Los entierros le ganan la partida a las cremaciones en el negocio fúnebre

Teresita Celis - tcelils@larepublica.com.co

Si bien un 70% de lo colombianos, la mayoría jóvenes, prefiere ser cremado que inhumado cuando muera, este porcentaje está muy distante de la realidad actual.

Si bien un 70% de lo colombianos, la mayoría jóvenes, prefiere ser cremado que inhumado cuando muera, este porcentaje está muy distante de la realidad actual. De 181.000 servicios funerarios que se registran, en promedio, en Colombia al año, sólo 40.000 son cremaciones, lo que muestra una penetración de 22%, frente a 78% de fallecidos inhumados, lo que indica que los entierros siguen ganando la pelea en el negocio fúnebre.

Aunque en el país, atado a las modas del mundo moderno hay una tendencia clara al aumento de las cremaciones en servicios funerarios, de hecho en los últimos 5 años ha venido creciendo a un ritmo anual de 4%, el arraigo a las tradicionales culturales ha impedido un mayor aumento de este servicio que frente a la inhumación resulta más barato, práctico, menos doloroso y ecológico.

Otra de las razones del actual bajo nivel de las cremaciones lo explica el vicepresidente del Comité Nacional de Funerarias y Parques Cementerios de Fenalco, Armando Franco, es que los hornos especializados es este servicio (en el país hay unos 210) hoy son pocos para atender una cobertura de 1.092 municipios y que la mayoría de ellos están en las grandes ciudades y en las capitales.

No obstante, el factor cultural tiene aún más peso, si se tiene en cuenta que dos grandes urbes como Medellín y Bogotá, tienen una relación inversa. La capital de Antioquia, pionera en el país en el desarrollo de la previsión exequial que se inició sobre la década de los setenta con las llamadas sociedades enterradoras (mutuales), tiene hoy una penetración en cremaciones de 68% (sobre 16.000 muertes anuales), mientras Bogotá sólo registra 33% sobre 32.700 fallecidos. El resto (67%) son inhumados en lotes o bóvedas y de acuerdo a la modalidad en propiedad o arrendamiento, entre otros.

'Medellín es un fenómeno en Colombia y sólo allí hay unos 14 hornos. Pero digamos que la baja penetración de las cremaciones en el país se puede catalogar de normal porque llevamos siglos enterrando', sostuvo, el presidente de la Corporación Nacional de Funerarias Remanso, Luis Fernando Arango.

Pero a esto Franco agrega, que en el ámbito sociocultural, en la capital de la República, se sigue siendo más tradicionalistas y clásicos, como ocurre en Cali, Barranquilla, Bucaramanga y el Eje Cafetero, donde las cremaciones no superan el 30% entre los fallecidos. Quien haya expresado en vida que prefiere ser enterrado que cremado, es una voluntad que suele ser muy respetada.

'Sin embargo, la modernidad está llevando a otras tendencias de la sociedad como servicios rápidos y otra serie de situaciones como lo económico y medioambiental', dijo. El costo de una cremación oscila entre $200.000 y $1,2 millones, mientras la inhumación está entre $180.000 el alquiler de la bóveda hasta $3 millones. A eso se suma el dolor de la exhumación que es otro duelo.

La cobertura
Y si bien la tradición le gana hasta ahora la partida a la modernidad, la cultura de la protección, más cuando se trata de lo único seguro que tiene el ser humano: la muerte, ha ganado terreno en los últimos 10 años. Según Franco, hoy en el país hay 3,2 millones de contratos de afiliación de previsión exequial que cubren a 15,5 millones de personas beneficiarias, lo que equivale a 34% de la población del país, sobre 45,2 millones de colombianos, una de las coberturas más altas de la región en previsión.

De los 3,2 millones de contratos exequiales, 96,9% son capturas en los estratos uno al cuatro, con una mayor concentración en 3 y 4. Sin embargo, y aunque la previsión exequial no fue hecha para los estratos altos, en 5 y 6 se registra una penetración de 2,5%.

'Realmente el producto fue direccionado para favorecer población que no tiene cómo asumir directamente un servicio funerario humanizado, decoroso mediante el pago de una mínima cuota', dijo. De los 181.000 fallecidos al año, 60% representan 108.000, vienen de prestación de servicio por productos tradicionales, soat o previsión exequial. Este último representa de ese porcentaje 38% (unos 41.000). El 35%, que son 63.000, llega a las funerarias como servicio directo y un 5%, representado en 9.000, son asumidos por el sector funerario como servicio social. Un funeral básico de la previsión tiene en promedio un costo de $2,8 millones.

Todo eso tiene un movimiento que en Producto Interno Bruto (PIB) representa unos $350.000 millones al año, repartidos entre funerarias, cementerios, parques cementerios y compañías de previsión que conforman el sector funerario en el país.

Conservación del ritual con innovación
Las empresas de servicios funerarios señalan que una de sus funciones es conservar el ritual funerario como una de las formas para no solo dignificar las personas en su última morada, sino ayudar a los seres queridos a hacer el duelo. Y aquí aparecen una serie de valores agregados que, además, de la cobertura de la previsión exequial llegan otros como servicios musicales, damas y caballeros que acompañan el funeral, unidades de duelo, entre otros. 'Un funeral es un evento social entonces la misión de los empresarios es conservar el ritual con innovación', dijo el vicepresidente de Previsión Exequial Colombia, Jairo Alberto Correa. Entre hoy y el sábado se realiza en Manizales la convención de la red Remanso que reúne a unos 300 funerarias del país.

Las opiniones

Jairo Alberto correa
Vicepresidente de Previsión Exequial Colombia

'Sí, falta más cultura y la penetración hoy es baja en Colombia, pero hace 10 años nadie se hacía cremar. Es un avance paso a paso'.

Luis Fernando Arango
Presidente de la Corporación Nacional de Funerarias Remanso

'Medellín es un fenómeno dentro del contexto nacional porque allí la cultura de la previsión exequial tiene más años en desarrollo que el país'.

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