"En la capital colombiana tenemos 11 vigilantes por un policía, aproximadamente"
martes, 21 de abril de 2026
Raquel Garavito Chapaval, presidente de Fedeseguridad, habló sobre el tamaño de la fuerza laboral del sector y el aumento de costos que tendrán
En un escenario donde la inseguridad le cuesta 3,64% a la economía nacional, el sector de la seguridad privada se erige como un pilar de estabilidad y competitividad. Raquel Garavito Chapaval, presidente de Fedeseguridad, habló sobre el aporte del sector al empleo, los retos y las oportunidades que tienen, especialmente en ciudades como Bogotá, donde la proporción de once vigilantes por cada policía redefine el esquema de control urbano.
¿La inversión en tecnología es ya una obligación para mantenerse en el sector?
Más que obligación, es cómo ha cambiado el mercado; nadie te contrata si no tienes ciertos avances, por lo que se profesionaliza el sector y se hace aliado de la fuerza pública, por ejemplo. En Bogotá tenemos 11 vigilantes por un policía, aproximadamente, por lo que la seguridad privada puede apoyar en actividades de vigilancia y control en eventos que requieran mucha fuerza pública.
¿Cómo ha variado la demanda de seguridad?
Es importante entender cuánto impacta a la economía la inseguridad. Nosotros aportamos al PIB 1,3%, pero la inseguridad impacta 3,64%. Esto sucede por razones como el factor humano, que implica pérdida de vidas, pérdida en productividad y también en competitividad.
El sector público tiene que invertir en capacidades de fuerzas armadas y actividades propias del Estado, y el sector privado, que es el que representa el incremento más grande, el que más invierte en vigilancia y monitoreo, que es lo que el ciudadano promedio requiere. Nosotros somos un sector que no solo aporta a la economía 1.3%, sino que además genera cerca de 400.000 empleos formales.
¿Cuántas empresas operan actualmente en el sector?
Hay 1.200 empresas formales en el país que generan 400.000 empleos. Este sector tiene una tarifa regular, lo cual es importante porque no genera variaciones en diferentes tipos de población.
¿Cual ha sido la clave de la estabilidad en el sector?
La seguridad se volvió parte de la tranquilidad de los colombianos y, al volverse parte de la tranquilidad, se vuelve casi parte de la canasta familiar. Al tener este componente, es un sector que se comportó estable. No tenemos cifras reportadas por las empresas de seguridad donde la caída haya sido estrepitosa.
El comportamiento se verá hacia el segundo semestre. Hubo algunos cambios a partir del mes de abril con las asambleas, tanto de la parte comercial como de la parte residencial, pero en términos generales se ha mantenido estable.
¿Cómo percibe la sanción de Supervigilancia a algunas empresas por presuntas infiltraciones criminales?
Que hayan sancionado a 31 empresas es fabuloso, pero es un número marginal frente a las empresas formales. Pedimos que la Superintendencia sea un ente de control más fuerte; no puede ser que por unos pocos se estigmatice a todo un sector que protege a sus empleados.
¿Cuáles son los sectores de la economía en los que se jalona más la seguridad?
El que más demanda es el sector público, es decir, colegios, hospitales y obras de infraestructura, por ejemplo. El segundo es industria y comercio, como plantas mineras y centros comerciales, y el sector residencial es el tercero que más demanda.
¿En qué ciudades hay mayor demanda?
Bogotá sigue siendo la líder, seguida de Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. En el Eje Cafetero y ciudades turísticas hay un buen consumo. La seguridad privada es la columna vertebral de la competitividad.
¿Cómo ha impactado el aumento del salario mínimo y las cargas laborales al sector?
Entre 2025 y 2026, el incremento de costos será cercano a 30%. Es un incremento enorme para un sector con márgenes de apenas 3% o 4%. Además, la reducción de la jornada laboral de 48 a 42 horas y el cambio en los costos de recargos nocturnos nos va a impactar fuertemente.
El perfil
Raquel Garavito Chapaval es abogada de la Universidad del Rosario, con un MBA de la University of Miami con énfasis en Comercio y con un Certificado Avanzado en Gestión y Política Pública y Sin Ánimo de Lucro de la New York University (NYU).
Tiene más de 20 años de experiencia en la dirección y transformación de organizaciones públicas y privadas, pues ha ejercido cargos de gerencia en entidades como la Empresa de Desarrollo y Renovación Urbana de Cali (Edru), el Fondo Nacional de Turismo, Fontur y el Fondo de Adaptación, donde modernizó sus estructuras organizacionales e incrementó la eficiencia de las mismas.