Estas son las tendencias que definirán el sistema energético moderno a 2030 y 2040
jueves, 16 de abril de 2026
Desde el Centro Imaginar Futuros, de la Universidad Eafit, expertos evalúan las tendencias y señales que develan el futuro más próximo del sistema energético moderno
Desde hace años, la mayor apuesta en materia energética a nivel mundial se ha centrado en la transición energética como vía para mitigar el cambio climático. Sin embargo, el sistema energético moderno ya no solo exige una orientación hacia las fuentes renovables. Ya no se trata únicamente de cómo se produce la energía, sino de cómo se gestiona la variabilidad de un sistema en constante cambio, que demanda capacidad de gobernanza en almacenamiento, distribución, integración a los mercados y, por supuesto, la garantía de acceso.
Para José Betancur, director del Centro Imaginar Futuros de la Universidad Eafit, América Latina, y en particular Colombia, es una región que ya muestra señales tempranas que anticipan cómo será el sistema energético hacia 2030 y 2040, lo que permite identificar tendencias que lo definirán.
Tendencias energéticas
El informe ‘Sector Energético en América Latina: Señales y tendencias 2030-2040’, realizado por Betancur, identifica seis tendencias que están redefiniendo el sistema energético moderno. La primera es el almacenamiento como un activo estratégico, cuyo crecimiento será inevitable y clave para el diseño de modelos de negocio, la gestión de sistemas y la negociación de contratos.
“Las empresas que formen talento especializado en gestión de almacenamiento y mercados de flexibilidad capturarán una ventaja”, dice el informe.
La segunda se centra en el hidrógeno verde como un nuevo foco de las políticas energéticas regionales, con ejemplos como el de Brasil, donde ya existe un marco legal para el hidrógeno bajo en carbono. La tercera está relacionada con la energía distribuida como un fenómeno masivo, ámbito en el que Colombia avanza con la institucionalización de las “comunidades energéticas”, respaldadas por registro y marco normativo.
La cuarta tendencia se refiere a la integración regional. Por ejemplo, Colombia y Panamá formalizaron acuerdos regulatorios para su interconexión binacional antes de construir la infraestructura. “La integración regional se convierte en un recurso de flexibilidad en sí misma: permite compartir la variabilidad, la hidroelectricidad estacional y los excedentes de energía solar y eólica”, dice.
La quinta posiciona a los mercados de carbono como una nueva infraestructura, al señalar que para 2030 “las señales de precio pueden acelerar el retiro de activos de alta emisión y dirigir capital hacia almacenamiento, hidrógeno y eficiencia”.
Las fuerzas motrices que movilizarán el ecosistema de energía moderno
El informe de Imaginar Futuros identificó cuatro fuerzas motrices que movilizarán el sistema energético en la región. La primera será pasar de generar a gobernar, esto significa que la nueva batalla será la gestión de la variabilidad.
La segunda apunta al nuevo rol de las moléculas limpias, que serán parte de la geopolítica, con un impulso del hidrógeno verde desde lo institucional. En la misma línea emergen el litio y los minerales como una política energética implícita. Por último, se habla sobre la fragmentación institucional en América Latina, donde no hay una sola historia de energía.