Educación

UAN, educación con impacto nacional y vocación regional

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María Falk de Losada, rectora de la Universidad Antonio Nariño, habló sobre la importancia de las universidades privadas para atender la demanda educativa

Mateo Medina Ariza

El acceso a la educación superior sigue siendo uno de los principales desafíos de la educación en Colombia. Mientras las universidades públicas enfrentan limitaciones de cobertura y financiación, instituciones privadas han asumido un papel clave para ampliar oportunidades de formación en las regiones.

María Falk de Losada, rectora de la Universidad Antonio Nariño, UAN, dijo que las instituciones privadas complementan la cobertura donde la educación pública no llega.

¿Cuáles son los retos para disminuir la brecha en el acceso a la educación?

Uno de los retos es el abandono de los estudios antes de terminar la escuela secundaria, muchas veces por razones económicas.De larga data, no se ha superado este reto que limita el futuro de las personas e impacta la idoneidad de la fuerza laboral en el país que afecta fuertemente las posibilidades de competitividad internacional y de desarrollo que tengan las empresas colombianas.

Otro factor claro es la financiación de la educación superior, pues donde hay cupos limitados, el acceso a la educación superior pública con matrícula cero sigue siendo restrictivo, especialmente para aspirantes provenientes de los estratos 1, 2 y 3.

El exdirector de Atenea reveló hace pocos meses que las universidades públicas en Bogotá apenas alcanzan a atender 9% de la demanda de cupos. De ahí la gran importancia de las universidades privadas en la ciudad.

Además, el Icetex ha perdido gran parte de su financiación, disminuyendo fuertemente su impacto y su posibilidad de atención a la gran mayoría de aspirantes a sus préstamos de largo plazo. Las universidades privadas han venido buscando alternativas de préstamo a largo plazo para sus estudiantes, y Fincomercio tiene una oferta de este tipo de financiación que puede aportar a solventar la situación.

¿La UAN cómo trabaja para reducir estas brechas?

Los fundadores de la UAN miraron el gran contraste entre las oportunidades de acceso a la universidad en América Latina. En un momento en que la Unam en México tenía 300.000 estudiantes y el Ciclo Básico en la Universidad de Buenos Aires tenía una política de admisión abierta; la Universidad Nacional tenía alrededor de 18.000 estudiantes, con cupo para 2.000 nuevos alumnos en cada período de admisión.

Entonces, la UAN buscaba brindar la oportunidad de cursar estudios superiores a un sector amplio de la población colombiana, concentrándose primero en el sur de la ciudad de Bogotá y llevando la oferta, luego, a un número importante de ciudades en el país, primero con el establecimiento de centros de tutoría para programas a distancia en la época del presidente Belisario Betancur y luego con programas presenciales en salud, ingenierías y ciencias económicas, entre otros.

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Si bien hoy hay una oferta mucho más amplia en las regiones colombianas, la Universidad Antonio Nariño sigue marcando la pauta en calidad, en programas únicos en varias ciudades, con su énfasis en investigación básica y aplicada, en innovación, en contacto con las comunidades, en internacionalización.

Por otra parte, la UAN en sus 50 años, ha graduado unos 110.000 tecnólogos, profesionales, especialistas, magísteres y doctores mostrando su incidencia positiva en la cobertura universitaria en el país.

¿Cómo trabajan el plan de expansión de la UAN? ¿En cuántas ciudades tienen presencia?

La presencia de la UAN en 26 ciudades obedece a su política que permite a los habitantes de las regiones a no abandonar su ciudad de origen a la vez que poderse educar en programas de alta calidad y relevancia.

Ello implica que no se produzca una fuga de cerebros que afecte a la región. La UAN se ha propuesto ser un polo de desarrollo regional y se describe a sí misma como una universidad con presencia nacional y vocación regional.

Al lado de su apuesta a programas de formación en áreas que requieren fuerte inversión como es la salud, la universidad tiene un abanico de estrategias que incluye el desarrollo de importantes proyectos de investigación e innovación en sectores como el agro y la salud, transformando las aspiraciones y la calidad de vida. Inclusive, la universidad desarrolla sin costo programas de capacitación para adultos mayores en temas de salud, tecnología, así como legales y financieros.

¿Cómo van con el desarrollo de patentes y cuál es su impacto?

La UAN tiene 54 patentes con otras 12 propuestas en proceso de patentación. A través de nuestra unidad de transferencia de tecnología, se ponen estas patentes al alcance de las comunidades y empresas, siendo aptos para apoyar diferentes sectores de la economía, así como para obras de proyección social.

Un ejemplo de ellos son las biorrefinerías que convierten desechos orgánicos en biogás. Una tecnología limpia con producción de combustible que satisface las necesidades energéticas de las poblaciones rurales.

¿Cómo debería adoptarse la inteligencia artificial para la formación de los estudiantes?

La educación superior debe transformarse de manera profunda y permanente. Hoy no basta con transmitir conocimientos; las universidades tienen la responsabilidad de formar personas capaces de adaptarse, innovar, investigar y resolver problemas complejos en entornos cambiantes.
La IA, analítica de datos, automatización y las nuevas dinámicas digitales están transformando todos los sectores de la economía y de la sociedad.

Por ello, las universidades deben fortalecer competencias transversales como el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de aprender continuamente y el trabajo interdisciplinario. En la Universidad Antonio Nariño hemos entendido que la tecnología no reemplaza la formación humana, sino que la potencia.

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