Los incendios que hereda el gobierno entrante
lunes, 10 de agosto de 2026
El nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella asumirá con cuatro retos inmediatos: corregir el déficit fiscal, atender la crisis del sistema de salud, fortalecer la seguridad y recuperar la confianza institucional. La disciplina fiscal será clave para enfrentar estos desafíos.
Hernando Zuleta G.
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Cuando Abelardo de la Espriella reciba la banda presidencial el 7 de agosto, tendrá que
apagar varios incendios simultáneos, y la manera como los enfrente determinará la suerte
del cuatrienio.
El más urgente es el fiscal. El Gobierno saliente construyó sus presupuestos sobre una
sobreestimación persistente de los ingresos, mientras el gasto crecía sin freno. Bancolombia
y el Comité Autónomo de la Regla Fiscal proyectan que 2026 cerrará con un déficit de
entre 6,5 y 7 por ciento del PIB, muy por encima de la meta oficial de 5,1 por ciento y del
6,4 por ciento ya registrado en 2025, uno de los peores guarismos en dos décadas. La deuda pública bruta ronda el 60 por ciento del PIB, más de 1.169 billones de pesos, según
Hacienda, y el propio Carf advierte que corregir estructuralmente las cuentas exigiría un
ajuste de tres a cuatro puntos del PIB antes de 2028.
Resolver este incendio exige tres frentes: un recorte de gasto inteligente pero visible; una conversación franca con multilaterales e inversionistas institucionales para reperfilar la deuda, creíble solo si llega precedida de ese recorte; y una reforma tributaria razonable, discutida primero con el sector privado y luego con los partidos, que simplifique el recaudo sin ahogar la economía.
El segundo incendio es la salud. Cada año el Estado le paga a las EPS una prima fija por
afiliado, la UPC, para que cubran su atención médica. Esa prima lleva gastándose más de lo
que recibe desde 2022: según la ANDI, a cierre de 2025 las EPS gastaron 106 pesos por
cada 100 que recibieron. El faltante se ha acumulado como deuda, y hoy las EPS
intervenidas por el Estado, que atienden a cerca del 47 por ciento de los afiliados del país,
le deben a los hospitales más de 25 billones de pesos. De la Espriella ya anunció un plan de
choque de 10 billones, pero gremios como la ACHC advierten que esa cifra no alcanza para
cerrar el hueco. La salida no es solo administrativa: mejorar la gestión ayuda, pero el
sistema necesita, sobre todo, más plata, lo que vuelve todavía más urgente el ajuste fiscal.
El tercero es la seguridad. La paz total suspendió órdenes de captura contra 205 miembros
de grupos armados y propició ceses al fuego que, según la Fundación Ideas para la Paz,
coincidieron con un crecimiento de 23,5 por ciento en esas estructuras durante 2025, hasta
superar 27.000 integrantes. Asocapitales reporta más de 14.000 homicidios en 2025 y un
alza de 124 por ciento en secuestros. A eso se suma un Ejército debilitado por la salida de
generales y coroneles con experiencia valiosa. Revertirlo exige aumentar el pie de fuerza,
reincorporar personal calificado e invertir en equipo.
El cuarto incendio es menos visible, pero no menos peligroso: la deslegitimación política.
Petro insiste en un fraude electoral, anunció una demanda de nulidad respaldada en el
testimonio de "70.000 testigos digitales" y convocó movilizaciones para el mismo 7 deagosto en Bogotá, Cali y Barranquilla, con la advertencia de una huelga general eindefinida si el nuevo Gobierno deroga la reforma laboral o la agraria. Un estudio de
Kaspersky halló que el 78 por ciento de los colombianos estuvo expuesto a desinformación
durante el ciclo electoral. El patrón es previsible: llamados a la calle y, ante la respuesta de
la fuerza pública, la denuncia mediática de represión. Enfrentarlo exige inteligencia para
anticipar la violencia y una estrategia de comunicación que impida que ese relato domine el
debate público.
Cuatro incendios, una sola condición común: sin disciplina fiscal no hay margen para
apagar ninguno de los otros tres. Ese es el verdadero examen del nuevo gobierno.