Minas

“Invertiremos cerca de US$700 millones en la construcción de la mina El Alacrán”

Sarah Armstrong-Montoya y Santiago Varela, CEO y vp de operaciones de CMH Colombia, contaron detalles de la ejecución de uno de sus proyectos mineros más grandes

David Gómez Goyeneche

La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, otorgó la licencia ambiental al proyecto El Alacrán, convirtiéndolo en la primera iniciativa cuprífera de clase mundial en obtener este permiso en Colombia. Esta decisión representa un hito para la minería del país, ya que por primera vez se cuenta con un proyecto de cobre de escala global autorizado ambientalmente y habilitado para avanzar a la fase de construcción y montaje.

En Colombia, la única operación actualmente en producción de cobre es la mina El Roble, en Chocó, que procesa entre 800 y 1.000 toneladas de mineral al día, mientras que El Alacrán proyecta entre 17.000 y 20.000 toneladas diarias, marcando una diferencia significativa en escala.

En ese contexto, Sarah Armstrong-Montoya, CEO de CMH Colombia, y Santiago Varela, vicepresidente de Operaciones, dieron detalles de la iniciativa, al señalar que el proyecto ha recibido inversiones cercanas a los US$200 millones y que contempla una inversión aún mayor total para su etapa de construcción.

Alejandro Lugo / LR

¿De cuánto ha sido la inversión para El Alacrán?

SV: A la fecha hemos invertido cerca de US$200 millones, incluso un poco más diría yo. La idea que tenemos para la construcción del proyecto es de cerca de US$700 millones.

¿Cuáles son las proyecciones que tienen en cuanto a la producción de este proyecto?

SA: El Alacrán producirá entre 17.000 y 20.000 toneladas diarias de mineral. Es un proyecto compuesto por 70% de cobre y 27% por oro. Cuenta con 500.000 onzas de oro, cerca de 800 millones de libras de cobre y más de 5 millones de onzas de plata.

En cuanto a su vida útil, proyectamos un poco más de 15 años, además de la etapa de cierre. El proceso ha sido largo: llevamos 14 años en Colombia con este proyecto desde la etapa de exploración. Ha sido un proceso riguroso, por lo que estamos profundamente agradecidos de haber obtenido finalmente la licencia. Entre el estudio de la licencia ambiental y el de factibilidad transcurrieron más de cuatro años hasta su aprobación.

LOS CONTRASTES

  • Juan Camilo NariñoPresidente de la ACM

    “La minería, todos los años, les compra a pequeñas y medianas empresas al menos $14 billones. Es decir, impulsa de forma directa a muchas regiones del país”.

¿Por qué este proyecto marca un antes y un después en la minería de Colombia?

SA: El potencial del proyecto en materia de transición energética es enorme, ya que el cobre es clave en múltiples industrias, especialmente en la fabricación de vehículos eléctricos. La demanda también crece por su uso en paneles, celulares, hospitales, entre otros.

Más allá de eso, después de 10 años en este proyecto, que inició con un equipo de siete personas y hoy cuenta con cerca de 200 empleos directos e indirectos, con una proyección de llegar a 2.000, es un indicativo del impacto que tendrá en el municipio y en las comunidades con las que hemos construido una relación cercana. Para mí, es muy significativo ver cómo este desarrollo transformará sus vidas.

Alejandro Lugo / LR

¿Cuál es el impacto esperado del proyecto en la población local?

SA: Estamos muy agradecidos por lo que viene para nosotros y para nuestros vecinos, las comunidades. La construcción de la mina tendrá impactos significativos en la región, con desarrollo en salud, vivienda, educación y adecuación de vías. El impacto será enorme. Además, vamos a generar más de 1.500 empleos directos con este proyecto, impulsando el desarrollo local.

SV: Sí, es la manera en la que operamos en la región, con el apoyo de las comunidades y el acompañamiento de las entidades, lo que nos ha permitido alcanzar la licencia social, algo que muchos proyectos no logran obtener.

Las comunidades étnicas y no étnicas están altamente involucradas, no solo en el desarrollo de la mina, sino también en programas como la relocalización de la comunidad de El Alacrán, que incluye la reubicación de viviendas y un proceso de reconversión productiva. En este, buscamos que pasen de la minería sin título a proyectos productivos vinculados al entorno de la mina, con el objetivo de que no dependan exclusivamente de la actividad minera.

¿El Alacrán pondrá a Colombia en el mapa de la minería en la región?

SV: Sí, Colombia tiene un potencial exploratorio muy grande que, por nuestra historia, ha sido difícil de desarrollar. Sin embargo, considero importante que este y los futuros gobiernos presten mayor atención a este sector, porque si queremos hacer parte del mapa del cobre y de la transición energética, debemos impulsar más su desarrollo. No hay suficiente cobre actualmente para lo que se requerirá en los próximos años, y nosotros debemos aportar; tenemos la capacidad.

¿Qué se puede aprender de los proyectos y errores en otros países como Chile o Perú?

SA: Como mencionó Santiago, Colombia no tiene una historia amplia de minería debido a los años de conflicto, por lo que es clave atraer estándares internacionales y transferir el conocimiento de las multinacionales para capacitar talento local y fortalecer el desarrollo de la industria.

Si se observa a Chile y Perú, son países altamente avanzados, probablemente los más desarrollados de Latinoamérica en este sector, precisamente por la presencia de estas compañías durante muchos años, operando bajo esos estándares. Esto es algo fundamental que también debe consolidarse en Colombia.

¿Colombia está llegando tarde al boom del cobre?

SA: Desde mi punto de vista, todavía hay tiempo, debido a la alta demanda global de cobre. Lo que se requiere en Colombia, al igual que en otros países, es mayor apoyo a las empresas de exploración para que puedan buscar y desarrollar nuevos depósitos, y así contribuir a esta demanda global del mineral.

¿Hay viabilidad para más proyectos a esta escala?

SA: Nosotros tenemos muchas más concesiones y aplicaciones en el departamento de Córdoba, la mayoría alrededor de El Alacrán. Por los tiempos de la licencia, debemos iniciar con esta mina primero, pero la idea es seguir explorando simultáneamente la región, con la expectativa de ampliar el proyecto y extender su vida útil.

¿Qué tan importante es El Alacrán dentro de la estrategia de inversión?

SA: Nosotros y nuestros inversionistas entendemos que esta es la primera plataforma para entrar al país. Existe un alto interés en Colombia y en Latinoamérica, por lo que El Alacrán es el punto de partida de una estrategia de largo plazo en la región. A partir de este proyecto, la idea es consolidar presencia, entender mejor el potencial del territorio y, en paralelo, seguir evaluando nuevas oportunidades de exploración y desarrollo que permitan ampliar la operación.

EL PERFIL

Sarah Armstrong-Montoya es abogada y cuenta con 20 años de experiencia en el desarrollo de proyectos del sector minero-energético, ocupando diversos cargos de alta dirección desde que se unió al Grupo Ivanhoe en 2010. Santiago Varela es abogado, especialista en Derecho Tributario de la Universidad Javeriana, con 15 años de experiencia en firmas boutique y como asesor jurídico en asuntos legales y corporativos, estructuración de negocios y transacciones corporativas. Ha asesorado a empresas nacionales y multinacionales en sectores como minería, hidrocarburos y energía, entre otros.

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