Tras un siglo de vida, japonesa Sharp está a punto de desaparecer

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Por primera vez en seis décadas, la firma comenzó a despedir empleados.

Luego de cumplir 100 años de existencia, Sharp, el mayor fabricante japonés de pantallas de cristal líquido (LCD), está teniendo serios problemas para subsistir. Puso sus oficinas centrales en Osaka y algunas plantas a comienzos de septiembre para ganar préstamos bancarios después de que su calificación crediticia fuera rebajada a basura. Además está renegociando una venta de acciones con la taiwanesa Foxconn Technology, a medida que intenta recuperarse de pérdidas récord y un desplome de 70% en sus acciones este año.

Después de seis meses de asumir el cargo, el presidente de la firma, Takashi Okuda, está despidiendo empleados por primera vez en seis décadas después de que se amplió ocho veces el pronóstico de pérdidas para todo el año debido a la caída en la demanda de televisores. Los problemas de Sharp son reflejo de lo que están viviendo otras compañías japonesas de consumo electrónico como Sony y Panasonic, que compiten con televisores y teléfonos fabricados por las surcoreanas Samsung y LG.

“Sharp no está en posición de pensar en el próximo siglo. La pregunta es si la compañía puede sobrevivir los próximos doce meses”, comentó a Bloomberg el director ejecutivo de Myojo Asset Management Japan, Makoto Kikuchi.

Los esfuerzos de Okuda para recaudar fondos al vender títulos a Terry Gou, el multimillonario dueño de Foxconn y su fábrica principal Hon Hai Precision Industry, se estancaron luego de que las acciones de Sharp cayeran a un mínimo en 37 años.

Foxconn quiere una participación en Sharp para asegurar el acceso a la última tecnología en partes utilizadas por su mayor cliente, Apple. “Si Hon Hai no ayuda pronto a Sharp a acelerar el desarrollo de productos, rebajar el costo de fabricación y mejorar la administración de cadena de suministro, es difícil facilitar un buen rendimiento”, comentó Gou en Tokio el mes pasado, quien ya ha invertido 66.000 millones de yenes 
(US$ 848 millones) de su dinero en la asociación con Sharp. Las reuniones entre las dos compañías no produjeron un acuerdo final.

Deuda y otros errores


Los problemas de Sharp comenzaron cuando la compañía se financió con deuda para sus fábricas de LCD en Kameyama y Sakai en 2004 y 2009, respectivamente. La inversión, que totalizó 1 billón (millón de millones) de yenes pesó sobre Sharp a medida que los precios de los LCD comenzaron a caer y un yen más fuerte arruinó su competitividad frente a las compañías taiwanesas y surcoreanas.

Otro error de la firma fue convertir la línea de producción en instalaciones para pantallas con tecnología IGZO para iPads. La transición fue muy agresiva, dijo el analista senior de Macquarie Capital Securities, Jeff Loff.

“Probablemente habría sido más sabio esperar para transformar la fábrica hasta que pudiera probar capacidad de suministro consistente a altos volúmenes. Parece que la compañía ha puesto demasiado énfasis en tratar de servir a Apple con las pantallas IGZO para tablets”, añadió.

Las crecientes pérdidas y la débil demanda en medio de un fortalecimiento del yen han perjudicado a las compañías de electrónica japonesas. Y los inversionistas no están optimistas: el actual valor de mercado combinado de 
US$ 32.000 millones de Sony, Panasonic y Sharp es diminuto ante los US$ 174.000 millones de Samsung o los US$ 648.000 de Apple. El valor de Sharp ha caído 92% desde su peak en diciembre de 1992.

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