Bancos
60 Convención Bancaria
“Asobancaria ha sido un buen coordinador para el sistema financiero”
jueves, 27 de agosto de 2026
Con motivo del aniversario de la Asociación, el exministro José Antonio Ocampo reconstruyó la historia del gremio a partir de archivos, actas y juntas directivas
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Con ocasión de sus 90 años, Asobancaria encargó al exministro José Antonio Ocampo un texto que recoge su historia como un gremio interlocutor ante el gobierno, productor de conocimiento y formador de grandes líderes que, tras su paso por la entidad, destacaron en otros frentes del sector público y privado.
Leonardo Villar, en el prólogo de este trabajo, resalta que constituirá un documento de lectura obligada para quienes se interesan en la historia económica de Colombia y en especial en la historia monetaria y del desarrollo del sector financiero.
Ocampo detalló los principales hallazgos de su revisión documental, analizó los hitos de la banca nacional, con especial énfasis en el papel de Asobancaria como agente articulador e impulsor del desarrollo económico.
¿Cómo fue el proceso de investigación para este libro?
Trabajamos con un plan personal junto con un equipo de la propia asociación. Revisamos toda la historia de los archivos: las actas de las reuniones, las convenciones y las juntas directivas de Asobancaria, para saber cuál había sido su contribución y su punto de vista en distintos momentos.
¿A qué conclusiones llega en esta investigación?
El libro muestra que la asociación ha sido un buen coordinador del sistema financiero y un buen canal de comunicación con el gobierno en distintos momentos del tiempo. Además, con los cambios importantes que ha habido en la historia financiera de Colombia, las propuestas se han ido variando según cada época.
También ha contribuido a la creación de algunas entidades de información para el sistema financiero, y ha sido un centro de pensamiento muy importante. Cuando yo era joven e iba a las reuniones de Asobancaria, esas eran de las principales discusiones sobre economía que había en Colombia. Los debates eran muy buenos y los libros que publicaban eran realmente importantes.
Además, como lo voy a resaltar en mi presentación, ha sido una entidad formadora de equipos. Por ahí han pasado gerentes del Banco de la República, ministros de Hacienda, directores de Planeación Nacional, presidentes de gremios, codirectores del Banco de la República, presidentes de entidades financieras y altos funcionarios del Estado. La capacidad de formar investigadores, incluso entre los jóvenes que trabajan en la entidad, ha sido uno de los resultados más positivos de esta historia.
Internacionalmente, se destaca mucho la estabilidad y solidez del sistema financiero colombiano. ¿Cuál ha sido el papel de Asobancaria para contribuir a esa estabilidad?
Eso depende del momento, porque el libro está dividido en cinco etapas muy diferentes de la historia financiera de Colombia, y en cada una ha habido contribuciones distintas.
Si hablamos de la etapa más reciente, desde comienzos del siglo XXI, Asobancaria ha sido muy importante para contribuir a la formación de una buena regulación prudencial para el sector financiero, que lo hiciera sólido. Hay que recordar que el sector experimentó dos crisis: una en los años 80 y otra a fines del siglo pasado, una historia que, de hecho, se repitió en muchos países. A raíz de eso, una de las virtudes ha sido la creación de una institucionalidad de regulación financiera sólida, y ahí Asobancaria fue muy importante en el diálogo con el Gobierno.
Aparte de eso, hay otros temas: la contribución a la transformación tecnológica del sector, al desarrollo de los corresponsales bancarios, al avance, todavía limitado, del microcrédito, a la banca móvil y a los instrumentos digitales. En todos estos temas han influido mucho en las últimas décadas.
Hay dos periodos en los que el sistema financiero fue muy exitoso ampliando su área de acción, coincidiendo con un buen crecimiento económico: entre 1950 y 1974, y entre 2003-2004 y 2014. En esos periodos, la expansión del sector financiero como proporción de la economía aumentó significativamente.
También destaco el Protocolo Verde, las normas ambientales para el crédito, una iniciativa que salió de la propia asociación bancaria y que después fue adoptada por el Gobierno.
Y hay otro tema que me consta directamente: en los años 90, cuando hubo muchos problemas en los bancos internacionales por transacciones ilícitas, fue muy importante el desarrollo de normas para evitarlas. Cuando yo fui ministro de Hacienda, en 1996-97, negocié con Estados Unidos unas normas en ese campo para evitar transacciones ilícitas a través del sistema financiero, y en gran medida esas normas se basaron en lo que ya había hecho Asobancaria. Eso, de hecho, salvó la presencia de los bancos colombianos en Nueva York, porque ya existía la amenaza de cerrar sus sucursales en el exterior.
Estamos en una coyuntura particular, tras el terremoto. Los empresarios y los banqueros están siendo promotores de la reconstrucción. Usted hizo un análisis histórico, ¿pero cómo analiza el presente?
No he estudiado a fondo ese tema en el presente. Pero un caso interesante fue durante el covid, en 2020, cuando hubo varias normas para facilitar los sistemas de pagos y créditos, y el sector fue muy colaborador con esa política del Gobierno.
Ahora, con el terremoto, una de las cosas más interesantes es la acción colectiva de todo tipo, incluyendo acuerdos de préstamos más generosos, con menor tasa de interés, para las zonas afectadas.
¿Qué queda por hacer hacia el futuro?
El microcrédito es tal vez el tema más importante. Aunque ha habido avances, como lo resalto en el libro, todavía hay mucho por progresar en ese campo.
Aparte de eso, diría que el sector financiero tiene que ser más grande. Ha crecido, pero todavía, para los estándares de un país avanzado, tenemos que avanzar bastante más. El sector tiene que seguir progresando para poder manejar esos retos. Y una de las cosas más impresionantes es que tienen que adaptarse a las nuevas tecnologías; en ese campo el avance ha sido notable, pero el camino continúa.