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Brecha en financiación para territorios persiste

Asocapitales

LA falta de conocimiento y capacidad institucional afecta a territorios en su capacidad de conseguir financiación para proyectos estratégicos

Sebastián Aguirre Eastman

Pese a que en Colombia y la región latinoamericana se ha registrado en los últimos años un proceso muy interesante de innovación financiera, con la expansión de instrumentos como bonos verdes y sociales, finanzas mixtas y financiamiento basado en resultados, incluso con emisiones por hasta US$3.000 millones, sigue habiendo una deuda considerable en el arribo de estos recursos a los territorios.

Esto resulta una paradoja, teniendo en cuenta que son justo estos territorios los que más necesidades tienen de recibir este acompañamiento, pero también los que cuentan con los activos naturales más importantes para apalancar este financiamiento, y es allí donde existe una oportunidad para cerrar brechas de inclusión, género, sostenibilidad y desigualdad, dijo Mireia Villar Forner, coordinadora residente de ONU Colombia, en la moderación del panel ‘Instrumentos financieros territoriales innovadores’, en el marco del foro ‘El Poder de las Ciudades Capitales’, organizado por Asocapitales.

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Villar indicó que es necesario asegurar que los instrumentos financieros que surjan como respuesta a dicha necesidad no reproduzcan más desigualdades, y arropar la llegada de este tipo de vehículo a nivel de capacidades, de garantías, de manejo de riesgo y de acompañamiento institucional, para conseguir que, en definitiva, los territorios puedan acceder a los recursos para poder crecer en competitividad.

Soluciones a la vista

Al respecto, Elizabeth Arciniegas, ejecutiva principal de Desarrollo Territorial Sostenible del CAF, señaló que en 2021 la entidad se comprometió a trabajar de manera decidida con los gobiernos nacionales en Latinoamérica y decidió destinar un tercio de la capitalización por US$7.000 millones para financiar proyectos en sus territorios, pero considerando sus necesidades y capacidades de acceso a todos los instrumentos de crédito de los que dispone la banca tradicional.

“Hemos pasado de trabajar con garantías a no tenerlas, es decir, bajo esquemas cuasi soberanos y la figuración de fideicomisos, y a estructurar otro tipo de instrumentos como los programas basados en resultados y entender el funcionamiento de los mercados de garantías para ampliar la oferta que podemos dar a nuestros clientes nacionales”, dijo Arciniegas.

Un caso de éxito fue el trabajo conjunto entre el CAF y la Alcaldía de Bogotá en 2025, en el que el banco actuó como inversionista ancla de un bono emitido por la ciudad, lo cual los llevó a explorar este instrumento para desarrollarlo en otros territorios con capacidades técnicas diferentes a los de la capital colombiana.

Bogotá, por ejemplo, creó hace 25 años la Dirección de Crédito Público, con expertos en endeudamiento y crédito público que tienen la capacidad de conversar con inversionistas y la banca multilateral, y entender qué es lo que le conviene a la ciudad. Sin embargo, Ana María Cadena, su secretaria de Hacienda, insistió en que si las finanzas no son sólidas y fortalecidas, es poco lo que se puede hacer. “En 2024 teníamos una cartera por $14 billones, y en dos años la reducimos en $1,4 billones. La gestión de recaudo y cartera es clave”.

Otra realidad afrontan ciudades como Quibdó, cuyo alcalde, Rafael Bolaños, afirmó que la falta de conocimiento y capacidad institucional afecta a territorios como el que representa, que dependen en casi 80% de su presupuesto de las transferencias de la Nación.

“A muchos nos falta tener mayor conocimiento de lo que hacen ciudades como Bogotá con el bono verde, sobre todo en territorios como el nuestro, que no deberíamos tener dificultades para acceder a mecanismos de financiación de ese tipo por las fortalezas que tenemos en biodiversidad”, comentó Bolaños.

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