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Surtifruver aterrizará en Barranquilla y Medellín el próximo año

Juliana Ramírez Prado

Y hoy Surtifruver es una cadena de hipermercados con 16 puntos de venta en Chía, Bogotá, Zipaquirá y Cali, que factura al año más de $100.000 millones, genera 1.100 empleos directos y le compra a 600 proveedores.

Pero Orjuela, oriundo de Acevedo (Huila) y víctima del desplazamiento, no se ha quedado quieto y continúa con los planes de expansión de la compañía. En entrevista con LR, aseguró que este año la cadena está enfocada en su cambio de imagen y en el centro logístico que construyó en Cota. Para 2017 tendrá presencia en Medellín y Barranquilla.

¿Cómo inicia esta idea de negocio?

A veces uno tiene la posibilidad de visualizar un proyecto que posteriormente va a ejecutar creando una estructuración de una idea pero en el caso mió no hubo ese proceso sino que inició lastimosamente por las circunstancias de la violencia y la guerrilla, que produjo el desplazamiento de mi familia hacia Bogotá. Es decir, los inicios de Surtifruver estuvo relacionado más con una obligación de buscar un sustento para mi familia.

¿Qué cree que ha hecho rentable a Surtifruver por 18 años?
Luego de llegar a Bogotá, estuve trabajando cerca de 12 años en un espacio del supermercado de un tío. Observaba que no era agradable la zona de frutas y verduras tanto en las revuelterías como en los supermercados pues era un concepto de desaseo y moscas. Ahí empezó la ecuación de rentabilidad de bajos precios y alta calidad, amarrado a grandes volúmenes. Al día movemos más de 400 toneladas de alimentos en nuestros almacenes que van desde 500 metros cuadrados hasta 7.000 metros cuadrados. Nosotros fuimos pioneros en cambiar la forma de consumir frutas y verduras. Hoy en día ofrecemos también lácteos, carnes, mariscos y pan. Somos el agro en fresco.

¿Cuántos proveedores tienen y qué tanto de lo que venden se importa?
600 en todo el territorio nacional. Y del total, solo 7% viene del exterior, de países como Estados Unidos, Chile, Perú, Ecuador, España o Italia. Con los proveedores nacionales tenemos una alianza que va desde que siembran sus semillas, cosechan los productos, se empacan y se transportan.

¿Qué planes de expansión vienen para la compañía?
Este año estamos haciendo nuestro centro logístico en Cota en un área de 3,5 hectáreas, en el cual invertimos cerca de $20.000 millones, cuenta con componentes sistematizados y modernos para manejar perecederos. De hecho, este centro ya está operando en un 55%. Cuando lo terminemos arrancaremos con nuevos puntos. En el segundo trimestre de 2017 esperamos llegar a Medellín y a Barranquilla, aunque no le quitamos la vista a ciudades intermedias como Ibagué y Girardot. Solo en el montaje de una tienda de estas se pueden invertir cerca de $2.000 millones.

¿Han pensado en exportar este concepto a otros países?
No es fácil manejar frutas, verduras y perecederos. Nuestra meta a largo plazo sería llegar a Estados Unidos, Canadá y Europa, pero por ahora seguiremos desarrollando el mercado local.

Aunque debo decir que uno intenta desfallecer porque las reglas de juego no son claras, ya que las cambian a cada rato. Las reformas tributarias que ha habido en el país son nocivas para el empresariado y como empresa uno se cuestiona si es mejor reducirnos y quedarnos quietos porque la situación se hace inviable. Ahora bien, también está el aspecto de la creación de una cantidad de parafiscales como Asohofrucol, Fenalce o Asopapa, donde se cobra a los productores y campesinos que están al sol y al agua para tener unos conceptos de corbata que no le generan nada al campo.

También muchas veces toman medidas arbitrarias como parar el tráfico de camiones, y como sector perdemos. En la empresa tenemos alrededor de 50 estudiantes del Sena porque los impone el Estado, pero vienen cuando quieren y hacen lo que se les da la gana.

¿Qué proyecciones de crecimiento hay para este año?
El año pasado fue muy difícil para nosotros por el alza del dólar y el fenómeno de El Niño, pues realmente hicieron que los costos se duplicaran. Por eso el productor anda desanimado y desconcertado, ya que además de esto, no cuenta con ventajas. No hubo alimentos en 2015 y en 2016 tampoco va a haber.

Últimamente, por la escasez de comida, también nos hemos visto obligados a producir.

Sin embargo, crecimos en ingresos 10% y este año podríamos subir 5%, aunque soy muy pesimista y no creo que lo alcancemos. 

Mercado orgánico está “a la buena fe” del productor
Por recomendación médica, los orgánicos son consumidos mucho por las personas que tienen enfermedades como cáncer. Para Orjuela, en el país aún no hay una cultura y es muy costoso producirlos. “El grueso de los colombianos no tiene la capacidad económica para hacer un mercado orgánico. Además, en el país hay mucha gente que dice que vende orgánico cuando en realidad no lo es. Aún no hay una organización que controle este concepto y estos productos están a la buena fe del productor”, dijo.

La opinión

Mauricio Escobar
Dir. Programa Negocios Internacionales U. Rosario

“Es destacable su apuesta por cambiar la forma de comprar frutas y verduras. Combinaron la frescura de la plaza con la comodidad del supermercado”.