Infraestructura vial y servicios públicos, foco del Caribe

Eduardo Verano de la Rosa

Son muchas las necesidades que tenemos en el Caribe, eso es cierto, pero no es menos cierto el optimismo con el que miramos el futuro de esta zona llamada a catapultar la economía nacional. No aprovechar las ventajas competitivas que nos brindan los puertos marítimos, aéreos y fluviales del Caribe sería un despropósito, por eso, toda inversión que se haga en el territorio necesariamente beneficiará a todos los colombianos.

Tenemos que apuntar a la consolidación de un plan vial regional que dé como resultado carreteras que interconecten los centros de producción con los mercados locales y los puertos de cara a las exportaciones.

Así mismo, el mejoramiento de los servicios públicos, en especial, el acceso a Internet, el sistema eléctrico, el agua potable y saneamiento básico son claves a la hora de sumar en ingresos para la gente.

En el Atlántico hemos invertido en los últimos 12 años, $1,2 billones en agua y saneamiento básico lo que ha posibilitado que la industria no solo piense en Barranquilla para establecerse, sino en municipios como Soledad, Malambo, Puerto Colombia, Sabanagrande y Santo Tomás.

En el Caribe tenemos que pensar en grande y eso nos ubica en el escenario en el que debemos manejar, directamente, nosotros mismos, los recursos. El centralismo nos agobia, tenemos que ser autónomos en las decisiones porque sabemos y conocemos qué nos conviene. Somos un pueblo capaz con el firme propósito de que el país será aún más grande si la economía del Caribe se fortalece y se vivifica.

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