Odinsa evolucionará ahora a Grupo Argos Asset Managment para el manejo de los activos
viernes, 7 de agosto de 2026
Juan Esteban Calle, presidente de Grupo Argos, dio detalles de las metas que tienen con el programa ACE 1.0 y detalló los planes que hay en Venezuela
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Juan Esteban Calle se estrenó en la presidencia de Grupo Argos con un compromiso que ya hizo eco en el mercado: aumentar el Ebitda 70% en tres años y reducir la brecha entre la cotización de la acción y su valor real, con el objetivo de duplicar el dividendo distribuido a todos los accionistas.
Como la meta es ambiciosa, la pregunta central para el nuevo líder del conglomerado tiene que ver con los métodos para cumplirla. Tal como lo detalló, el programa ACE 1.0 será la piedra angular del plan y se apoyará en tres pilares: rentabilización de las operaciones, consolidación de la gestión de activos y readquisición de acciones.
Dentro de ese segundo pilar, anunció que Odinsa evolucionará a Grupo Argos Managment con el propósito de convertirlo en un gestor de activos en todas las verticales de la compañía: vías, aeropuertos energía, aguas y renta inmobiliaria.
En Inside LR, Calle detalló el camino para lograr el objetivo de cara a todo su público de interés e hizo especial énfasis en el potencial de todos los negocios que hoy hacen parte de la cartera y que serán el trampolín para dar ese gran salto anunciado al mercado.
¿Cuál es la meta central del programa Ace 1.0?
Estamos muy ilusionados con lanzar Ace en este momento del país. Es una muestra del compromiso de Grupo Argos con Colombia. Queremos ayudar a construir un país mucho mejor. Creemos que Colombia está llena de oportunidades y que todos tenemos que ayudar a hacer realidad los sueños de los colombianos.
El momento es absolutamente importante: hay confianza y esperanza con el gobierno entrante. Geopolíticamente están pasando cosas muy favorables, no solo para Colombia, sino para el continente, diría que para el norte de América Latina hacia arriba. Estados Unidos va a seguir siendo la locomotora del mundo, y nosotros estamos en una situación privilegiada: Grupo Argos está en sectores como infraestructura, energía y materiales de construcción, que es justo lo que necesita Colombia y el mundo.
Los fundamentales de las compañías son extraordinarios. El grupo viene haciendo una labor ejemplar desde su fundación en 1934, y en los últimos diez años ha tenido una transformación de fondo absolutamente exitosa y generadora de valor. Hoy somos un grupo totalmente enfocado en materiales de construcción e infraestructura, después de la decisión sobre las acciones de Grupo Sura y de la resolución de Nutresa.
Estamos en el mejor momento posible para lanzar este programa. Lo que consideramos es que hay una brecha de valor, no solo frente al precio objetivo citado por Bloomberg, sino frente al valor fundamental del portafolio de activos que tenemos, que creemos que es todavía mucho mayor. A los accionistas de Grupo Argos les ha ido muy bien en los últimos años, pero creemos que todavía hay una oportunidad significativa de seguir generando valor. Eso es lo que busca Ace con los tres pilares que presentamos al mercado.
¿Qué va a pasar con Odinsa?
Lo primero es que tiene un portafolio de cuatro IP (iniciativas privadas) extraordinarias que necesita Colombia, con una financiación estimada de cerca de US$6 billones para materializarlas. La primera es la expansión del aeropuerto El Dorado —El Dorado Max—, para llevarlo a 70 millones de pasajeros al año. Es algo que necesita no solo Bogotá, sino el país, ya que es su puerta de entrada. La ventaja es que se podría hacer 100% con inversión privada y generaría recursos adicionales para el gobierno central —en este caso la Aerocivil— por encima de los que ya recibe por la concesión actual, que hoy son cerca de $1 billón anual.
Similar al Dorado Max está el nuevo aeropuerto de Cartagena, dado el potencial turístico de la región: una IP para construir un nuevo aeropuerto en Bayunca, con capacidad para cerca de 17 millones de pasajeros al año, con una inversión privada de cerca de US$1.500 millones. Hay apetito de inversionistas, no solo en Colombia sino en el mundo, para financiar este tipo de oportunidades.
