Industria
El Triple Impacto de las Empresas B
El triple impacto, una nueva forma de repensar la industria de la moda
viernes, 31 de julio de 2026
Marcas colombianas han decidido hacer la diferencia en una de las industrias más contaminantes del planeta, apostándole al triple impacto en la moda
La industria de la moda a nivel global carga con un lastre significativo, ubicarse entre las más contaminantes del planeta. Según un informe de la Organización para las Naciones Unidas, ONU, 10% de las emisiones globales de carbono corresponden a la producción textil.
Así mismo, datos del Parlamento Europeo aseguran que la industria, a través de tintes y productos de acabado, es responsable de aproximadamente 20% de la contaminación mundial del agua potable.
En ese contexto, marcas colombianas han repensado la industria de la moda, haciendo las cosas diferentes desde la producción hasta la comercialización, pero también convirtiendo el cuidado del medio ambiente en una de las premisas fundamentales de su existencia.
Para Juan Camilo Velásquez Agudelo, socio fundador de Bohío Playa, la esencia de la marca se transformó cuando entendieron que no tenía sentido ser una empresa inspirada en el mar, la naturaleza, la biodiversidad, la playa, estar en una de las industrias más contaminantes del mundo y no estar haciendo algo por eso.
“Entonces nos preguntamos, ¿qué maneras hay de hacer las cosas diferentes? Investigamos y hay materiales que generan un menor impacto en el medio ambiente, como el algodón orgánico, fibras a partir de material reciclado, de poliéster PET, que se obtiene de botellas recicladas. También utilizamos estampación que es amigable con el medio ambiente”, explicó Velásquez.
Desde entonces, la marca se ha posicionado como un referente del cuidado ambiental, no solo en las fases productivas con el uso de materiales de menor impacto ambiental, sino con las prendas mismas, sacando colecciones dedicadas a la conservación de ecosistemas clave, donde la ropa se vuelve una forma de llevar mensajes, pero también una manera de recaudar fondos para organizaciones que trabajan, por ejemplo, en la investigación y conservación de las tortugas marinas.
Slow Fashion
En las últimas décadas, el concepto de Fast Fashion ha sido uno de los más acuñados para hablar de la problemática ambiental que genera la industria textil, producción en masa de ropa que termina en vertederos, incluso nueva, generando desechos y contaminación.
Para hacer moda con impacto ambiental, lo rápido debe migrar a lo lento, a la Slow Fashion. Eduardo Kling y Santiago Fajardo, cofundadores de Cíclico, explicaron cómo funciona este concepto en el proceso productivo de la marca. “Trabajamos con materiales y procesos productivos pensados para reducir la huella de cada prenda, y hay una lógica de circularidad en cómo diseñamos las colecciones, evitando la sobreproducción típica de la moda tradicional. Esto implica hacer mediciones reales para comprar solo lo necesario, y hacerlo con materiales de muy buena calidad, para que las prendas duren muchos años y no generen desperdicio en el tiempo”, anotaron los fundadores.
La empresa, además, trabaja por la conservación de ecosistemas esenciales, con el apoyo, durante cerca de cuatro años, a la Reserva El Zoque, en Guasca, Cundinamarca, sembrando especies nativas que le hacen bien a los cerros orientales de Bogotá, de donde viene buena parte del agua de la ciudad.
Los retos
Hacer moda diferente no es sencillo; los retos inician desde la compra de las materias primas, pues en el país casi no hay materiales sostenibles localmente, haciendo que conseguir las telas hechas de residuo textil o PET reciclado, “implique un trabajo activo de búsqueda y desarrollo que no todas las marcas están dispuestas a asumir”, anotaron desde Cíclico.
Otro de los retos es la conciencia del consumidor, pues los compradores conscientes del impacto ambiental de las prendas que compran siguen siendo un nicho reducido. “En Colombia la sostenibilidad todavía no es la prioridad de compra. La gente decide primero por calidad, precio y diseño, y la sostenibilidad queda relegada”, dijeron en Cíclico.
Junto a ello llega otro reto, hacer ropa ambientalmente sostenible es más costoso, como explicaron desde Bohío Playa, “los materiales sostenibles valen alrededor de 30% más, eso hace que el costo de la prenda también pueda subir”, dijo Velásquez.