Transporte

Fallas en el control aéreo encienden alertas sobre la seguridad de la operación

La contingencia de ayer obligó a suspender despegues y restringir el tránsito de aeronaves. Los controladores advierten que la repetición de estas averías exigen modernizar los sistemas

Valentina Sánchez Forero

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Ayer, hacia las 12:40 p. m., una falla en el sistema de presentación de información de vigilancia radar del Centro de Control de Bogotá obligó a suspender despegues y aplicar restricciones al tránsito aéreo. Durante aproximadamente dos horas, según la Asociación Colombiana de Controladores de Tránsito Aéreo, Acdecta, la contingencia afectó una dependencia que presta servicios desde Aguachica, en el sur del Cesar, hasta el sur del país. Las consecuencias llegaron a los itinerarios de los pasajeros, pero también reabrieron una discusión sobre la confiabilidad de la infraestructura que respalda la operación aérea colombiana.

La advertencia de los controladores apunta a la recurrencia de estas fallas. En un comunicado divulgado tras lo ocurrido el 4 de noviembre, la asociación sostuvo que su repetición constituye un “riesgo latente para la seguridad operacional”, porque aumenta la dependencia del sistema frente a la experiencia, la pericia y la capacidad de respuesta individual del personal encargado de gestionar el tránsito de aeronaves.

El pronunciamiento plantea que las contingencias tecnológicas deben reducirse al mínimo y evitar que se conviertan en condiciones habituales de trabajo. Para el gremio, recuperar el funcionamiento después de una avería debe acompañarse de intervenciones que permitan prevenir nuevos episodios, actualizar los equipos y garantizar la continuidad del servicio.

La falla reportada se presentó en el sistema que muestra la información de vigilancia radar a los controladores. Esta precisión permite dimensionar lo ocurrido: el comunicado identifica una avería en la presentación de información utilizada para gestionar el tránsito aéreo, sin establecer que todos los radares del país hubieran dejado de funcionar ni determinar la causa técnica del incidente.

Además, el alcance de la contingencia superó la operación de un solo aeropuerto. El Centro de Control de Bogotá atiende una extensa región del territorio nacional y el sistema de vigilancia también entrega información a otras salas de control de aproximación interconectadas. Por ello, una afectación en esta infraestructura puede repercutir en distintas dependencias y limitar la capacidad disponible para atender vuelos.

Según Acdecta, el episodio comprometió tanto las áreas terminales como los sectores de tránsito a nivel superior. También redujo la posibilidad de recibir y gestionar, con la capacidad habitual, aeronaves procedentes de espacios aéreos adyacentes, incluidos los sobrevuelos internacionales. Así, sus efectos se extendieron a la disponibilidad y capacidad operacional del espacio aéreo colombiano.

Ante estas condiciones se implementaron procedimientos de contingencia, entre ellos la suspensión de despegues y medidas de regulación de afluencia. La asociación explicó que las restricciones, las demoras y la reducción de capacidad son mecanismos destinados a preservar la seguridad cuando los sistemas disponibles presentan degradaciones.

Para los pasajeros, estas decisiones se tradujeron en cancelaciones, esperas y cambios de itinerario. De acuerdo con la información de Latam recogida por La República, la compañía reportó la cancelación de ocho vuelos de ida y vuelta, equivalentes a 16 frecuencias, en rutas desde y hacia Medellín, Barranquilla, Pereira, Cali, Riohacha y Montería. La aerolínea indicó que trabajaba en la reubicación de los viajeros en los próximos vuelos disponibles, sin costo adicional.

La Aeronáutica Civil, por su parte, informó que la novedad técnica había sido superada y que las operaciones avanzaban hacia su normalización. Según el balance de la entidad recogido por Caracol Radio, se activaron protocolos técnicos y operacionales, se dispuso de personal para restablecer los planes de vuelo afectados y se mantuvo el seguimiento de la operación. También se levantó una restricción preventiva aplicada en Rionegro.

La recuperación del servicio, sin embargo, dejó abierta la discusión sobre las condiciones en las que operan los controladores. La asociación destacó el profesionalismo de estos trabajadores y su labor durante la contingencia, pero advirtió que las fallas recurrentes generan mayores cargas de trabajo y tienen consecuencias sobre la capacidad, la eficiencia y la continuidad del sistema aeronáutico nacional.

En ese contexto, el gremio señaló que estas situaciones ya habían sido puestas en conocimiento de la Aerocivil mediante canales internos y oficiales, así como a través de derechos de petición e informes. El propósito de esas actuaciones, explicó, ha sido identificar los puntos críticos de falla y promover soluciones efectivas.

Aunque el comunicado habla de recurrencia, no presenta un inventario de episodios, fechas, duración o causas que permita establecer la frecuencia de las averías. Tampoco cuantifica las inversiones necesarias para atenderlas. Su advertencia se concentra en la necesidad de corregir las condiciones que obligan a activar repetidamente los procedimientos de contingencia.

Entre las solicitudes está la actualización del hardware y el software de las salas de control de área y aproximación del país. La asociación pide intervenciones integrales y sostenibles que garanticen la confiabilidad, la redundancia y la continuidad de los servicios. Esto supone contar con infraestructura y sistemas de respaldo que permitan sostener la operación cuando alguno de sus componentes presenta problemas.

El gremio reconoció las gestiones del personal de soporte técnico aeronáutico para atender esta y otras fallas anteriores. No obstante, sostuvo que las acciones deben abarcar el mantenimiento oportuno, la prevención y la modernización tecnológica, además de la recuperación de los equipos después de cada interrupción.

Las peticiones también se extienden a la coordinación institucional. Acdecta consideró que existe margen de mejora en la comunicación oportuna de las novedades, la identificación de sus causas y la ejecución de medidas preventivas y correctivas que permitan reducir su repetición.

Otro de los puntos del pronunciamiento se refiere a la dirección de la Aeronáutica Civil. La asociación pidió fortalecer su gestión técnica y organizacional, y garantizar que quienes ocupen cargos de alta dirección, particularmente en las secretarías responsables de los servicios aeronáuticos, tengan los perfiles, conocimientos y experiencia acordes con sus responsabilidades.

En ese apartado solicitó privilegiar la idoneidad profesional por encima de consideraciones políticas. El comunicado no identifica funcionarios ni cuestiona un nombramiento específico, pero plantea que la gestión de estos servicios debe responder a criterios técnicos y de seguridad operacional.

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