Bancos
El gota a gota
Usura: la mejor aliada de la ilegalidad
sábado, 11 de abril de 2026
Seamos francos: la tasa de usura fracasó. No protegió al consumidor ni frenó el endeudamiento abusivo, y al ignorar el problema, empuja a los más vulnerables hacia el “gota a gota”
Gabriel Santos García
La tasa de usura es la mejor aliada del gota a gota. Una política bien intencionada, la tasa de usura, es decir, la existencia de una tasa máxima de interés, ha perpetuado la exclusión de los colombianos más vulnerables. Además, frente a esta situación tan lamentable los políticos han preferido engañarnos. Los políticos nos han vendido la idea de que limitar las tasas de interés es sinónimo de justicia financiera.
Pero la realidad ha sido otra. Cuando se limita artificialmente la tasa de interés, lo que se limita en realidad es el acceso al crédito y se crea una oportunidad para el “gota a gota”.
Las entidades no pueden, ni van a, asumir el riesgo de prestarle a alguien con historial crediticio incompleto, ingresos informales o alta probabilidad de endeudamiento. ¿Y a dónde van esas personas? Al ‘gota a gota’, al préstamo diario, a la usura real, esa que no aparece en los reportes, pero sí en las amenazas, en la violencia y en los ciclos interminables de pobreza. Al respecto, desde Colombia Fintech con el apoyo de Anif identificamos los patrones de endeudamiento, formal e informal para personas y empresas.
Los datos son claros: quienes acceden al crédito formal son las personas de mayores ingresos y las empresas de mayor tamaño. Solo una de cada ocho personas recurre al crédito informal mediante “gota a gota”. Esto equivale a alrededor de 4,4 millones de adultos: es como si toda la población del área metropolitana del Valle de Aburrá fuera cliente de la informalidad.
Ahora bien, cuando las personas y las empresas recurren al gota a gota se enfrentan a tasas de 382% y 666% anual, respectivamente. También encontramos que 67% de los usuarios del “gota a gota” terminan pagando hasta 3,2 veces el monto inicial de su deuda en plazos de dos meses o menos.
El “gota a gota” no se va a acabar a menos que tengamos un debate informado sobre la tasa de usura. Mientras que los políticos evaden el debate, los grupos delincuenciales seguirán aprovechando el lucrativo negocio del “gota a gota”.
Es fundamental advertir que todos los esfuerzos que estamos haciendo respecto a la inclusión financiera digital, finanzas abiertas, pagos digitales, serán insuficientes si no tenemos una discusión sincera sobre los efectos reales de la tasa de usura. Es momento de sincerarnos, y tener conversaciones difíciles, pero basadas en evidencia, sobre este tema.
Tener un debate informado, implica actuar pronto con medidas reales. Es fundamental analizar la metodología de cálculo de las tasas. En particular, separar el cálculo de la tasa de crédito de consumo del crédito ordinario permitiría una mejor segmentación del riesgo para que el interés represente mejor las condiciones de quienes se endeudan.
Este cambio es posible en el corto plazo y generaría una expansión de hasta $10 billones en el stock total de la cartera de consumo al elevar el techo normativo y permitir la colocación de créditos a perfiles de mayor riesgo. Además, es clave impulsar la transparencia en la definición de la metodología de cálculo, restándole subjetividad e impulsando en diálogo con la industria.
Seamos francos: la tasa de usura fracasó. No logró proteger al consumidor, no evitó el endeudamiento abusivo y mucho menos fomentó la inclusión financiera. Al contrario, ignorar este problema, está condenando a los colombianos más vulnerables al “gota a gota”, y, a su vez, estamos incentivando la ilegalidad.