Educación

"Colombia debe pensar en estandarizar la formación básica y también la media"

Claudia Patricia Restrepo, rectora de la Universidad Eafit, dijo que la educación siempre tiene que promover el estado de la competencia propia del estudiante para mejorar resultados

Diego Alejandro Ospina Henao

Los resultados de las pruebas Pisa 2025 volvieron a mostrar las dificultades que enfrentan los sistemas educativos de América Latina para cerrar la brecha frente a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ocde. Colombia no fue la excepción: aunque se mantiene lejos de los últimos lugares de la región, sus resultados evidencian que todavía existe un rezago importante, especialmente en matemáticas.

En la edición de 2025, que evalúa las capacidades de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias, Colombia obtuvo 381 puntos en matemáticas, resultado que la ubicó en el octavo puesto entre los países latinoamericanos incluidos en la medición y en la posición 53 a nivel global. En lectura, el desempeño fue relativamente mejor: alcanzó 399 puntos, con lo que ocupó el cuarto lugar regional y el puesto 52 global.

Frente a este escenario, Claudia Patricia Restrepo, rectora de la Universidad Eafit, dijo que Colombia presenta varios retos para llegar a nivelar estos resultados, sobre todo en la educación básica, al igual que la media, tarea que se puede hacer desde casa o los primeros niveles.

Restrepo estuvo en el programa "Aquí y Ahora", donde contó más detalles sobre las pruebas Pisa y una posible forma de subir estos estándares internacionales de la Ocde.

Alejandro Lugo/ LR

¿La educación primaria y secundaria en Colombia merece un revolcón?

Hay una cosa que es el sentido práctico y racional de las personas, y es que nosotros siempre, cuando vamos ante una prueba, nos vamos a preguntar ¿para qué me sirve?, y dependiendo de si yo le encuentro utilidad, tengo un desempeño u otro. Eso es una realidad.

Es decir, cuando un estudiante siente que su prueba le va a implicar el ingreso a la universidad, le va a implicar un efecto real, material, hace un esfuerzo superior para desarrollarse. Hay una cosa que es el ecosistema, si los colegios lo están haciendo bien, como las universidades, hay otra cosa también que es real y es que la educación se mueve por la necesidad de competencia.

La educación siempre tiene que promover el estado de la competencia propia del estudiante, volvérsele un proyecto, jalonarlo. Como el currículo de la educación básica y media en Colombia es flexible, resulta que hay unas inequidades inmensas. No es lo mismo un colegio en una zona que tiene capacidad de entrenamiento de profesores, un colegio privado, que uno en zonas más rurales con mayores dificultades de acceso curricular. Entonces Colombia se tiene que pensar mejor, estandarizar un poco mejor la formación básica y media.

Yo voy a decir otra cosa que no es muy popular: a todo el mundo le encanta meter cátedras especiales en los colegios, pero a Colombia no le cabe una más en los programas.

¿Cómo ve los resultados de las pruebas Pisa?

Lo que nosotros tenemos que tratar de entender es cuál es el fenómeno, por qué en las últimas dos pruebas, desde 2018 hasta 2023, el país está mostrando una desmejora en matemáticas y en lectura. Estamos por debajo del promedio de la Ocde y que, obviamente, no es que seamos únicos en esto.

Hay varios países en el mundo que están teniendo disminuciones, sobre todo en competencias de lectoescritura y matemáticas. Eso nos tiene mucho que decir, no solo a Colombia, sino al contexto mundial en general.

En un contexto donde la tecnología cada vez es más importante y la inteligencia artificial nos exige más, ahí sí que es necesario que las competencias básicas, sobre todo lectoescritura y matemáticas, sean de dominio elevado.

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¿Existe una problemática con las nuevas generaciones?

En los últimos seis o siete años, por ejemplo, la universidad ha desarrollado un modelo, desde 2020, de pruebas diagnósticas que se complementa con las pruebas Saber e inclusive con esto de Pisa, y que lo que permite es entender en qué nivel estamos recibiendo matemática y lectoescritura.

Sin duda, hubo un fenómeno muy relevante fruto de la pandemia que generó una caída muy substantiva y efectivamente nos está mostrando, hace unos años, inclusive previo a la pandemia y Pisa así lo muestra, un comportamiento que nos tiene que alertar, que puede ser el resultado de demasiada exposición en pantallas, bajo uso de temas de lectura, y eso genera una disminución en competencias básicas.

En general las universidades estamos frente a un reto y es cómo hacer un proceso de nivelación, sobre todo para problemas más complejos, que son los que se ven en el estudio disciplinar.

Alejandro Lugo/ LR

¿Por qué esta mayor exposición a las pantallas puede ser un problema?

La exposición a pantallas, uno cree que no, pero realmente eso ha acelerado la dificultad de concentración de las personas y eso genera una disminución en la competencia lectoescritora. Entonces, claramente los hábitos desarrollados en la casa, sin duda la atención en los colegios, hace que en un ecosistema que realmente no esté estudiándose permanentemente.

Llevamos unos años perdiendo competencias en lectoescritura y de matemáticas. Tenemos que cambiar modelos en la básica y en la universidad también, porque nos toca igualar. Tenemos estudiantes en ingeniería que debemos igualar en sus competencias para poder que resuelvan problemas que tienen raíces desde tercero de primaria. Porque, por ejemplo, cuando se tienen problemas con fraccionarios, también habrá dificultades en integrales y problemas para pensar en álgebra lineal.

Hoy más que nunca, por ejemplo para nosotros, en el desarrollo del pensamiento computacional, se necesita el manejo de la competencia básica matemática y de lectoescritura, porque el prompt en el ejercicio del algoritmo y la inteligencia, las tecnologías emergentes dependen de que la persona sea capaz de hacer contextos, y para eso se necesita tener una competencia lectoescritora superior. Entonces, frente a lo que estamos es a un deterioro general de análisis crítico, y nos toca ponernos a todos en la tarea de hacer claramente una educación más contemporánea, pero no menos rigurosa.

¿Cuáles serían esos tres consejos para afrontar estas problemáticas con esta nueva administración?

Primero, llegó el momento en que Colombia piense de verdad en el tema del currículo y considere un poco en cómo hacer del mismo un ejercicio más sólido en matemáticas, en lectoescritura y en ciencias. Lo que uno hace es que a través de esas áreas básicas alimenta los aprendizajes contextuales de las diferentes áreas.

Lo segundo es que, sin duda, hay que consolidar la primera infancia y la educación terciaria. No estamos hablando ni siquiera de educación superior, sino de la terciaria, posmedia: aprendizaje técnico y tecnológico.

La educación de primera infancia empuja, mejora competencias, pero el otro reta; y uno siempre necesita ese desafío. O sea, nunca se debe olvidar que el que aprende es uno. El profesor enseña, pero el que aprende es la persona en tanto tenga un interés genuino, necesario, y sienta que eso me va a servir para algo.

Y tercero, es hablar de la educación superior y terciaria significa cómo lograr que esta división, que ha mejorado muchísimo en calidad, que es la que más ha despertado, tenga un poco más de autonomía de cara a poder diseñarse frente a los retos laborales.

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