Empresas

Hay 212 empresas en reorganización para evitar la quiebra

Germán Corcho Tróchez

Entre enero de 2013 y el 28 de febrero de este año, la Superintendencia de Sociedades recibió las solicitudes de 212 empresas para acogerse a la Ley 1116 o de Reorganización.

Esta figura es la última carta que se juegan las firmas para evitar la quiebra, y aunque el total de compañías al borde del abismo no ha variado en los últimos años (en 2012 fueron 183 y en 2011, 224) sí devela cómo se está comportando el mercado.

“El proceso lo que busca es que se le dé una oportunidad a la compañía para que pueda refinanciar el pasivo con el visto bueno de los acreedores y se conserve la fuente de pago y, en consecuencia, el empleo”, explicó a LR el Superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez.

La Ley 1116 se creó hace ocho años y entró en vigencia en 2007. Su objetivo es que las empresas preserven su viabilidad y estabilicen sus relaciones comerciales y de crédito, a través de un acuerdo que permita su reestructuración operacional, administrativa, de activos o pasivos.

Entre externas e internas, las causas más comunes que conllevan a la intervención de la Supersociedades para administrar la insolvencia, son el elevado endeudamiento, la reducción en las ventas, los malos manejos administrativos, la alta competencia, la falta de personal idóneo, la tecnología obsoleta y, en menor medida, la elevada carga tributaria y laboral.

“El punto de partida es la viabilidad del negocio. Para ser aceptado a un proceso de reorganización, se tiene que argumentar que la empresa es viable, que tiene una situación coyuntural y no estructural, y puede salvarse”, sostuvo el abogado Alejandro Revollo, agente liquidador de empresas.

“La tasa de cambio o la revaluacion del dólar pudo tener un efecto”, aseguró el abogado Rodrigo Uribe Largacha, socio fundador de la firma Uribe Largacha Asesores.

Comercio y agro, las más afectadas
Desde 2007, los sectores con más compañías en ley de reorganización son el comercio, con 208; manufacturero, 158; servicios, 122, y agropecuario 82. A partir de enero del año anterior hasta el 28 de febrero, esa tendencia se mantuvo con variaciones mínimas: comercio, 28; servicios, 26; manufacturero, 14; y agropecuario, ocho.

Banacol fue una de las últimas productoras agrícolas cuyo requerimiento para acogerse a la Ley 1116, fue aceptado. Su proceso comenzó la semana pasada y no está incluido en la estadística suministrada por la Supersociedades a LR, que aún no incluye cifras de marzo.

Su caso coincide con los motivos que menciona Julián Domínguez, presidente de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio (Confecámaras), para entender el porqué el agro es uno de los mercados con mayor necesidad de la normativa 1116.

“Ha habido problemas de clima, problemas de disminución de precios de alimentos en el mundo por crisis en Europa y Estados Unidos, y un incremento en el precio de los insumos. Todo eso reduce los márgenes de ganancia y maniobra”, enunció el dirigente gremial.

Pequeñas y medianas acuden más
En poco más de un lustro, las empresas medianas y las pequeñas son las que más han acudido a la Superintendencia de Sociedades, para acogerse a un proceso de insolvencia. Las medianas suman 286; las pequeñas, 312 y las grandes, fueron 127.

En total, las 857 con intención de reorganizarse en los últimos siete años acumulan activos por más de $20.000 millones y pasivos por unos $13.000 millones.

En últimas, la crisis hacen parte del mercado y son por eso oportunidades para que las compañías sea más eficientes y competitivas. “No hay que tenerle ningún tipo de temor ni miedo a un proceso de insolvencia. El fracaso es normal”, puntualiza Vélez.

Causas internas y externas inciden por igual
Con base en la información de 121 empresas que solicitaron la reorganización, la Supersociedades estableció relaciones entre las causas externas e internas: las altas tasas de interés inciden en el alto endeudamiento, la disminución de la demanda genera una reducción en la oferta de los bienes y servicios, la dificultad de acceso al crédito incide en la falta de capital de trabajo y la disminución en las ventas conlleva una pérdida de mercado.

Las opiniones

Julián Domínguez
Presidente de Confecámaras

“La red de Cámaras tiene programas de fortalecimiento empresarial. Pretendemos que las empresas no desaparezcan, ni queden en el limbo”.

Alejandro Revollo
Agente liquidador de empresas

“El primer punto es la viabilidad. El otro, que con la concertación con acreedores, se logre un equilibrio financiero, operativo y económico”.

Rodrigo Uribe Largacha
Socio fundador de Uribe Largacha Asesores

“El punto de partida es la viabilidad del negocio. Para ser aceptado a un proceso de reorganización, se tiene que argumentar que se es viable”.