desde el segmento corporativo, Ma­ría Luisa ha acompañado a las grandes empresas del país en ese tránsito, enten­diendo que la transforma­ción digital, más que ser ho­mogénea ni lineal, requiere cercanía, conocimiento del negocio y una visión inte­gral que articule lo comer­cial, el producto y el marke­ting.

Pero esta transforma­ción exige que las compa­ñías evolucionen. El paso de Claro de ser una telco a consolidarse como una em­presa de tecnología es una redefinición de su propó­sito en el mercado. Con la infraestructura tecnológica más robusta del país, el reto está en habilitar soluciones que impacten la productivi­dad y la competitividad de toda la economía, y no solo en conectar.

Los cuatro pilares que sostienen esta evolución: conectividad, data center, ciberseguridad y solucio­nes en la nube responden justo a esa nueva realidad. Son la base para que las empresas puedan innovar, crecer y competir. Pero, so­bre todo, son el reflejo de la tecnología como motor de desarrollo.

Desde esta perspectiva, el liderazgo se entiende también como la capacidad de construir ecosistemas conectar talento, capacida­des y visión para generar impacto real. No se trata solo de ofrecer soluciones, sino de habilitar condicio­nes para que otros puedan desarrollar su propio poten­cial.

Por eso, hablar de muje­res que proyectan futuro es reconocer liderazgos que inciden directamen­te en la manera en que el país se transforma y que entienden que el cambio no es una amenaza, sino una oportunidad, y que la ver­dadera competitividad no está en reaccionar, sino en marcar el rumbo.

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