Industria

Así está la composición de las juntas directivas de las empresas que más facturan

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Las juntas directivas de Ecopetrol, EPM y Terpel muestran cómo la estabilidad y la experiencia son determinantes para el rumbo de las mayores empresas del país

Alejandra Rico Muñoz

La discusión global sobre la sostenibilidad dejó de ser exclusiva de las capitales; en Colombia se juega en las regiones. Las actividades asociadas representaron el 1,69% del Valor Agregado Bruto (VAB) nacional y aportaron el 1,53% del PIB. Lo que comenzó en 2018 como la Estrategia Nacional de Economía Circular (Enec) entró en una fase decisiva de adopción local. Esta política convirtió al país en el primero de América Latina en adoptar un marco de este tipo, transformando la agenda ambiental y productiva.

La Enec nació bajo la premisa de producir conservando y conservar produciendo. El modelo invita a repensar el crecimiento priorizando la eficiencia de los recursos tras una construcción colectiva entre sectores productivos, academia y ciudadanos. El Ministerio de Ambiente socializó la estrategia en 19 departamentos mediante Pactos Regionales para identificar modelos locales que impulsen la productividad.

Para organizar la transformación, la Enec prioriza seis flujos de materiales esenciales: industriales, envases, biomasa, energía, agua y construcción. Para activarlos se definieron cinco vehículos institucionales: Responsabilidad Extendida del Productor (REP), nuevos modelos de negocio, parques industriales ecoeficientes, ciudades sostenibles y cadenas de valor.

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Para medir el impacto de estos flujos, la Cuenta de Economía Circular (Ceci) del Dane integró la temática al Sistema Estadístico Nacional. Piedad Urdinola, directora de la entidad, destacó que con este instrumento el país mide nuevas dinámicas económicas y ambientales. Según la funcionaria, la Ceci fortalece la toma de decisiones con información estandarizada a través de un ejercicio pionero. “La economía circular ya forma parte de la lectura macroeconómica del país”, puntualizó.

Los resultados demuestran cómo estas prácticas ganan presencia en la estructura productiva. El sector registró un notable crecimiento del 52,84% entre 2019 y 2024, y del 20,81% entre 2022 y 2024, lo que demuestra que dejó de ser un nicho para convertirse en un motor macroeconómico. El informe revela una estructura donde los servicios impulsan la mayor parte de la dinámica. Las actividades terciarias concentran el 91,88% del VAB circular, las secundarias el 8,10% y las primarias el 0,02%. El peso de los servicios confirma el rol clave de la gestión de residuos, mantenimientos y reparaciones en la prolongación de la vida útil de los materiales en mercados locales.

Del diseño al impacto real

Esta solidez financiera se traduce en resultados tangibles. A través de esquemas colectivos de Responsabilidad Extendida del Productor, más de 274.000 toneladas de materiales regresaron a los ciclos productivos entre 2021 y 2025. Un caso emblemático es el programa Visión Circular de la Andi, que expandió sus redes de recolección a 245 municipios en 29 departamentos. Estas cifras reflejan un trabajo coordinado a lo largo del territorio nacional, formalizando alianzas con asociaciones de recicladores de base e inyectando capital en las regiones.

A pesar de las cifras positivas, el gran cuello de botella ha sido la centralización de la infraestructura técnica. Para romper esta asimetría, el Ministerio de Ambiente activó la Hoja de Ruta Colombia Circular en Pasto, Nariño, enviando el mensaje de que el futuro de la sostenibilidad depende del agro y de las fronteras regionales. La hoja de ruta adapta los lineamientos nacionales a las vocaciones de cada departamento y añade por primera vez el flujo de minerales no energéticos para que la construcción y la pequeña minería local cierren sus ciclos de materiales.

LOS CONTRASTES

  • Paula Ávila VillegasAsistente legal en Riveros Victoria

    “Una junta robusta es importante porque permite tener control completo de las funciones clave de la organización, fortalece el gobierno corporativo y la gestión de riesgos”.

  • Gustavo Marulanda Director del Igac

    “Tener una junta directiva o consejo directivo bien conformado es clave para que la entidad asegure desde su máxima instancia la alineación con la ruta de gobierno”.

La viceministra de Políticas y Normalización Ambiental, Edith Magnolia Bastidas, explicó que la actualización de esta hoja de ruta busca acelerar la transición hacia sistemas productivos más sostenibles, para promover la articulación entre empresas, emprendedores y consumidores. “Colombia ha sido referente en economía circular en América Latina y con esta actualización buscamos vincular estas acciones con las metas de acción climática y protección de la biodiversidad, brindando herramientas a empresas y emprendedores”, afirmó.

Seguir la hoja de ruta de la entidad y el cumplimiento de su misión institucional

Gustavo Marulanda, director del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac), aseguró que en el sector público una junta directiva o consejo directivo bien conformado resulta fundamental para garantizar que la entidad mantenga alineada su gestión con la hoja de ruta del Gobierno y con el cumplimiento de su misión institucional. Explicó que estos órganos son los encargados de definir la estrategia, aprobar planes, presupuestos y políticas, además de ejercer control sobre la gestión de los directivos, evaluar resultados y velar por el uso adecuado de los recursos públicos.

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