Comercio

Industria colombiana del acero, una de las más sostenibles en el Alacero Summit 2025

Alacero

Durante la jornada se abordarán desde diferentes países los retos de la industria, que incluyen la competencia desleal en el mundo

Valentina Rodríguez Chacón

Hoy se dio inicio al Alacero Summit 2025, el evento más importante de la industria del acero en Latinoamérica que reúne a más de 600 personas entre empresarios, expertos, analistas y consumidores para abordar el contexto en el que se desenvuelven, los desafíos a los que se enfrentan y proyecciones del sector.

La jornada inició con la apertura de Jorge Oliveira, presidente de Alacero, quién comentó que este sería su último año en el cargo, y que espera un panorama más alentador para 2026.

Uno de los principales retos del desarrollo de la industria es el crecimiento de las exportaciones chinas de acero y semi-elaborado, pues durante los últimos 15 años crecieron 233%. Esto ha llevado a la industria latinoaméricana a alertarse, pues si bien en países como Colombia las productoras de acero se han logrado mantener, en otros como en Chile, algunas compañías ya han tenido que poner fin a su operación.

Actores del sector afirman que para que la industria sobreviva necesita de grandes cantidades de inversión, además de la toma de medidas gubernamentales que protejan a las empresas, nivelando las condiciones de competencia.

Daniel Rey Suárez, director ejecutivo de la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi, afirma que “no hace sentido que las empresas colombianas estén haciendo enormes inversiones para producir un acero más limpio, sí van a competir con un acero que viene desde el otro lado del mundo”.

Lo anterior teniendo en cuenta que una de las metas del sector es hacerse más sostenible y más amigable con el medioambiente, aspecto en el que Colombia destaca, pues su huella de carbono es tres veces menor que la de países como China, Rusia o Turquía. Rey comentó que entre los aspectos que la diferencian está que “este es el acero con la huella ambiental o la huella de carbono más baja del mundo”.

Esto porque 80% de lo que se produce viene del reciclaje, es decir, de lo que se podría conocer como ‘chatarra’. Y es justo eso lo que hace que la industria del acero sea más cercana a los colombianos, pues apoya a la economía popular a partir del trabajo conjunto con quienes se dedican a la recolección tanto de chatarra como de acero.

A partir de allí, Rey comenta que “lo llevamos a nuestras fábricas, lo procesamos, lo gestionamos y lo convertimos en acero de altísima calidad, que sería el segundo punto que destaco. No solo es un acero ambientalmente más limpio, sino de calidad”.

Así, en un país de alta actividad sísmica como Colombia, la calidad del acero con el que se realizan las construcciones es un factor indispensable. En el reglamento técnico se incluyen tres criterios principales: las propiedades mecánicas, composición química y marcación o etiquetada. Todo para que “en el caso de movimientos sísmicos, pueda absorber esa energía y evitar el colapso de las edificaciones”.

De esta manera, la industria siderúrgica se convierte en un ejemplo de economía circular, pues recicla anualmente 1,3 millones de chatarra. Además, produce en promedio 0,66 toneladas de emisiones de CO2, en comparación con las 2,6 t de India o las 2,24 de China. El país tiene tres pilares fundamentales: la sostenibilidad, la competitividad y la tecnología e innovación; esto sumado a los más de 50.000 empleos, directos e indirectos, que se generan.

La Cámara Colombiana de Productores de Acero, que representa a cinco empresas (Ternium, Diaco, PazdelRío, Sidoc y GSR, en palabras de su vocero, “estamos cerrando un ciclo que que era recesivo y esperamos pues poder ingresar tranquilamente a un ciclo más benévolo con nosotros, con mayor demanda de acero, pero lo que sí es importante es, que el ciclo creciente sea aprovechado por la industria nacional”.

Para 2026, están sujetos a lo que ocurra en el sector de la construcción, que ya ha presentado un periodo de registros positivos. Rey sostiene que “Lo que esperaríamos en 2026 es un primer semestre que todavía va a ser duro, pero tal vez el segundo semestre del año, ya empecemos a recibir un poco más de oxígeno, es decir, la demanda de acero pueda empezar un proceso de recuperación paulatina”. Además, se tiene la expectativa de cerrar 2025 con una producción aproximada de 1.6 millones de toneladas.

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