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"Presidente Petro, este es un mandato claro y le pido respetuosamente trabajar por el metro"

Colprensa

El nuevo alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, con más de 1,49 millones de votos (49,02%) enumeró los tres grandes retos de su gestión

Vanessa Pérez Díaz

Con 46 años de edad y más de una década vinculado a la carrera política, Carlos Fernando Galán, del partido Nuevo Liberalismo, ganó la Alcaldía de Bogotá y pasa a la historia como el alcalde de la capital del país que ha llegado a este cargo con el mayor número de votos al obtener 1.497.596 sufragios, esto es 49,02% del total de votos con 100% de las mesas informadas (17.789).

Faltando pocos minutos para las 7:00 p.m. llegó al Cubo de Colsubsidio, lugar donde lo esperaban su familia, miembros de campaña y demás equipo de trabajo para conocer los resultados. Después de agradecer a su familia, a sus amigos y al talento humano que lo acompañó en esta campaña, comenzó a mencionar las tareas y retos que debe asumir durante su gestión como mandatario local.

"Este es mi sueño. Llevo 17 años cayéndome y levantándome preparándome para llegar a este punto y he decidido aprovechar cada segundo como Alcalde de Bogotá. Nos impone una tarea indelegable: trabajar día y noche, trabajar en la calle para sacar los proyectos adelante", comentó.

Uno de los anuncios que más generó entusiasmo entre los asistentes fue cuando aseguró que iba a concretar el proyecto del metro de Bogotá y cuando le envió un mensaje al presidente Gustavo Petro, a quien le pidió colaboración para concretar esta obra.

"Quiero que por primera vez, de la forma más genuina trabajemos todos para sacar adelante el metro de Bogotá y cerremos una discusión de siete décadas. Es infame perder tanto tiempo en transporte y movilizándonos. Presiente Petro, este es un mandato claro y le pido respetuosamente que trabajemos para sacar adelante este proyecto", dijo.

Las otras dos tareas en las que trabajará durante su mandato son: bajar la inseguridad en la capital del país y reducir los niveles de hambre.

"La primera tarea, que trabajaremos desde hoy, es que nos concentraremos en la protección de esta ciudad. Para que las personas puedan salir como quieran, cuando quieran y sin miedo. La inseguridad debe ceder rápidamente", indicó.

Sobre erradicar el hambre dijo: "Acordaremos un principio común con todos los actores de la ciudad para bajar los niveles de hambre (...) porque 3 de cada 10 personas sufren de hambre en Bogotá, esto significa que más de 2,4 millones de seres humanos en nuestra ciudad sienten hambre y muchos de ellos son niños. Tener niños con hambre en la ciudad más poderosa del país un crimen. Quiero hacer un llamado, desde el Gobierno local lo vamos a liderar, pero convoco a la empresa privada y a los campesinos para combatir esta tragedia".

También dedicó unos minutos para agradecer a cada uno de sus competidores en la carrera por la Alcaldía de Bogotá y reconoció una cualidad en cada uno de ellos: "Juan Daniel (Oviedo) le ha impreso autenticidad y renovación a este proceso. Diego (Molano) ha puesto en la mesa la importancia de la familia y la niñez. Con Rodrigo (Lara) nos unirá siempre un dolor muy grande por el asesinato de nuestros padres y esa amistad es superior a las tensiones electorales. El General Vargas nos ha enriquecido con ideas para recuperar la seguridad, que es una urgencia y una deuda con nuestros ciudadanos. Jorge Enrique Robledo inspira un respeto merecido y su ejemplo ha sido en todo momento inspirador. Nicolás y Rafael han estado a la altura del reto. Gustavo, agradezco el reconocimiento de la derrota y su amor por la ciudad".

Sobre ellos dijo: A mis colegas que compitieron hombro a hombro por este privilegio de servir a los bogotanos, quiero decirles que subieron el listón de las posibilidades y alternativas, de programas serios y pensados, de propuestas que estimularon a que los bogotanos tomaran conciencia de la importancia de esta elección y lo mucho que nos estábamos jugando en la capital (...) No prometimos nada para ganar unos cuantos votos, con sus votos se manifestaron, dejaron claro que decidieron creer, que quieren a alguien que trabaje para ellos".

El discurso de Galán estuvo centrado en el agradecimiento, en la necesidad de ejecutar de forma inmediata, pero también en la obligación de aprovechar en lo que ya se ha avanzado: "Lo importante no es quien corta la cinta y quien aparece en la placa, sino cuántas vidas se pueden mejorar con un proyecto como el metro de Bogotá", aseguró.

A continuación el discurso completo de Carlos Fernando Galán durante el reconocimiento de los resultados de las elecciones a la Alcaldía de Bogotá 2024-2028:

Muchas gracias a todos los que nos acompañan aquí y en las redes, en la televisión, en la radio, en las calles y en sus hogares.