Después vienen dos concesiones viales bastante interesantes para mejorar la competitividad del país, por cerca de US$2.000 millones aproximadamente. Es un portafolio muy robusto, sumado a otras iniciativas de otros estructuradores. Quiero también promover las iniciativas privadas regionales, con un ejemplo absolutamente exitoso que creo que gobernadores y alcaldes de Colombia deberían seguir: el Túnel de Oriente, que ha generado externalidades totalmente positivas para Medellín y Antioquia, mejorando la conectividad del aeropuerto José María Córdova con la ciudad. Fue una inversión 100% privada que el año pasado le generó a la Gobernación de Antioquia aproximadamente US$80.000 millones.
Es una invitación a los mandatarios locales: no todo depende del gobierno nacional; desde las regiones se puede impulsar infraestructura crítica para el bienestar y la competitividad del país apalancada en iniciativas privadas desde Odinsa.
Odinsa se va a concentrar en dos cosas. Primero, en aligerar un poco su estructura para llegar a un punto de equilibrio entre las comisiones que cobra por gestionar activos y el costo de su operación, el compromiso es llegar a ese equilibrio en 2028, tras un periodo algo desequilibrado por los esfuerzos hechos en la preparación de proyectos relevantes de infraestructura para el país.
Segundo, Odinsa será el gestor único y universal del grupo empresarial y pasará a llamarse Grupo Argos Asset Management. Se dedicará a gestionar profesionalmente activos de infraestructura en todas las verticales —no solo vías y aeropuertos, sino también energía, aguas y rentas inmobiliarias— y será además el vehículo para levantar capital en Colombia y en el mundo para el grupo empresarial, especializado en atraer inversión de terceros.
Grupo Argos será uno de esos inversionistas, como ancla, pero no necesariamente con participaciones mayoritarias: podremos participar con 10%, 15%, 20% o 30% en proyectos, lo que da confianza a otros inversionistas para acompañar esas iniciativas. Odinsa, como gestor, no será propietario de ningún activo real de infraestructura ni de unidades en fondos de capital privado: esos activos subirán a Grupo Argos, que es el inversionista. Eso permitirá acercar el flujo de caja de esos activos a los accionistas del conglomerado.
Odinsa evoluciona hacia Grupo Argos Asset Management. ¿La marca desaparece?
No. Odinsa es una marca muy bien posicionada y la vamos a conservar para las verticales de vías y aeropuertos. Pero como este gestor será más amplio —con más verticales en infraestructura: aguas, rentas inmobiliarias y otras que estamos analizando—, el gestor universal y único se llamará Grupo Argos Asset Management.
¿Cuáles son esas iniciativas privadas de aeropuertos y vías?
En el portafolio de IP, en operación tenemos Autopistas del Café, el Túnel de Oriente y Pacífico 2. Entre las iniciativas listas para que el país las acometa está Conexión Centro, que complementaría la conectividad del centro del país con Buenaventura y con el Eje Cafetero: infraestructura de primer nivel, con una inversión de US$900 millones en Capex, aunque considerando el mantenimiento durante toda la vida del proyecto hablamos de aproximadamente US$2 billones a US$2,5 billones.
Quiero volver a insistir en algo: hoy es imposible financiar infraestructura con recursos públicos; es un reto enorme, y mantenerla desde el presupuesto del gobierno nacional ha demostrado ser contraproducente. Cada vez que una concesión revierte al Invías, cualquier colombiano que transite las carreteras puede notar el contraste entre una vía concesionada y una que volvió a ser responsabilidad del Invías.
Colombia no se puede dar el lujo, dado el potencial y el bienestar que genera la infraestructura, de no apalancarse en un modelo que es absolutamente exitoso. La invitación al país es que le apueste a este tipo de proyectos: Conexión Centro está lista para arrancar en el momento en que se determine, y esperamos que sea en este gobierno.
También está la Perimetral de la Sabana, una iniciativa de la Gobernación de Cundinamarca que, como el Túnel de Oriente, invita a los gobiernos locales a apostarle al modelo público-privado de inversión en infraestructura. Sería una inversión cercana a US$600 millones, muy relevante para la movilidad de la sabana de Bogotá.
¿Ya tienen en mente qué negocios concretos para Venezuela?
La punta de lanza del grupo empresarial en Venezuela es Cementos Argos, y es parte de los compromisos que estamos haciendo con el mercado. La rentabilidad adicional de US$75 millones en Ebitda que mencioné no incluye a Venezuela: es un upside adicional que creemos se puede sumar a esos compromisos.
