Viejos problemas, retos persistentes

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El país cae En los cuatro temas que se evalúan

Saúl Pineda

Al término de los dos períodos de gobierno del presidente Juan Manuel Santos, el país sigue presentando enormes desafíos en su competitividad. Entre 2010 y 2018 el país cedió 13 posiciones en el Anuario de Competitividad Mundial, elaborado por el International Institute for Management Development – IMD. En estos ocho años de mediciones, Colombia pasó del puesto 45 entre 58 países a la posición 58 entre 63 naciones.

Para América Latina se observa que todos los países incluidos en el escalafón general, salvo Chile que se posiciona como líder regional, perdieron lugares en estos años. Colombia se ubica en el séptimo puesto entre los nueve países del continente presentes en el informe.

El reporte analiza el desempeño de las economías en cuatro factores principales: desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura. En los últimos ocho años Colombia registró caídas en los cuatro factores.

El factor de eficiencia gubernamental, es el que presenta mayores pérdidas en el período considerado. Por este concepto el país ocupa actualmente la posición 58 (perdiendo 20 posiciones con respecto a 2010 y dos posiciones frente a 2017). Los mayores retos del país en este campo se centran en variables relacionadas con justicia, desigualdad, corrupción y riesgo de inestabilidad política. El país obtiene también bajos resultados en los impuestos corporativos reales, evasión fiscal e incidencia del contrabando.
El factor de infraestructura continúa generando frenos a la competitividad nacional. En este pilar el país se ubica en la posición 58 con una pérdida de cinco lugares frente a 2010 y sin cambio de posición en relación con 2017. Persiste el rezago en educación (puesto 59), asociado con temas de calidad y bilingüismo. En infraestructura básica el país continúa en una posición secundaria (48), a pesar de los avances recientes. Entre tanto, se identifican avances en telecomunicaciones, costos de la telefonía móvil y energías renovables.

Preocupa también el factor de eficiencia empresarial, concepto por el cual se ubica en el lugar 56, cediendo 17 posiciones en relación con 2010 y tres frente a 2017. En el subfactor de productividad y eficiencia, Colombia ocupa una de las posiciones más bajas del ranking (61), con pérdida de cinco puestos en relación con 2017. El reporte identifica debilidades en el acceso a personal calificado, en los servicios financieros y bancarios, así como en el sistema de valores de las empresas. El reporte reconoce avances del país en materia de emprendimiento, niveles de compensación al interior de las empresas y participación de las mujeres en el mercado laboral.

El factor de desempeño económico es aquel en el cual el país obtiene la mejor posición, en el lugar 51. Sin embargo, este factor registra fuertes descensos en el período en consideración (-16 frente a 2010 y -10 frente a 2017). Cabe destacar la buena posición relativa en variables como el nivel de inversión extranjera, el índice de costo de vida, crecimiento del empleo y formación bruta de capital fijo. Los mayores retos competitivos se concentran en los subfactores de economía doméstica (posición 55) y comercio internacional (puesto 49). El reporte observa debilidades en variables relacionadas con las exportaciones de bienes y de servicios comerciales; el crecimiento del PIB real; la diversificación de la economía; y el balance en cuenta corriente.

Cuatro aspectos afectan de manera crítica la competitividad de nuestro país: la ineficiencia del Estado; la baja productividad de su sector empresarial; los rezagos en la promoción de su educación; así como su escasa apertura comercial y baja diversificación de sus exportaciones.

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