Soy el último de la fila de un equipo, un ejército de jóvenes que dejaron la piel en esta campaña. Son las y los gigantes de este proceso. No tengo suficientes palabras para expresar mi gratitud, pero los bogotanos deben saber que todos ellos le imprimieron pasión y esperanza e inteligencia a la campaña.

GRACIAS. Al equipo político, al de estrategia, al de comunicaciones, a los voluntarios, a la marea roja, no solo por su energía, sino por la cantidad de bailes que inventaron, su creatividad y una energía que nos permitió aguantar y disfrutar esta campaña. Gracias al equipo de territorio, a la gerencia, al grupo de Mujeres con Galán, a los colectivos y todos los ciudadanos que nos recibieron un volante, nos dejaron poner una calcomanía en su carro, nos dejaron explicar nuestras ideas, pero también nos dieron unas nuevas. Agradezco también a los que nos criticaron respetuosamente, muchas veces nos hicieron revaluar y mejorar.

GRACIAS también a ese gran grupo de expertos, académicos, exministros que decidieron apostarle a esta opción. Más que gracias, hoy les digo: los necesito. Necesito su experiencia y sus consejos para lo que viene.

Pero quiero detenerme y agradecer especialmente a mi equipo personal, a Caro, Juli y Juanpi… GRACIAS. Sé el sacrificio que implica una campaña, sé el esfuerzo que hicieron para que todo fuera posible, ustedes fueron parte fundamental en este sueño de reconstruir la esperanza para los bogotanos. Gracias desde el corazón, Carolina.

A mis colegas que compitieron hombro a hombro por este privilegio de servir a los bogotanos, quiero decirles que subieron el listón de las posibilidades y alternativas, de programas serios y pensados, de propuestas que estimularon a que los bogotanos tomaran conciencia de la importancia de esta elección y lo mucho que nos estábamos jugando en la capital. Juan Daniel le ha impreso autenticidad y renovación a este proceso. Diego ha puesto en la mesa la importancia de la familia y la niñez. Con Rodrigo nos unirá siempre un dolor muy grande por el asesinato de nuestros padres y esa amistad es superior a las tensiones electorales. El General Vargas nos ha enriquecido con ideas para recuperar la seguridad, que es una urgencia y una deuda con nuestros ciudadanos. Jorge Enrique Robledo inspira un respeto merecido y su ejemplo ha sido en todo momento inspirador. Nicolás y Rafael han estado a la altura del reto. Gustavo, agradezco el reconocimiento de la derrota y su amor por la ciudad.

Tenemos que poder reconocer los avances de todos los exalcaldes, pero también los nuestros como sociedad. En nuestro día a día tenemos que poder aplaudir y apoyar lo que el otro hace bien. Los retos son gigantes, los vientos que soplan no se ven fáciles de lidiar y, si no nos apoyamos, nos soportamos y nos valoramos, será muy difícil salir bien librados de la tormenta que se avecina.

Pudo más la esperanza. Una esperanza basada en la verdad, en lo posible. Todo lo que hemos planteado es realizable y no prometimos nada solo para ganar unos cuantos votos.

GRACIAS a los ciudadanos. Con su voto se manifestaron: nos dejaron claro que decidieron creer; nos mostraron que prefirieron a alguien que trabaje para ellos y no para sí mismo o para otro líder; que necesitamos reconocer aciertos ajenos y construir sobre ellos, pues lo importante no es quien corta la cinta ni quien aparece en la placa, sino cuántas vidas se pueden mejorar. Nos dieron un mandato para que trabajemos solamente por una causa: los proyectos que benefician a BOGOTÁ.

Este es mi sueño, Llevo 17 años cayéndome y levantándome, preparándome y esperando para llegar a este punto y esto me exige aprovechar cada segundo como alcalde para transformar la ciudad. Este mandato, contundente y claro, nos impone una tarea indelegable: trabajar día y noche, en la calle y con la gente, para resolver los problemas cotidianos que hoy nos roban la felicidad. Tenemos mucho trabajo y quiero mencionar algunas de esas tareas que comienzan hoy:

Uno. Nos concentraremos en la protección de la ciudad. Los niveles de miedo deben bajar. Las mujeres, como lo dije iniciando la campaña, deberían vestirse como se les dé la gana sin miedo a ser agredidas en ningún lado. La inseguridad tiene rápidamente que ceder. Inicialmente en las zonas estratégicas de la ciudad como Transmilenio, las ciclorrutas y puntos estratégicos de comercio. Pero en los próximos 4 años esa sensación de tranquilidad debe haberse expandido a cada rincón de la ciudad. La seguridad no puede seguir siendo un territorio político y trabajaré para que la volvamos a ver como un principio democrático y social. Así la vamos a entender. Más seguridad no sólo redunda en una economía más sólida, sino en un mejor desarrollo de niños, niñas y adolescentes, más salud mental y física y sin duda más progreso.