Colombia está en una posición privilegiada para ayudar a apalancar la reconstrucción de Venezuela. En el sector cementero está pasando algo similar a lo que ocurre en toda la economía venezolana: está operando a niveles ínfimos comparados con su momento de auge. La demanda de cemento en Venezuela llegó a un pico de cerca de 10 millones de toneladas; hoy está por debajo de 2 millones —entre 1,5 y 1,8 millones—. Eso equivale a un consumo per cápita de 80 kilos por habitante al año.
No conozco ningún otro país en el mundo con un nivel tan bajo de consumo per cápita y con necesidades tan grandes de reconstrucción de su economía e infraestructura. La oportunidad en Venezuela es enorme en términos de crecimiento de la demanda en los próximos años; creemos que podría multiplicarse por cinco muy rápidamente.
La base productiva de activos cementeros en Venezuela está prácticamente destruida, operando a cerca de 10% de su capacidad real, así que el país tardará en reconstruirla y tendrá que empezar a importar cantidades crecientes de cemento. Cementos Argos tiene la planta más competitiva y mejor ubicada del continente para servir ese mercado: Cartagena.
La primera fase de reentrada arrancó hace tres años con exportaciones directas por vía terrestre desde Cartagena, por La Guajira, y desde Sogamoso, por Cúcuta, de cemento de alta calidad que no se consigue actualmente en Venezuela —un país con un déficit estructural de cemento y de mala calidad en lo poco que produce—. Hoy estamos llegando con aproximadamente 5.000 toneladas mensuales por vía terrestre, que no es lo más eficiente pero está altamente demandado, y así vamos reposicionando el nombre de Cementos Argos en ese mercado.
La fase dos, sobre la cual esperamos avanzar prontamente y que es la más importante, es la exportación por vía marítima: Cementos Argos está buscando un terminal marítimo de llegada en Venezuela para aprovechar esa capacidad competitiva desde Cartagena. La fase tres es la aspiración de liderar ese mercado a futuro, porque creemos que estamos mejor posicionados que cualquier otra compañía. Hay además un litigio con el gobierno venezolano por la expropiación —nunca compensada— de nuestra planta de cemento en el país. Esa planta todavía existe, en muy malas condiciones y con muy baja capacidad.
Con la nacionalización del sector cementero venezolano, creemos que sería atractivo para el gobierno venezolano, dados sus planes de reconstrucción y la necesidad de materiales de construcción, ofrecer una compensación en parte en especie —con esa u otras plantas y activos portuarios— para cerrar ese litigio. Pero para eso todavía falta camino.
Para Argos Latam mencionan en el programa que el objetivo con Ace es aumentar el Ebitda a US$75 millones en dos años. ¿Cómo van a lograr este objetivo?
Para dar un poco más de contexto: Ace tiene tres pilares muy sencillos. El primero es seguir mejorando la rentabilidad de las compañías operativas. El segundo es definir claramente los roles de las compañías del grupo —hay una definición clara del rol de Grupo Argos como holding—. Nosotros nos vamos a dedicar simplemente al rol de inversionistas: asignamos capital, y eso es lo que haremos desde la holding.
Estamos lanzando además una evolución de Odinsa, que va a ser el único gestor universal de activos de Grupo Argos y sus compañías. Anteriormente teníamos gestores no solo en Odinsa, sino también en Celsia y en el negocio de desarrollo urbano. Ahora va a haber un solo gestor —Odinsa evolucionado— cuyo único rol será ser un gestor profesional de activos de infraestructura en todas las verticales, y además la compañía encargada de levantar capital de inversionistas nacionales e internacionales, incluido Grupo Argos, que será uno de los inversionistas ancla.
La idea es aprovechar la experiencia y el buen nombre que ya tiene el grupo a nivel internacional para levantar capital institucional de family offices e inversionistas en Colombia y en el mundo, para financiar y multiplicar el extraordinario portafolio de activos que tienen las compañías, así como otras oportunidades relevantes de infraestructura que necesita Colombia y el continente. Ese es el pilar dos.
