Ambiente

En medio de un verano caluroso...y peligroso

En este mes, las temperaturas globales han batido récords y el Acuerdo de París para limitar el incremento en 1,5 grados centígrados es una meta cada vez más lejana para los gobiernos y los organismos multilaterales

Camilo Prieto Valderrama

El planeta Tierra ha experimentado numerosos cambios climáticos en 4.500 millones de años de existencia. Extensos periodos de frío y calor han sido moldeados por las fuerzas geofísicas, lo que ha llevado al surgimiento y desaparición de numerosas especies.

En la actualidad, el sistema climático está experimentando un cambio que no está conectado con las causas usuales, sino con un nuevo propulsor representado en las actividades humanas.

El consenso global de la ciencia climática ha llegado a dos conclusiones particulares ante esta situación: primero, las emisiones de la quema de combustibles fósiles están alterando el balance energético de la Tierra haciendo que la atmósfera atrape más calor; y segundo, la velocidad del incremento de la temperatura global es muy distinta a la que se ha logrado reconstruir de otros momentos de la historia del planeta.

Es cierto que los dinosaurios habitaron un mundo caluroso y con unas concentraciones de CO2 atmosférico cinco veces superiores a las actuales, pero en ese momento la vida humana y sus civilizaciones no eran posibles. Y si nuevamente la Tierra llega a esos niveles, la vida planetaria continuará, pero sin seres humanos y con una biodiversidad muy distinta.

En consecuencia, al pensar el problema del cambio climático antropogénico, es decir, por causas humanas, no debemos centrarnos en “salvar el planeta”, sino en reflexionar acerca de la supervivencia de nuestra especie y de muchas otras que actualmente habitan la casa común.

Este mes, las temperaturas globales han batido récords, según los datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y del programa de observación de la Tierra Copernicus de la Unión Europea. Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad de Leipzig encontró que el mundo está 1,5 grados Celsius más caliente en julio de 2023, al compararlo con el promedio de julio anterior a la industrialización.

Según diferentes grupos de investigación, a pesar de los compromisos, los anuncios y objetivos para confrontar el cambio climático, las políticas actuales aún dejan al mundo en dirección hacia un incremento de la temperatura para finales de este siglo, cercano a los 2,7 grados centígrados, con relación a los niveles preindustriales y, por tanto, muy lejos del ambicioso objetivo del Acuerdo de París durante la COP21 para limitar este incremento a 1,5° C.

Ahora bien, los análisis del grupo de investigadores liderado por el profesor Timothy Lenton concluyen que, si el mundo continúa en una trayectoria hacia un incremento de 2,7 grados Centígrados en la temperatura global, cerca de 2.000 millones de personas experimentarán temperaturas anuales promedio superiores a 29 grados Centígrados para 2030. En otras palabras, un escenario en el que pocas sociedades han vivido en el pasado.

Esta presión puede llevar a que, aproximadamente, 1.000 millones de seres humanos se vean desplazados en busca de un clima más favorable.

A final de este año se realizará en Emiratos Árabes la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc), más conocida como la COP28, a la cual se desplazarán delegaciones desde todos los continentes para insistir en buscar salidas ante esta crisis. Ojalá los gobiernos entiendan que la reducción global de emisiones de gases efecto invernadero se ha convertido en un asunto de supervivencia de nuestra especie.

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