Transporte

William Shaw, el mexicano detrás de las aerolíneas 'low cost' quebradas Viva y Ultra

El empresario es el común denominador de ambas aerolíneas. Además, ha sido parte de otras empresas como la mexicana Interjet

Iván Cajamarca

A parte de haberle apostado al modelo ‘low cost’ en Colombia, Viva Air y Ultra Air tienen a alguien en común: William Shaw, un empresario mexicano que se enamoró de la aviación cuando la vida lo obligó a buscar trabajo. Con su madre enferma de cáncer y las cuentas acumulándose por los caros tratamientos, Shaw decidió ser parte de la empresa familiar que dirigía su padre, de donde meses más tarde fue despedido. Con la idea de que estar en la industria aérea le permitiría tener tiquetes gratis y ahorrar para viajar por todo el mundo, llegó a trabajar a British Airways medio tiempo como agente de check in.

Desde entonces fue escalando al interior de la compañía. Pasó de atender las necesidades básicas de los pasajeros de la aerolínea a gerente de ventas de la misma en Colombia, donde meses más tarde asumió la dirección nacional de British Airways y en poco tiempo la de la región Andina. Su éxito en el país lo motivó a quedarse y terminar los estudios que había abandonado en la Universidad de Anáhuac en Ciudad de México 10 años atrás. En 2004 se graduó como administrador de empresas del Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa) para trasladarse más tarde a Estados Unidos a desempeñar un nuevo cargo en la División de Carga de la misma empresa británica.

Cortesía

Voluntariamente se apartó de la organización y empezó a estudiar en Stanford University, donde presentó su proyecto de grado del MBA titulado ‘South American Lowcost Airline Project’, documento en el que desarrolló la idea que después se materializó con el nombre de Viva Colombia. Durante su estancia en la universidad norteamericana y en medio de viajes entre California y Bogotá se reunió con Juan Emilio Posada - expresidente de Avianca entre 2002 y 2005, y actual CEO de Interconexión Eléctrica S.A. - a quien le presentó su idea. A este par se unieron más tarde Gabriel Migowski, CEO de RappiPay y Fred Jacobsen, expresidente de Tampa Cargo y CEO de Equair, aerolínea ecuatoriana.

LOS CONTRASTES

  • Germán EfromovichAntiguo dueño de Avianca

    “Los costos de las compañías de bajo costo están siendo mayores a los de las tradicionales. Ahora cobran por todo y el nivel del servicio al usuario ha bajado”.

En 2008 nació la empresa que dejó de operar el pasado 27 de febrero y que sigue a la espera de que Avianca la salve de la bancarrota. Solo empezó a operar hasta 2012 en el Aeropuerto Internacional José María Córdova por falta de capital, luego de que en 2011 probaran suerte con el Grupo Bolívar, cuya inversión se evidenció con la llegada de Declan Ryan, dueño de Irelandia Aviation, la misma que en 2016 se quedó con 75% de la aerolínea de bajo costo colombiana tras comprarle su participación de 25% al Grupo Bolívar y Grupo Fast. Hoy, Ryan se encuentra en el centro de las investigaciones de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) por la unión entre Viva y Avianca.

El mismo año de la compra, William Shaw se convirtió en el presidente de Viva tras la salida de sus tres socios fundadores. No obstante, en 2017 logró constituir Viva Air en Perú, pero la familia que dominaba gran parte de la compañía se hizo con todas las acciones de la empresa, convirtiendo a Declan Ryan en el presidente de la ‘low cost’ y a William Shaw en el principal miembro de la Junta Directiva. En paralelo, el protagonista de esta historia desarrolló una nueva aerolínea en Nigeria: Green África Airways, que realizó su primer vuelo comercial en 2021 y sigue en pie.

En su libro ‘Del cero al cielo’, el mismo Shaw recuerda las palabras que Germán Efromovich, antiguo dueño de Avianca le mencionó para describir el inició de Viva Air: “no lo olvides: si te dicen “no puedes”, o te llaman “loco”, vas a poder aún más. Yo pasé de que Irelandia no me quisiera en la compañía a ayudarlos después en la expansión de Viva por Latinoamérica, aunque pasaría mucho tiempo para lograrlo”.

Desde entonces, el CEO sobre el cual hoy se posan todos los reflectores de las autoridades colombianas por los miles de pasajeros afectados con la quiebra de Ultra Air, estuvo en varias compañías del mercado aéreo. En 2018 se unió a Interjet, empresa que más tarde quebró y fue vendida, lo que también le costó el puesto a Shaw. También posó como miembro fundador, promotor e inversionista de Flycana, en República Dominicana y Flybondi, en Argentina. Finalmente, aterrizó de nuevo en Bogotá para darle paso a Ultra Air, que empezó a volar en febrero de 2022 con 29 rutas domésticas y 15 internacionales aprobadas por la Aeronáutica Civil. Poco más de un año después, abandonó los cielos, sus cinco aviones rentados se quedaron estacionados y a cerca de un millón de usuarios se vieron perjudicados.

Con él, quedan en medio de la turbulencia de la industria local los dueños de la aerolínea, entre quienes se encuentran Carlos Ríos y la familia Sáenz de Autogermana, la familia Lince y otro inversionistas extranjeros. Además del presidente de la Junta Directiva, David Bojanini, expresidente de la empresa paisa Grupo Sura.

TEMAS


Viva Air - Ultra Air - Vuelos