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Los nuevos motores de la economía antioqueña y sus posibles amenazas

Gráfico LR

A industria, comercio y construcción se suman industrias creativas, el turismo y los servicios de alto valor agregado

Ximena González

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La economía antioqueña avanza en 2026 a un ritmo superior al previsto para el conjunto del país. Mientras Colombia tendría un crecimiento de 2,5 %, Antioquia podría alcanzar una expansión de 2,8 %, o, incluso podría llegar al 3,0 % según estimaciones de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

Aunque la diferencia es de apenas 0,3 puntos porcentuales, el resultado refleja una característica que ha acompañado a la economía regional: su capacidad de resiliencia incluso en escenarios de incertidumbre.

Entre enero y junio de este año se registraron 16.366 nuevas empresas, un incremento de 0,7 % frente al mismo periodo de 2025. Pero, más allá del número, el dato evidencia una transformación en la estructura productiva de la región.

Hoy, Antioquia conserva el peso de actividades tradicionales como la industria, el comercio y la construcción, pero en los últimos años ha desarrollado nuevos motores asociados a servicios de mayor valor agregado.

“Antioquia ha venido desarrollando una serie de motores alternos muy asociados a servicios de valor agregado”, explica Fredy Pulgarín, vicepresidente de Competitividad y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. Entre ellos, identifica: industrias creativas, turismo, servicios empresariales y actividades vinculadas con tecnología e innovación.

En ese sentido, destaca que, la diversificación es uno de los elementos que está cambiando la composición de la economía antioqueña.

Las industrias creativas que incluyen música, producción audiovisual, videojuegos, eventos y otros servicios culturales, aparecen como uno de los sectores con mayor capacidad para generar empleo y valor agregado.

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A este grupo se suma el turismo. La llegada de visitantes ha impulsado actividades relacionadas con restaurantes, gastronomía, hotelería, transporte y otros servicios, convirtiendo al sector en otro generador relevante de empleo en la ciudad y el departamento.

“En años recientes la dinámica económica de Antioquia ha estado explicada, de un lado, por el buen comportamiento de la economía en Medellín, donde ha crecido el turismo, el entretenimiento y más recientemente el comercio, y de otro lado, por la agroindustria y la minería metálica en el resto del departamento. El precio del oro ha subido mucho en los últimos años”, explica César Eduardo Tamayo, decano de la Escuela de Economía y Finanzas de la Universidad Eafit.

Otro motor que gana peso

A junio, las ventas externas de Antioquia representaron 35,8 % del total nacional, sin incluir petróleo y sus derivados. El resultado estuvo impulsado por el oro, cobre y banano. A pesar de la tasa de cambio, que se ha convertido en el factor más retador para sostener el ritmo de crecimiento.

Detrás hay otra tendencia que merece atención: el crecimiento de productos de mediana y alta tecnología. Las exportaciones de productos con mayor contenido tecnológico vienen registrando tasas de crecimiento importantes desde hace varios años, independientemente del comportamiento de la tasa de cambio.

“Las exportaciones siguen y siguen creciendo, y eso es otro motor de la economía”, señala Pulgarín y añade que, esto abre una oportunidad: pasar de una economía exportadora sustentada en productos tradicionales a una participación cada vez mayor de bienes y servicios de mayor valor agregado.

LOS CONTRASTES

  • Fredy PulgarínVicepresidente de Competividad CCMA

    “La resiliencia empresarial ha permitido que se mantengan niveles favorables de empleo, exportaciones y creación de empresas pese a un escenario complejo”.

  • César TamayoDecano de la Universidad Eafit

    “Es probable que la economía antioqueña crezca más que la nacional. Ya sucedió el año pasado cuando lo hizo 3%, mientras el país creció 2,6%”.

“Cuando uno mira las exportaciones de Antioquia, los productos de mediana y alta tecnología están creciendo a tasas de alrededor del 50% y más”.

La inversión extranjera también es un indicador del atractivo de la región. Según datos recientes, la inversión gestionada por la Agencia de Cooperación e Inversión de Medellín y el Área Metropolitana alcanzó US$408,5 millones a julio de 2026.

La capacidad de atraer capital extranjero está relacionada, entre otros factores, con el posicionamiento que la región ha construido en las últimas dos décadas, gracias a aspectos como, el talento humano, la capacidad empresarial y ecosistema de innovación.

Pero, más allá de los buenos resultados, el panorama no está libre de riesgos. Entre las principales amenazas están las condiciones macroeconómicas que durante el año han persistido: el déficit fiscal, las tasas de interés y la tasa de cambio, a lo que se suman la reforma laboral, los efectos del incremento en el salario mínimo y los aranceles.

“Hay unas brechas en las actividades productivas que hay que cerrar”, advierte y dice que, el reto, por tanto, no es únicamente mantener el crecimiento, sino elevar la productividad y los niveles de innovación para crecer más rápido y más cerca del potencial de la región.

La creación de empresas, muestra de resiliencia

Las 16.366 empresas creadas durante el primer semestre muestran una recuperación frente al inicio del año y parte de esta dinámica está asociada precisamente a los nuevos motores de crecimiento.

De acuerdo con Fredy Pulgarín, el turismo, las industrias creativas, la transformación digital y los servicios empresariales aparecen entre las actividades que están contribuyendo a diversificar el tejido productivo y empresarial. El crecimiento no depende exclusivamente del desempeño de los sectores tradicionales.

“Hay una nueva generación de empresas que está encontrando oportunidades en actividades intensivas en conocimiento, creatividad y servicios”, puntualiza.

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