El tercero es un programa muy ambicioso de recompra de acciones, ya aprobado por la asamblea de este año por $500.000 millones, que queremos acelerar. Creemos que este programa se puede ejecutar entre los próximos 6 y 12 meses. Hemos anunciado también que, además de esos $500.000 millones disponibles, tenemos el objetivo de levantar cerca de $2 billones vía monetización de activos que ya tenemos en el portafolio a valor pleno.
Ese capital empezará a competir por asignación entre distintas alternativas: recompra de acciones, repago de deuda, dividendos e inversión en el extraordinario portafolio de activos que ya tiene el grupo empresarial —como uno de los patrocinadores financieros para hacerlos viables— y en otras oportunidades adicionales de inversión en infraestructura que estamos contemplando en Colombia y en la región.
Volviendo a tu pregunta: el compromiso de crecimiento de 70% en el Ebitda de Grupo Argos —hoy cerca de $3,2 billones consolidados— implica que antes de 36 meses deberíamos incrementarlo entre 70% y 80%, es decir, hasta cerca de $5,6 billones. Eso viene principalmente de las oportunidades de rentabilidad que encontramos en las compañías operativas.
En Cementos Argos, la meta es incrementar el Ebitda desde las operaciones propias en Latinoamérica (Argos Latam) en cerca de US$75 millones en los próximos dos años. Eso es puro crecimiento orgánico y de rentabilidad: llevar el modelo muy exitoso implementado en Colombia por Carlos Justi y su equipo, conocido como "de la mina al mercado", a todas nuestras operaciones en América Latina. Esperamos crecimiento de la demanda.
En Colombia vemos una buena dinámica y hay esperanza con lo que empieza mañana. Creemos que el país va a seguir creciendo porque las necesidades de vivienda e infraestructura son significativas, y que hay esquemas que permitirán avanzar proyectos críticos para la competitividad y el bienestar de los colombianos, incluso en un escenario de restricciones fiscales del gobierno nacional, apalancados en iniciativas privadas.
En Celsia tenemos la meta de incrementar el margen Ebitad en 1.000 puntos básicos, para llegar a cerca de 40% en ese mismo horizonte de dos años —un anuncio que ya hizo público su presidente, Ricardo Sierra—. Además, Celsia está comprometida con un desapalancamiento de $1 billón en los próximos años, lo que le dará flexibilidad para seguir creciendo en su balance.
Celsia se va a concentrar 100% en ser una compañía integrada de servicios públicos, lo que significa que su crecimiento futuro será dentro de su propio balance, beneficiando de forma sustancial la generación de valor para sus accionistas. El rol de gestión de activos que hacía Celsia pasará al único gestor de activos del grupo: la evolución de Odinsa.
¿Qué le diría a un pequeño accionista sobre lo que cambia con ACE 1.0?
El mensaje es que, conscientes de la generación de valor y el potencial de nuestro portafolio de activos y compañías, estamos diciendo que antes de 36 meses vamos a poder tener un crecimiento significativo en el Ebitda consolidado de Grupo Argos —esperamos que crezca 70%— y que seremos capaces de doblar el dividendo por acción para nuestros accionistas antes de tres años.
Esos son, en resumen, los dos grandes compromisos que está adquiriendo el equipo directivo de Grupo Argos y sus compañías operativas, más Grupo Argos Asset Management y el negocio inmobiliario, con el mercado. Es importante aclarar que aplican a las dos acciones, la preferencial y la ordinaria. Lo que esperamos es una valorización en ambas acciones si, como estamos diciendo, excedemos las expectativas del plan que estamos lanzando al mercado. Eso no es una garantía, pero estamos poniendo nuestro mayor esfuerzo, track récord y reputación detrás de este compromiso que hacemos hoy con el lanzamiento de Ace.
¿Han visto algún precedente a este programa?
Tenemos un track récord ya muy conocido con todas las temporadas de Sprint que lanzamos en Cementos Argos, que llevó a la acción a crecer cerca de 700% —teniendo en cuenta la valorización y las distribuciones a los accionistas— desde el momento en que se lanzó. Sprint ya va por su cuarta versión y ha sido un programa ejemplo no solo en la Bolsa de Valores de Colombia, sino que lo han tomado como referencia en muchos otros mercados.
