Educación

“En Gato Dumas queremos crecer en barismo, panadería y pastelería”

La escuela tiene presencia en Bogotá y Barranquilla pero no descarta abrir sedes en otras ciudades principales.

Lina María Guevara Benavides

En 1998 Carlos Alberto Dumas “Gato Dumas” y dos de sus alumnos fundaron el Gato Dumas Colegio de Gastronomía en Argentina. Unos años después la marca llegó a Uruguay y desde 2003 está en Colombia.

Carolina Parra, directora de la escuela, hizo un balance sobre la operación y los planes de Gato Dumas en el país.

LOS CONTRASTES

  • Luis CanoChef líquido del Hotel W

    “La profesión se ha vuelto atractiva porque nos estamos proyectando como chefs líquidos y somos capaces de desarrollar tendencias”.

Entonces ustedes tienen la franquicia máster...
Empezamos como franquicia y luego adquirimos la marca para Colombia. Eso quiere decir que solo nosotros podemos abrir sedes en el país. Siempre hay personas que dicen que sería bueno llevar Gato Dumas a otras ciudades y con esa adquisición podemos hacerlo.

Y, ¿quieren expandirse así?
Nos interesa, es parte de nuestro plan. Hay varias plazas atractivas como Medellín, Cali y Bucaramanga, pero esto no se trata de poner banderas en todas partes.

¿Cuánto cuesta una franquicia de Gato Dumas?
Nuestro fee de entrada está entre US$15.000 y US$25.000 dependiendo de la plaza y el royalty sobre las ventas está entre 8% y 9%.

¿Cuántos estudiantes y programas tienen?
Tenemos ocho programas aprobados y 700 estudiantes en los técnicos. Todos los cursos tienen sus épocas de mayor y menor interés, pero esperamos tener más oferta en Barranquilla e introducir dos programas más en Bogotá en 2018.

¿Cuales son los programas que tienen más crecimiento?
Bartender es el de mayor impacto, pero el tema del café también es de muchísimo kilometraje. Ser colombiano y ser barista es como ser brasilero y ser futbolista, es algo que te valoriza. También queremos crecer en panadería y pastelería.

¿Ya se formalizó la educación gastronómica?
Hemos venido superando la etapa de informalidad porque la gente no entra a una escuela de garaje sabiendo que puede estar en una mejor. Estudiar gastronomía no puede ser barato y de ser así, hay que desconfiar.

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