Dos. Quiero que por primera vez, de la forma más genuina posible, trabajemos TODOS para sacar adelante el metro y cerremos de una vez por todas una discusión de más de 7 décadas. Es infame perder tanto tiempo diariamente en cualquier medio de transporte. Tiempo que podríamos disfrutar con la familia, los amigos o haciendo deporte. Presidente Petro: este es un mandato claro y le pido respetuosamente que trabajemos para sacar adelante esta primera línea como está planteada. Seamos generosos con la ciudad.

Y tres. Acordaremos un principio común con todos los actores de la ciudad: el hambre es un crimen que no puede existir más en estos tiempos. 3 de cada 10 personas sufren de hambre en la ciudad. Eso significa que tenemos un drama de 2.4 millones de seres humanos en Bogotá que sienten hambre, que no se alimentan bien, que no tienen para comer tres veces al día, y muchos de ellos son niños. Tener niños con hambre en la ciudad más poderosa del país es un crimen. Quiero hacer un llamado a los empresarios de alimentos, a los innovadores, al sector gastronómico, a los productores del campo y a los ciudadanos para que nos unamos para combatir esta tragedia. Una tragedia silenciosa, invisible para muchos, que no puede volver a estallar. Necesitaremos que la empatía renazca y llegue a niveles jamás antes vistos. Nadie en esta ciudad puede vivir con el dilema de comer o pagar el arriendo. Nadie.
Por supuesto que hay más de tres retos, por ahora quiero pedirles a quienes trabajen en mi gobierno (muchos están en esta sala) que luchen contra su propio ego, porque ganamos y nuestra responsabilidad con la gente es enorme. Yo personalmente siento un piano en mis hombros, pero estoy listo y quiero cargar ese peso hasta llegar a un mejor destino.

Quiero decirles que llegamos para responder a las grandes expectativas, como mejorar la situación de inseguridad, pero también llegamos para decir como funcionarios públicos “¿cómo le puedo ayudar?”, llegamos para que el ciudadano no tenga que esperar meses para que le arreglen la luz de su cuadra, para que un hueco no cumpla años y se vuelva famoso por su peligrosidad.

Llegamos para apurar al que está haciendo un trancón. Llegamos para que la gente pueda vivir y trabajar tranquila. Y llegamos para aprovechar y promover lo que funciona sin importar quién se quiera colgar esa medalla. En otras palabras, llegamos para impulsar una revolución del orden y el respeto.

Nos tomó 3 elecciones, muchas lágrimas y muchos aprendizajes. Nos tomó lidiar con muchos ataques. Nos tomó superar miedos y volver a confiar en nosotros mismos. Esas derrotas nos formaron, nos hicieron conocer más la ciudad y estudiar más soluciones para que todo camine como debe caminar. Llegamos. Ganamos. Ahora estamos obligados a que ganen todos.

Me siento muy feliz. Me siento orgulloso de ustedes, de nosotros. Equipos que trabajaron sin descanso, siempre con un propósito fijo. Madrugamos mucho y trasnochamos mucho. Tomémoslo como un entrenamiento para lo que viene. Una alcaldía muy técnica, soportada en los datos, en la evidencia. Pero eso no será suficiente. También me ilusiona una alcaldía que trabaje desde la calle, que tenga en cuenta al ciudadano para solucionar los grandes problemas, con diálogos que produzcan avances claros. Espero usar poco, muy poco, el escritorio de alcalde. Tenemos un reto grande porque la gente ya no le cree al político que dice que va a trabajar desde la calle y será nuestro trabajo el que recupere la confianza en las instituciones.

Cuidar las instituciones no suena muy emocionante, sólo es la principal tarea de los demócratas en la democracia. Seré un alcalde que va a escuchar la crítica y estaré dispuesto siempre a corregir. No seré un alcalde que pelee con la prensa, seré quien la promueva, y le pido a esa prensa que nos vigile y nos ayude a detectar lo que va mal para tomar cartas en el asunto. No seré el alcalde que buscará a su antecesor para justificar que algo no funciona. Ya llegamos, ya es nuestra responsabilidad, trabajemos con humildad, concentrémonos en producir resultados.

Sé que tengo una responsabilidad muy grande con los electores, con mi equipo, con toda la ciudad… pero también tengo una responsabilidad con mi familia, con Carolina, mis hijos y mi mamá… Y siempre, siempre, con mi papá. Por ningún motivo los voy a defraudar.

Más que una guerra política, más que una guerra de visiones e imposiciones, esta será una batalla contra nosotros mismos. Espero en cuatro años ser una mejor persona, más asertiva, más empática y lograr una ciudad que haya recuperado su orgullo y la esperanza. Espero que al finalizar nuestro mandato hayamos resuelto miles de problemas a millones de personas. Y espero sobre todo devolverle algo de fe y esperanza a todos, especialmente a los más jóvenes para que nunca haga falta ese candidato que quiera cambiar el mundo.

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