Agro
El boom del agro
La proyección agrícola en este año espera un crecimiento estancado entre 2% y 3%
lunes, 16 de febrero de 2026
Tras un crecimiento de 4%, el campo enfrenta un año de ajuste condicionado por factores macroeconómicos y climáticos adversos
El sector agrícola se adentra al primer trimestre de 2026 bajo un escenario de contrastes que desafía el panorama optimista que brindó el año anterior. Tras un 2025 donde el campo se posicionó como el principal motor de la economía nacional, registrando tasas de crecimiento de 4%, el panorama actual obliga una lectura más técnica y cautelosa de diversas variables en el mercado.
El inicio de este año ha estado marcado por una realidad macroeconómica que presiona directamente el bolsillo de los productores y la rentabilidad del exportador. Según explica Indalecio Dangond, experto en crédito de fomento agropecuario, la inflación de los alimentos no ha bajado lo suficiente, lo que llevó al Banco de la República a subir la tasas de interés a 10,25%, lo que representa un encarecimiento directo del crédito de fomento, la herramienta vital que permite la modernización y la compra de maquinarias, semillas o ganado a comparación de hace un año.
A esto se suma la depreciación del dólar. Durante febrero de este año la tasa de cambio ha estado rondando los $3.660. Si bien, esto es favorable para quienes viajan o compran tecnología en el exterior, para los mercados exportadores del agro como café, flores o carne no es conveniente. Al recibir menos pesos por cada dólar que venden, se reducen sus ganancias, justo en un momento donde los costos de los insumos y fertilizantes han tenido un gran incremento, gastando entonces más de lo que ganan en exportaciones.
Por otro lado, no se debe dejar de lado la fuerte temporada de lluvias. El Ideam y organismos internacionales prevén que el país pasará a una fase más neutral en este primer trimestre. Aunque parece una buena noticia, el exceso de agua que ya cayó en enero y febrero ha dejado los suelos saturados, lo que complica las labores de siembra y favorece la aparición de plagas que obligan al productor a gastar más en cuidados sanitarios. Es aquí donde la advertencia de Dangond cobra más fuerza, este es un año que exige una lectura mucho más cuidadosa y técnica del negocio.
Con todos estos factores sobre la mesa, las proyecciones de crecimiento para el agro 2026 son más modestas, seguirá creciendo pero con un ritmo lento, a un rango de entre 2% y 3%, casi la mitad del año pasado. Este freno se debe a que el sector ya no tiene ese impulso extra, pues los precios internacionales de los alimentos caerán cerca de 7%.