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Palmas del Cesar, reflejo de la agroindustria palmera con una vocación sostenible

Esta empresa, pionera en el cultivo de palma y la extracción de aceite de palma, se destaca por implementar criterios sociales, ambientales y económicos en sus operaciones

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Distinguida por Fedepalma con la Orden al Mérito Palmero por sus altos estándares de eficiencia y calidad en sus procesos, y con certificaciones en sistemas de gestión y normas de responsabilidad social y ambiental como la ISO 9001, RSPO e ISCC, la empresa Palmas del Cesar ha consolidado su liderazgo en el sector, siendo referente a escala nacional e internacional con una trayectoria de más de seis décadas en el cultivo de palma y la extracción de aceite de palma.

Su planta extractora, ubicada en el municipio de San Martín, departamento del Cesar, es una de las más modernas y de mayor capacidad instalada de Colombia. Allí se concentra la operación de dos líneas de procesos que transforman cerca de 75 toneladas de materia prima por hora, gracias a que está equipada con una alta tecnología que ofrece mayores eficiencias en la extracción de aceite de palma, aceite y torta de palmiste.

La empresa ha liderado el desarrollo de un núcleo palmero que conforman pequeños y medianos palmeros, que son sus aliados y con los que en conjunto atiende un área de cultivo que suma alrededor de 14.000 hectáreas. Esto hace posible la generación de más de 2.000 empleos directos, lo cual incide de forma notoria en el desarrollo social y económico del área de influencia de sus operaciones, que alcanza siete municipios en tres departamentos: Cesar, Santander y Norte de Santander.

Además de su faceta productiva, la empresa gestiona programas con impacto social, vinculando a ellos a las comunidades, las autoridades regionales y otras partes interesadas del sector palmero, para ser parte activa del crecimiento de la palmicultura de manera responsable y sostenible, entendiendo que esta es vital en su economía.

Su estrategia corporativa se apoya en cuatro pilares: la gente, el núcleo palmero, las comunidades y el medio ambiente.

El pilar más importante: su gente

Cerca de 750 personas conforman su equipo de colaboradores –de ellos, el 14% son mujeres–, destacándose que el 100 % tiene contrato directo con la compañía y el salario promedio actual de un trabajador operativo supera hasta en un 90 % el salario mínimo mensual legal vigente en el país, a lo cual se le suma que los beneficios extralegales que reciben representan 20 puntos porcentuales por encima de las prestaciones legales.

La empresa invierte del orden de $3.200 millones al año en programas, beneficios, auxilios para vivienda, educación, salud, recreación para sus trabajadores y familiares, quienes tienen acceso a un programa de salud integral interno que es complementario a los servicios de EPS y ARL, que ofrece acompañamiento en aspectos relacionados con medicina laboral, fisioterapia y psicología, entre otros.

En este aspecto también es relevante el hecho de que todos los colaboradores tienen sus derechos laborales reconocidos y respetados, y más del 50 % están afiliados al sindicato de base, que se organizó hace 35 años.

El núcleo palmero

Son 326 los palmicultores aliados que integran este núcleo, la mayoría con predios menores a 50 hectáreas, y a quienes la empresa les ofrece asistencia técnica, transferencia de tecnología y acompañamiento en su gestión, mediante una Unidad de Servicio al Proveedor.

Este trabajo colaborativo ha permitido alcanzar rendimientos de 24 toneladas de fruta por hectárea al año, un índice de productividad que refleja la unión y el compromiso de todos quienes conforman el núcleo.

A comienzos de 2023 será certificado un primer grupo de 42 aliados en la certificación RSPO, que demuestra los criterios de sostenibilidad aplicados a su producción. Se estima que todos los palmicultores estarán certificados en 2025.

La labor de la Fundación Bajo El Palmar

Esta entidad fue creada por Palmas del Cesar para encargarle la ejecución de su política de responsabilidad social que impacta a cerca de 12.000 personas en ocho comunidades de zonas rurales de los municipios de San Martín y San Alberto, en el Cesar.

Esto es posible gracias al desarrollo de varios programas que ofrecen atenciones en aspectos como salud, ayuda humanitaria, recreación, educación, cultura, educación ambiental, prevención de la drogadicción y el embarazo juvenil, formación de líderes comunitarios, infraestructura, apoyo al adulto mayor y emprendimiento de mujeres cabezas de familia, entre otros.

Los colaboradores de Palmas del Cesar son parte activa de estas gestiones al poner en práctica una solidaridad horizontal mediante la entrega de donaciones voluntarias que permiten financiar o adelantar los programas que atiende la Fundación.

En 2023 la Fundación iniciará la construcción, en un lote de 30.000 mts2 dispuesto por la compañía, un proyecto de 156 viviendas destinado a atender necesidades de trabajadores de la empresa y familias de la comunidad. Se estima que estará listo en 2025.

Además, ante la escasez de espacios adecuados para la recreación sana y familiar en la región, la compañía destinó otro lote de 20.000 mts2 en el que la Fundación construye hoy un parque dotado de una infraestructura apropiada para brindarle a la comunidad una oportunidad de esparcimiento en condiciones dignas y seguras.

Por el medio ambiente

Este ha sido uno de los aspectos en los que la empresa ha puesto mayor enfoque en su estrategia corporativa. No en vano, en la actualidad forma parte del acuerdo de voluntades para la deforestación cero en la cadena de aceite de palma en Colombia.

Entre las iniciativas ambientales que desarrolla se destacan el programa “La marcha del árbol”, con el cual ha sembrado más de 14.000 árboles de especies nativas en los últimos tres años. La meta es alcanzar 20.000 en los próximos dos años.

En la misma línea, el 70% de la energía que consume en su operación industrial es energía renovable producida por vapor de agua que mueve una turbina. Esta cogeneración representa en los últimos tres años la reducción de al menos 5.700 ton de CO2.

La empresa también cuenta en su operación industrial con una moderna tecnología de filtro electrostático que le permite cumplir con holgura con la norma ambiental, que establece como máximo la emisión al ambiente de 50 mg/mt3 de material particulado contenido en los gases de combustión de las calderas.

La mitigación de los efectos que sus actividades generan al medio ambiente ha sido una de sus prioridades; para ello ha creado dos proyectos de economía circular: la captura y quema del biogás generado en el sistema de tratamiento de aguas residuales, y la disposición y el tratamiento de la biomasa procedente del procesamiento de los racimos mediante un proceso bioquímico-aeróbico de compostaje con cobertura de 28.000 mts2.

Con estos proyectos de mitigación de gases de efecto invernadero, la compañía cuenta con un potencial de emisión de 50.000 bonos de carbono, para lo cual ya está en proceso de certificación bajo estándar internacional, proyectando salir al mercado a finales de 2023.

Una empresa que no solo es referente en su actividad industrial, sino que también lo es en sus gestiones de responsabilidad social y ambiental.

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