Hastings: “La televisión convencional dejará de ser relevante en 10 años”

El ejecutivo asegura que la plataforma de vídeo seguirá aumentando el presupuesto en contenido, que ya alcanza los 8.000 millones de dólares al año.

Diario Expansión

Cuenta Reed Hastings, consejero delegado de Netfix, que el sueño de ser una compañía internacional surgió en Roma hace más de una década. Fue una noche en una plaza de la ciudad italiana cuando su mano derecha Ted Sarandos, actual director de Contenido, le insistió en que Netflix tenía que lanzarse a conquistar el mundo. Por aquel entonces, Netflix tan sólo distribuía DVD por correo en EEUU. ¿Imaginaba entonces Hastings cómo sería Netflix en el futuro? “Desde que empezamos sabía que la distribución por correo era algo temporal, que el futuro era el streaming por Internet”, confesaba recientemente Hastings en un encuentro con varios medios europeos, entre ellos EXPANSIÓN, celebrado precisamente en Roma con motivo de la presentación de su apuesta europea para este año.

El ejecutivo está convencido de que el avance del streaming arrinconará a la televisión convencional, abocada “a un largo y lento declive, como está ocurriendo con la telefonía fija”, ilustra. “Probablemente, en 10 años la televisión lineal dejará de ser relevante porque para entonces la gente verá mayoritariamente el contenido a través de Internet, aunque quizá siga existiendo este tipo de televisión durante otros 30 o 40 años”, vaticina. Como explicó en el encuentro Ted Sarandos, “la gente sigue viendo la televisión por los deportes en directo, pero no está en nuestros planes competir ahí. Preferimos gastarnos miles de millones en series, películas y documentales”.

INVERSIÓN EN CONTENIDO
Lo cierto es que Netflix se gasta mucho dinero en contenido. Este año, US$8.000 millones, de los que una octava parte se destinará a producto europeo, región en la que ha duplicado la inversión. “El año próximo el presupuesto mundial será mayor. No puedo concretar más porque depende de cuánto incrementemos nuestra base de suscriptores. No sé dónde está el límite, qué cifra sería demasiado. Tenemos que seguir gastando para encontrar grandes productos que todo el mundo quiera ver, y eso es muy caro”, dice Hastings. Mientras Netflix sea capaz de aumentar su base de clientes a buen ritmo -en el último trimestre ha sumado 7,4 millones de abonados y ha elevado un 40% los ingresos hasta US$3.700 millones-, no ve motivo para frenar sus inversiones.

Hastings evita dar una previsión de crecimiento en abonados: “Tenemos 125 millones de suscriptores, una cifra grande si pensamos lo que éramos hace unos años, pero pequeña aún si se mira la base global de consumidores de televisión o los usuarios de YouTube o Facebook”. Sí da alguna pista: “Los analistas esperan que podamos sumar 20 millones de abonados este año”.

COMPETENCIA
La inversión en contenido es la única forma de asegurar el negocio en un entorno cada vez más competitivo. Amazon, HBO, Sky, YouTube, Facebook, Disney… ¿Está Netflix en una posición de riesgo? “El problema de tener éxito es que ahora todo el mundo quiere ser como nosotros”, dice Hastings. “Los gigantes tecnológicos entran en el negocio del contenido y los grandes del mundo del contenido se suben a Internet. No sé cuánto impactarán, si será mucho o poco. No podemos evitar su entrada, así que lo que tenemos que hacer es tener el mejor contenido. Cuando encuentras cosas como Stranger things o La casa de papel… Es magia”, apunta. Sarandos va más allá cuando se le pregunta por el impacto de Apple en el mercado.

“Apple es muy buena haciendo dispositivos y como empresa de moda pero no hay ninguna razón para pensar que vayan a ser buenos de una manera diferencial como creadores de contenido”, opina.

SERIES ORIGINALES
Precisamente, Sarandos ha sido el artífice de uno de los mayores aciertos estratégicos de Netflix: producir su propio contenido. Este año, habrá 700 productos originales en la plataforma. “Si me hubieran dicho hace 20 años que íbamos a ser productores no lo habría creído”, reconoce Hastings.

“Fue Ted quién nos empujó. Cada vez tendremos más contenido propio porque muchos que ahora nos licencian sus creaciones se van a convertir en competidores [como Disney] y pueden elegir no vendernos su contenido”, comenta Sarandos. Hay otra explicación, dice el ejecutivo. “El sistema de televisión no es fuerte. Hace un par de años pujábamos por los derechos de entre 12 y 15 series en Estados Unidos. Este año, tan sólo por dos. No se están haciendo buenos productos que queramos licenciar”, concluye.

“No nos afecta el ‘caso Facebook”
Reed Hastings dibuja un entorno en el que compiten gigantes de Internet con compañías de medios tradicionales. ¿Qué es Netflix, una tecnológica o una empresa de contenido? “Somos un poco ambas cosas, tenemos que ser buenos en las dos facetas. Pero es verdad que nos gastamos US$8.000 millones al año en contenido y US$1.300 millones en tecnología”, apunta el CEO de Netflix. Este gasto provoca un flujo de caja negativo que este año se situará entre US$3.000 millones y US$4.000 millones. “Los inversores se sienten cómodos porque nos gastamos el dinero bien, en productos que funcionan y que hacen crecer el número de abonados”, dice.

El ejecutivo se desmarca de algunos de los problemas que acechan a otros gigantes tecnológicos. “En Netflix no tenemos anuncios así que no tenemos ninguno de los problemas que tienen YouTube y Facebook debido a su modelo publicitario. Por eso no creo que nos afecte demasiado el caso Facebook”, dice Hasting, quien remarca que no han tenido que modificar su política de privacidad por la nueva normativa europea de protección de datos.

En este entorno de competencia, Netflix está tejiendo acuerdos con operadores de todo el mundo para integrar su oferta. Sus máximos responsables eluden contestar si habrá un acuerdo así con Telefónica. “Es cierto que hay conversaciones en marcha con operadores de todo el mundo”, concede Ted Sarandos. Aun así, matiza que la prioridad en su estrategia sigue siendo comercializar directamente al consumidor su plataforma de vídeo en streaming.

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