Ace viene entonces de una experiencia exitosa y de un compromiso demostrado con el mercado desde que lanzamos Sprint en Cementos Argos. Ace 1.0 construye sobre esa experiencia positiva, aprovechando capacidades y oportunidades extraordinarias que se han venido desarrollando en Grupo Argos desde hace muchos años: una continuidad de la estrategia que aprovecha capacidades construidas en las compañías, una reputación extraordinaria en el mercado colombiano e internacional, y relaciones ya probadas de generación de valor para inversionistas extranjeros en las verticales de infraestructura del grupo.
Quiero resaltar que tenemos cerca de 8 billones de pesos apalancados en inversión extranjera dentro del gran portafolio de activos de infraestructura, que asciende a $60 billones. La experiencia con Macquarie —el fondo de infraestructura más grande del mundo— ha sido totalmente exitosa, así como la experiencia de Celsia con fondos de pensiones canadienses, sobre la cual queremos seguir construyendo. Este programa, respetando y valorando la historia que hemos recorrido, busca escribir un nuevo capítulo en la trayectoria de Grupo Argos, que se remonta a 1934.
El Sprint va en su cuarta versión. ¿La idea con Ace 1.0 es que también haya un Ace 2.0 y sucesivamente?
La idea es exceder expectativas y, primero, cumplirle al mercado con lo que nos comprometemos a que pasará en las compañías del grupo en los próximos 24 o 36 meses. Una vez vayamos cumpliendo, con seguridad seguiremos desarrollando nuevas versiones del programa, similar a lo que ocurrió con Sprint.
¿Qué objetivos tienen para el mercado de Guatemala?
Argos Latam tiene la estrategia de ser un jugador líder en el mercado latinoamericano de cemento y ha definido en su hoja de ruta crecer en Guatemala. Cementos Argos ya tiene participación allí y viene creciendo de forma importante con importaciones desde una planta en el norte de Honduras, que ya opera a capacidad máxima y vende cerca de 10.000 toneladas al mes en Guatemala. La idea es consolidar y crecer esa presencia; inicialmente con importaciones, pero a futuro muy probablemente consolidando también jugadores más pequeños que ya operan en el mercado guatemalteco.
Ustedes también son muy fuertes en Estados Unidos. ¿Cuál es el plan para ese mercado?
Cementos Argos anunció hace unos meses la separación de la compañía en dos: Argos Latam, líder en América Latina, y Argos Materials, que avanza en el sueño de reentrar al mercado estadounidense con una oportunidad grande de crecimiento y generación de valor. Muy seguramente en la próxima llamada de resultados de Cementos Argos habrá más noticias al respecto, pero ya hay un equipo de primer nivel al mando de Argos Materials operando desde Birmingham, Alabama. Las iniciativas de exportación de agregados desde República Dominicana van avanzando bien; se han identificado oportunidades de greenfields en Estados Unidos para complementar el portafolio, junto con una estrategia de M&A local, y hay un portafolio interesante de oportunidades en revisión.
Esto diversifica de forma sustancial la presencia geográfica del grupo y apalanca una oportunidad grande. Cementos Argos ha construido una reputación, un conocimiento y unas relaciones extraordinarias en el mercado americano por décadas —desde los años 50 o 60, cuando empezó a exportar cemento, y en los últimos 20 años con presencia directa— que hoy respaldan el sueño de construir una empresa de materiales de construcción relevante en Estados Unidos.
¿Cómo va a ser la estrategia con Celsia? ¿Buscan venta de activos o lo van a hacer a través del flujo de caja?
Celsia está comprometida con crecer el margen 40% —hoy está más o menos en 30%, así que son 1.000 puntos básicos por cerrar—. Tiene activos extraordinarios y viene adelantando desde hace tiempo un programa llamado Reimaginarse, que ya está dando buenos resultados. Vamos a profundizar ese plan de acción, que está algo atrasado, para llegar a 40% de margen Ebitda. La generación de valor viene por ese crecimiento en rentabilidad, pero también por el desapalancamiento de la compañía: $1 billón en los próximos 12 meses, vía venta de activos, particularmente plataformas que están por fuera del balance de Celsia.
¿Cómo les afecta un segundo semestre marcado por el fenómeno de El Niño?
El país va a enfrentar unos meses complejos por el fenómeno de El Niño. Estamos ilusionados con la llegada de la nueva ministra, que conoce ampliamente el sector y viene trabajando de cerca con él para que Colombia pueda pasar este fenómeno sin contratiempos en términos de racionamiento.
