Industria

Empresas de vigilancia que no implimente herramientas tecnologicas desaparecerán

El sector de vigilancia acelera su transformación hacia la seguridad inteligente, en medio de una fuerte concentración de ingresos y una necesidad tecnológica

Juan Camilo Quiceno

El negocio de la seguridad ya migró de tecnologías básicas como radios, alarmas y cámaras de vigilancia hacia herramientas que integran inteligencia artificial. La presente era exige anticiparse, no solo reaccionar; de ahí que en el gremio se repita un mismo mantra: modernizar para ganar y no desaparecer.

En ese campo, una compañía como Prosegur ya tiene experiencia. Recientemente, esta sociedad de origen español cumplió 50 años y tiene presencia en 36 países. Uno de ellos, Colombia, en donde hace parte de las 10 empresas más grandes del sector por el tamaño de sus ingresos. En ese medio siglo de operaciones, fue robusteciendo el portafolio hasta formar una cartera de servicios diversa en seguridad física y digital.

Luis Fernando Carvajal, director general de Prosegur Security en Colombia, indicó que ahora están profundizando en el concepto de seguridad híbrida: “Esto significa que contamos con los mejores guardas, quienes están dotados de la última tecnología y el análisis de datos en tiempo real”.

“Toda esta información y datos los centralizamos, analizamos y capitalizamos en nuestro centro de operaciones de seguridad inteligente (iSOC)”, añadió.

Con base en esa metodología, tal como lo señaló, “vemos una integración entre personas, tecnología y datos. No se trata de reinventarse; simplemente, las empresas de seguridad que hoy en día no tengan tecnología y la implementen en sus operaciones van a desaparecer”.

Gráfico LR

Las más grandes

En medio de ese contexto, hay una lista de 10 empresas que sobresalen por sus ingresos y lideran el negocio entre las cerca de 1.000 que, según la Superintendencia de Vigilancia, operan en el segmento de vigilancia con y sin arma. Esas compañías se mueven dentro de un sector que, de acuerdo con la Encuesta Anual de Servicios, elaborada por el Dane, movió más de 41 billones en 2024.

LOS CONTRASTES

  • Luis Fernando CarvajalDirector general de Prosegur Security Colombia

    “Vemos una integración entre tecnología, personas y datos. No se trata de reinventarse; simplemente, las empresas de seguridad que hoy en día no tengan tecnología van a desaparecer”.

La primera en este escalafón en Vigilancia y Seguridad LTDA, con una facturación que, con corte a 2024, totalizó $1,09 billones y fue por mucha diferencia la que más vendió.

En la segunda casilla se ubicó GS4 Secure Solutions, con ingresos por $506.567 millones; y el podio lo complementa Fortox, con $447.965 millones.

En la mitad de la lista aparecen: Prosegur ($443.371 millones), Seguridad Superior ($428.973 millones), Seguridad Atlas ($426.557 millones) y Securitas Colombia ($423.991 millones).

La clasificación la cierran con empresas del sector como: Expertos en Seguridad ($351.224 millones), Seguridad Nápoles ($344.908 millones) y Olimpo Seguridad ($344.106 millones).

Un sector en movimiento

Parte del músculo financiero de las empresas de vigilancia deberá destinarse a la inversión, de manera que puedan prepararse para una atmósfera más exigente.

Las necesidades han evolucionado; siglos atrás, con el inicio de la urbanización, el servicio arrancó con las rondas nocturnas y aquellos célebres personajes conocidos como los ‘serenos’. Pero las modalidades para vulnerar residencias y empresas evolucionaron y los prestadores del servicio de vigilancia han tenido que responder.

En el presente punto de la historia, todas las compañías del renglón deberían estar montadas en la ola de la seguridad inteligente (Securtech), en la que predominan instrumentos como la IA, la analítica de video, reconocimiento facial y de comportamiento, drones, sensores y hasta Internet de las Cosas, IoT.

Predecir un robo y neutralizar a quienes pretenden cometerlo puede evitar pérdidas, ahorrar reacciones por la fuerza (que aumentan los riesgos para todos los actores en escena) y trámites engorrosos para cobrar seguros.

En el caso de una empresa, perder activos valiosos para la operación puede ser más riesgoso ante la paralización de las operaciones. Todo esto entra en la matriz de riesgos que los potenciales clientes ya tienen en cuenta para contratar, renovar o cambiar al proveedor de la vigilancia.

Los informes sectoriales exponen que las empresas de este gremio en Colombia están en la transición. Sin embargo, el avance no es homogéneo y muchas todavía funcionan con el tradicional vigilante dotado solo con radio, libreta y, en ocasiones, con un acompañante canino. Estos jugadores más pequeños, por ejemplo, atienden a clientes que no pueden o se rehúsan a pagar más por el valor tecnológico agregado.

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