Conectividad, costos y seguridad marcan los retos de las empresas de turismo
viernes, 23 de octubre de 2026
Cuatro aeropuertos avanzan en obras de modernización, mientras el turismo busca cerrar brechas de competitividad para aprovechar el crecimiento de las divisas
Lilian Mariño Espinosa
El turismo colombiano atraviesa una etapa en la que el crecimiento de los ingresos y el interés de los inversionistas contrastan con los desafíos de conectividad e infraestructura. Aunque el país alcanzó una cifra histórica de divisas por viajes y transporte aéreo de pasajeros en 2025, el documento Visión Estratégica del Turismo 2026-2030, de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, Anato, reportó una reducción de las frecuencias aéreas directas frente a 2024. A esto se suma la necesidad de ampliar la capacidad aeroportuaria y fortalecer la oferta de alojamiento.
El documento muestra que, al cierre de 2025, Colombia contaba con 5.925 frecuencias semanales directas nacionales, una caída de 5% frente a 2024. La operación estaba a cargo de siete aerolíneas, que cubrían 226 rutas hacia 61 ciudades. En el segmento internacional se reportaron 1.655 frecuencias semanales directas, una disminución de 7% frente al año anterior. En este mercado operaban 29 aerolíneas, con 112 rutas hacia 29 países y 55 ciudades.
Pese a la reducción de las frecuencias, el ingreso de divisas asociado al turismo creció. Según cifras de la balanza de pagos divulgadas por Anato y ProColombia, Colombia recibió US$11.166 millones en 2025 por concepto de viajes y transporte aéreo de pasajeros, un aumento de 9,3% frente a 2024.
Del total, US$9.426,97 millones correspondieron al rubro de viajes y US$1.739,15 millones al transporte aéreo de pasajeros. En conjunto, estos ingresos representaron 89% del valor de las exportaciones de petróleo y sus derivados, y superaron en más de 100% las de carbón y las de café.
El resultado refleja el peso que ha ganado el turismo en la generación de divisas. Sin embargo, el crecimiento de estos ingresos no depende exclusivamente del número de viajeros: también inciden su gasto, el tiempo que permanecen en el país y los servicios que consumen durante su estadía.
En el séptimo Encuentro Nacional de Turismo Receptivo de Anato, que se celebra el 22 y 23 de octubre en Boyacá, representantes del sector señalaron que la conectividad aérea y terrestre, los costos de operación y la carga tributaria inciden en la competitividad del país. María Isabel Campo, gerente general de Fontur, destacó la necesidad de cerrar las brechas de conectividad y revisar los factores que limitan el gasto y la permanencia de los viajeros.
A estos desafíos, Anato suma la seguridad, la informalidad, la fragmentación institucional, la rentabilidad y las limitaciones estadísticas, asuntos que considera necesario atender para fortalecer el turismo receptivo.
La inversión hotelera es otra de las señales de expansión. Según ProColombia, desde 2010 las cadenas internacionales han sumado más de 335 hoteles y 37.000 habitaciones en Colombia. Al cierre de 2025, el país contaba con cerca de 12.957 hoteles y 297.487 habitaciones.
Entre 2019 y 2025, las actividades de comercio, restaurantes y hoteles recibieron más de US$11.000 millones en inversión extranjera directa, de acuerdo con cifras del Banco de la República citadas por ProColombia. Solo en 2025, estos sectores registraron US$1.104 millones.
La llegada de marcas internacionales y la ampliación de la oferta hotelera refuerzan el atractivo del mercado colombiano para los inversionistas. No obstante, el crecimiento de la capacidad de alojamiento debe acompañarse de una demanda suficiente, conectividad eficiente y condiciones que permitan mantener la rentabilidad de los proyectos.
Otro de los principales frentes de inversión es la infraestructura aeroportuaria. En septiembre de 2026, la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, informó que cuatro aeropuertos avanzaban en obras de adecuación y modernización: José María Córdova, en Rionegro; Simón Bolívar, en Santa Marta; Almirante Padilla, en Riohacha, y Rafael Núñez, en Cartagena.
Según la entidad, las intervenciones permitirán atender a 12,5 millones de pasajeros adicionales. Aunque los proyectos tienen alcances y cronogramas diferentes, comparten el objetivo de ampliar la capacidad y mejorar la operación de terminales que atienden mercados turísticos relevantes. En Rionegro, las obras tienen una inversión reportada de $164.000 millones. La capacidad de la terminal pasará de 11 millones a 17,5 millones de pasajeros al año una vez concluyan las intervenciones, previstas para abril de 2027. En Cartagena, la ampliación busca elevar la capacidad de atención de siete millones a 11 millones de pasajeros al año. En marzo de 2026, la ANI informó que la autoridad ambiental había autorizado avanzar con 18 intervenciones contempladas en el proyecto de ampliación y modernización.
Santa Marta también está en proceso de expansión. Las obras, iniciadas en octubre de 2025 y con una inversión de $75.000 millones, buscan aumentar la capacidad del aeropuerto Simón Bolívar de 3,6 millones a 5,8 millones de pasajeros al año. “Avanzamos en las adecuaciones de estos cuatro importantes aeropuertos, que representan un crecimiento físico del área y un avance estratégico en capacidad”, indicó Ricardo Ayerbe Pino, presidente de la ANI.