Pero esto muestra que el país tiene que seguir promoviendo activamente la inversión en el sector. La demanda de energía va a seguir creciendo independientemente de los fenómenos climáticos, y Colombia tiene todas las condiciones para ser una potencia en generación de energía: tenemos la geografía, los ríos, la generación hidráulica limpia, condiciones de viento en La Guajira que no existen en ninguna otra parte del mundo, y al estar en el Ecuador, la generación fotovoltaica tiene ventajas significativas.
Es lamentable llegar a esta situación —enfrentar El Niño— sin haber generado antes las condiciones para la inversión que el país requiere en su parque de generación, en todas las tecnologías. La ventaja de esa palanca es que Celsia va a poder crecer en su balance y sacar adelante proyectos que contribuyan a que el país tenga la oferta de energía que necesita.
¿Habrá desinversión en ciertas plataformas de Celsia?
Celsia tiene activos solares y de transmisión en plataformas que no consolidan en el balance: activos extraordinarios, con márgenes de vida ejemplares y de la más alta calidad. La propuesta que estamos revisando con total apertura con Ricardo Sierra y su equipo tiene que ver con la estructura de capital: por las altísimas tasas de interés en Colombia, la situación fiscal y una inflación que sigue siendo alta, los gastos financieros le están restando capacidad de generación de caja a una compañía que tiene activos muy sólidos, pero que se vería mucho mejor —y podría crecer más— si se desapalanca en $1 billón en los próximos meses. Por eso Celsia está contemplando esas desinversiones.
La propiedad directa de las plataformas de vías, aeropuertos, energía y agua pasará a Grupo Argos. ¿Cuál es el cronograma de aprobaciones corporativas y regulatorias para ese movimiento?
La propiedad de esos activos de Odinsa pasará a Grupo Argos. El cronograma son las asambleas de accionistas del año entrante; en esas asambleas pensamos llevar todas las aprobaciones necesarias para que esos activos puedan pasar a Grupo Argos, que es su inversionista natural. Eso hará que todas esas plataformas generadoras de caja estén más cerca de los accionistas de Grupo Argos.
¿El mejor compañero para desarrollar la infraestructura del país es el sector productivo?
Estamos listos. El sector privado está listo, y sabemos que este gobierno también lo está, así como los inversionistas internacionales. Nuestro portafolio, solo el nuestro, vale US$6 billones, y no podemos financiarlo solos. Por eso es tan importante la presentación de Grupo Argos Asset Management: ya tenemos inversionistas tocando la puerta, dispuestos a invertir en Colombia con este nuevo gobierno y con las condiciones de esperanza y optimismo que están generando una cantidad de proyectos estratégicos que el país necesita.
¿Cuáles inversionistas están tocando la puerta?
Le puedo decir que uno de nuestros inversionistas ancla, Macquarie —que ha sido fundamental en vías y aeropuertos en Odinsa—, está feliz con nosotros, muy optimista con el país y quiere profundizar su relación con Grupo Argos y con Colombia.
Estamos muy entusiasmados con el cierre de la operación de Ticsa, que aún no se ha dado; creemos que se concretará en agosto. Es un activo estratégico en un sector con todo el potencial, no solo por la experiencia de Ticsa operando plantas de tratamiento de aguas residuales en México, sino porque el agua va a ser el recurso más importante hacia el futuro: el reúso y la desalinización de agua serán absolutamente fundamentales. Ahí se abre una vertical de inversión en infraestructura de aguas que esperamos aplicar no solo en el mercado mexicano, sino también en Colombia, aprovechando la experiencia y tecnología de Ticsa. Hay además otros mercados objetivo, como Chile y Perú, en los que muy seguramente podremos avanzar a futuro.
Se menciona la separación del negocio de desarrollo urbano de Grupo Argos y la monetización acelerada de Pactia. ¿Esto implica que va a haber una nueva empresa?
Hoy el negocio de desarrollo urbano está dentro de Grupo Argos, y en esa clarificación de roles que queremos transmitir al mercado —donde nuestro único rol es ser inversionistas de capital— vamos a separar el negocio de desarrollo urbano, que se convertirá en una compañía más del grupo.
