La energía como decisión de país: capacidades para su transformación
jueves, 16 de abril de 2026
La transformación del sistema energético ya está en marcha. En Eafit entendemos este momento como una responsabilidad y también como la oportunidad de seguir articulando conocimiento
Claudia Patricia Restrepo Montoya
Rectora Universidad Eafit
La energía ha dejado de ser un asunto exclusivamente técnico. Hoy es, ante todo, una decisión de país.
No solo por lo que implica en términos de infraestructura o de oferta, sino por lo que exige para comprender y transformar sistemas cada vez más complejos. Producir energía ya no es suficiente: el desafío está en anticipar la demanda, impulsar la transición, integrar la variabilidad y sostener la confiabilidad en un entorno que cambia más rápido que nuestras propias certezas.
El conocimiento ocupa un lugar central en ese debate, y con él, el papel de las universidades. Es allí donde se forman las capacidades que permiten leer esa complejidad e intervenirla. El desafío es traducir ese conocimiento en desarrollo tecnológico, en formación de talento especializado, en emprendimiento y en nuevas formas de colaboración. En el ámbito energético, el reto ha dejado de ser la simple operación o la adopción de modelos importados. La exigencia actual es diseñar y producir tecnología con base en nuestro propio conocimiento.
Los datos lo confirman. La demanda de energía en Colombia y el mundo continúa creciendo, impulsada por una economía cada vez más electrificada, por la inteligencia artificial y por tecnologías cuya demanda energética crece de forma no lineal. Sin embargo, los análisis del Centro Imaginar Futuros de Eafit señalan que la discusión ya no se limita a generar energía, sino a gobernar su variabilidad y a comprender el almacenamiento como un activo estratégico.
A esto se suman las voces del sector. Se habla de posibles déficits de energía firme en los próximos años, pero también de una oportunidad: la de transitar de la adopción a la creación de tecnología en el país. Y esa es, en buena medida, una responsabilidad de la academia. No solo en la formación de talento, sino en cómo ese talento se forma. La diferencia está en la conexión con problemas reales, en el aprendizaje experiencial, en la importancia de moverse entre la teoría y la práctica.
Desde esta comprensión, en Eafit hemos impulsado Energy Valley, el Centro Avanzado de Energía, como una iniciativa acompañada por la Universidad EIA, la Alcaldía de Medellín y aliados empresariales como Erco Energía, Celsia, Grupo EPM, ISA y Azimut. Más que un centro, es una plataforma de articulación donde el conocimiento se encuentra con la industria, la investigación se traduce en soluciones concretas, el emprendimiento conecta con los mercados y la formación ocurre en diálogo con los desafíos del entorno.
Esta iniciativa se inscribe, además, en un momento de ciudad que busca consolidarse como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación. Un momento que nos recuerda que el desarrollo no ocurre por acumulación de esfuerzos aislados, sino por el criterio de conectarlos con sentido.
La transformación del sistema energético ya está en marcha. En Eafit entendemos este momento como una responsabilidad y también como la oportunidad de seguir articulando conocimiento y talento para contribuir a la construcción de soluciones que el país necesita. Porque, en última instancia, la energía -como tantas otras decisiones fundamentales- se define en la capacidad que tengamos, como sociedad, para construirla juntos.