Viaje al interior de Grupo Ethuss, el imperio creado por William Vélez
jueves, 15 de octubre de 2026
El conglomerado, que nació en 1965, tiene presencia en más de ocho sectores económicos y registra ingresos ordinarios por $1,25 billones
Lo que comenzó en 1965 como una apuesta empresarial terminó convirtiéndose en uno de los conglomerados más importantes del país y en el origen de una de las herencias más jugosas del sector empresarial colombiano. Se trata de Grupo Ethuss, un emporio con presencia en ocho sectores económicos, una plantilla de más de 20.000 colaboradores y operaciones en 14 países. Su portafolio incluye compañías como Eléctricas de Medellín (antes Eléctricas de Manizales), Eléctricas de Medellín Ingeniería y Servicios, Edemsa; Sadelec, Termotécnica Coindustrial, HB Estructuras Metálicas y Unidad de Infraestructura y Construcciones Asociadas, U.N.I.C.A.
En conjunto, estas empresas registran ingresos ordinarios por $1,25 billones y utilidades netas por $267.329 millones. A esto se suman activos por $7,15 billones y un patrimonio neto de $4,25 billones, cifras que dan cuenta de la dimensión del grupo empresarial construido a lo largo de seis décadas.
Legado de más de seis décadas
Detrás del emporio empresarial que hoy lleva el nombre de Grupo Ethuss, está el legado de William Vélez, un empresario antioqueño que encontró en la infraestructura energética el punto de partida para construir uno de los conglomerados más grandes del país. Grupo Ethuss fue uno de los pilares de su fortuna, pero su legado empresarial también incluyó Interaseo y participaciones en Triple A, prestadora de servicios públicos en Barranquilla, y Opaín, concesionaria del Aeropuerto Internacional El Dorado.
Todo comenzó con Eléctricas de Manizales, una compañía que, con el tiempo, trasladó sus operaciones a Medellín y posteriormente pasó a llamarse Eléctricas de Medellín. El negocio encontró terreno fértil en las décadas de 1970, 1980 y 1990, cuando Colombia emprendió una ambiciosa expansión de sus sistemas de interconexión, transmisión y generación de energía. Los planes del gobierno de esa época para modernizar la infraestructura eléctrica se convirtieron en una oportunidad que Vélez supo aprovechar para impulsar el crecimiento de su compañía. Pero su apuesta no se quedó únicamente en el negocio energético.
El primer gran paso hacia la diversificación llegó en 1985, cuando una alianza entre Sade Suramericana y Eléctricas de Medellín dio vida a Sadelec, dedicada a fabricar las estructuras metálicas que sostienen las torres de transmisión y las subestaciones eléctricas. Años después, el grupo terminaría haciéndose con la participación mayoritaria de esta empresa.
Luego, la expansión siguió tomando velocidad. En 1986, el conglomerado adquirió Termotécnica Coindustrial, una compañía fundada en 1960 que ya acumulaba experiencia en proyectos de generación eléctrica y petróleo. De hecho, la entrada a este último sector no tardó en dar frutos, pues en 1987, el grupo consolidó su presencia en la industria petrolera con trabajos de mantenimiento en el oleoducto Caño Limón-Coveñas.
Más adelante, en 1993, compró a Ferrostaal la compañía HB Estructuras Metálicas, fundada en 1945 por Hermann Böhlen y reconocida por su experiencia en la fabricación de estructuras metálicas pesadas. Con esta adquisición, el grupo fortaleció otro de los eslabones de su cadena industrial.
El crecimiento también trajo consigo una reorganización. En 2012, Eléctricas de Medellín adelantó un proceso de escisión que dio origen a Eléctricas de Medellín Ingeniería y Servicios, Edemsa. Un año después llegó otra pieza al rompecabezas, Unidad de Infraestructura y Construcciones Asociadas, U.N.I.C.A., especializada en infraestructura y proyectos viales.
Así, lo que comenzó como una empresa vinculada al desarrollo eléctrico colombiano terminó extendiendo sus operaciones hacia el petróleo, la fabricación de estructuras metálicas y la construcción de infraestructura. Una historia de adquisiciones, alianzas y expansión que, durante seis décadas, convirtió el negocio inicial de Vélez en un conglomerado con presencia dentro y fuera de Colombia, con oficinas en siete países y con operaciones ejecutadas en 14 naciones.
“La solidez de una compañía no se mide únicamente por sus resultados financieros o comerciales, sino también por la estructura de gobierno que la sostiene. Una arquitectura institucional bien diseñada y un gobierno corporativo que apunte a la efectividad facilitan la expansión, fortalecen la confianza de inversionistas y financiadores y protegen la continuidad del negocio”, explicó Edwin Cortés, miembro de juntas directivas, entre ellas la de la Bolsa Mercantil de Colombia y profesor de la U. de los Andes y la U. Javeriana.
Panorama financiero
Entre las seis compañías analizadas, Termotécnica Coindustrial está a la cabeza en ingresos ordinarios, al registrar $448.869 millones, seguida de Eléctricas de Medellín, con $313.446 millones, y HB Estructuras Metálicas, con $166.877 millones.
En cuanto a las utilidades de las distintas empresas, Eléctricas de Medellín aporta $101.701 millones y Grupo Ethuss otros $99.582 millones. Más atrás se ubicó Termotécnica Coindustrial, con ganancias de $40.133 millones, mientras que HB Estructuras Metálicas alcanzó $15.320 millones. Por su parte, Sadelec reportó utilidades por $8.633 millones y Unidad de Infraestructura y Construcciones Asociadas, U.N.I.C.A., cerró el período con $1.960 millones.
Las cifras que se mencionan corresponden a la suma de los estados financieros individuales y no necesariamente a resultados consolidados del conglomerado, pues podrían incluir operaciones entre compañías vinculadas, subordinadas, entre otras.