El negocio de desarrollo urbano acaba de dar una noticia alentadora: la monetización de $1,2 billones por la venta de los centros comerciales de Pactia, que todavía conserva un portafolio muy interesante. Además, el negocio de desarrollo urbano tiene un banco de tierras que considero el más interesante del país: un millón de metros cuadrados en Barranquilla, que ha sido parte fundamental de la transformación y el "milagro" de esa ciudad, con cerca de 100.000 viviendas construidas en terrenos de Grupo Argos y un urbanismo fuera de serie.
Barranquilla es hoy un ejemplo para Colombia, y nos sentimos orgullosos de haber sido parte de esa evolución. También tenemos un millón de metros cuadrados en Barú, que considero el destino turístico de mayor potencial del continente en este momento. Esa separación nos permitirá traer más inversionistas de capital al banco de tierras y aprovechar la experiencia del negocio en gestión de proyectos inmobiliarios, para que en algún momento esa competencia se maneje desde el gestor único: Grupo Argos Asset Management.
Quiero compartir una noticia importante: ayer el negocio de desarrollo urbano cerró un proceso de lanzamiento de venta de lotes para construcción de vivienda en Barranquilla —VIS y no VIS— por $280.000 millones, para construir 5.000 viviendas en los próximos años. La convocatoria estuvo sobresuscrita tres veces, lo que llevará una inversión cercana a $3 billones a Barranquilla en los próximos años. Es otra muestra de la confianza de inversionistas, constructores y el mercado en el gobierno que arranca mañana, y una noticia extraordinaria para una ciudad que consideramos ejemplo para Colombia.
¿Cuáles son los objetivos específicos de estos dos negocios?
El del negocio de desarrollo urbano es monetizar un portafolio que hoy tenemos en Grupo Argos por cerca de $2 billones, pero, más importante aún, que ese banco de tierras se desarrolle de una forma que le genere bienestar y externalidades positivas a Barranquilla y a Barú.
¿Cómo están evaluando la entrada de Odinsa a la Bolsa de Valores de Colombia?
Dentro de Ace 1.0, la meta de Odinsa es evolucionar a Grupo Argos Asset Management y convertirse en el gestor de activos de infraestructura más relevante del país y de la región. No tenemos pensado nada distinto en este momento.
¿Cuáles son los criterios que van a tener en cuenta para elegir entre el sistema transaccional de la bolsa o el mecanismo independiente?
De forma similar a lo que fue Sprint: habrá oportunidades que se harán vía mecanismo independiente y otras por el mecanismo tradicional, de pantalla. Esto va a competir siempre con las demás oportunidades de asignación de capital de Grupo Argos. Vamos a recomprar acciones cuando, como hoy, veamos un descuento significativo en el valor de la acción, pero el programa es flexible: en esa asignación de capital vamos a escoger entre recompras, dividendos, repago de deuda e inversiones adicionales en infraestructura en nuestras verticales.
¿Cuáles son esos activos específicos que ya tienen identificados?
La meta de monetización que nos hemos planteado es de $2 billones. Ya tenemos un muy buen inicio con los $260.000 millones que nos van a entrar por la venta de centros comerciales, más los recursos de la convocatoria exitosa en Barranquilla que mencioné. Hay además dos refinanciaciones en curso de activos maduros en Uruguay que traerán una suma importante de recursos, y un par de activos maduros dentro del perímetro de compañías del grupo que también estamos monetizando y que anunciaremos una vez se cierren esos procesos.
Por eso estamos convencidos de que la cifra de $2 billones es totalmente alcanzable rápidamente. Eso no significa que esos $2 billones vayan a ir todos a recompra de acciones. Vamos a empezar por los $500.000 millones ya aprobados, y después iremos viendo el mejor uso de ese capital: podría seguir apalancando la recompra, o ir a disminuir deuda, o a hacer inversiones en infraestructura que complementen el portafolio que ya tenemos.
El perfil
Administrador de negocios de la Universidad Eafit, MBA con énfasis en Finanzas y Economía de la Universidad de Chicago y Chartered Financial Analyst del CFA Institute. Se desempeña como presidente de Grupo Argos desde el 1 de abril de 2026. Antes de ocupar este cargo, fue el presidente de Cementos Argos. A lo largo de su carrera ha ocupado cargos como asociado senior de banca de inversión del Chase Manhattan Bank en Nueva York, secretario de Hacienda del departamento de Antioquia, director de inversión extranjera de la oficina de Proexport en Canadá y asesor de inversiones del Banco de Montreal.