Las habilidades que un empresario puede fortalecer en la academia

La tecnología, el internet, la cuarta Revolución Industrial que comenzamos a experimentar, así como los cambios en las relaciones humanas permean el espacio empresarial.

Son diversas las habilidades que un empresario puede conseguir en la academia: una mirada estratégica para la solución de problemas, la capacidad de crear un pensamiento crítico y las habilidades para construir conexiones.

Estos son algunos de los atributos que debe tener el responsable de una compañía que quiera estar actualizado con los requerimientos de un mundo en el que las transformaciones exigen la renovación permanente de conocimientos.

La tecnología, el internet, la cuarta Revolución Industrial que comenzamos a experimentar, así como los cambios en las relaciones humanas permean el espacio empresarial, y las maneras de ser y hacer de las organizaciones. Estar atentos a esas renovaciones es un desafío que se puede afrontar de una manera más eficiente con la noción, más o menos reciente, de que nunca terminamos de formarnos porque los nuevos retos también requieren nuevas destrezas.

Esa conciencia es uno de los pilares que inspiran la riqueza educativa que ofrece Eafit, donde la idea de educación para toda la vida también se transfiere a empresarios y directivos de niveles altos en organizaciones y compañías a través de programas formales como la Maestría en Administración (MBA) y otros de educación continua como los cursos de Alta Dirección.

El MBA de Eafit-uno de los 10 mejores de América Latina y el único de Colombia en el QS Global MBA Rankings 2018- ofrece a los estudiantes tres elementos determinantes en su éxito como profesionales vinculados a las organizaciones. El primero es la capacidad de estructurar sistemáticamente un proceso que permite identificar problemas, plantear metodologías para solucionarlos e implementar esas metodologías no solo para resolver dificultades, también para mejorar la capacidad organizacional de responder a los desafíos del futuro.

El segundo componente es la capacidad de tener una visión crítica frente a cualquier situación que se presenta en la organización. Se trata de la posibilidad de reconocer que frente a cualquier circunstancia hay varias miradas posibles, cada una con un enfoque y una perspectiva diferente.

El tercer elemento, y lo hemos visto en el MBA de Eafit, es que la academia promueve, quizás mejor que en cualquier otro escenario, la creación de conexiones creativas entre industrias, saberes y disciplinas que son difíciles de elaborar dentro de una misma organización. En los escenarios de aprendizaje, por ejemplo, una persona del sector financiero puede conversar con otras del sector de tecnología o de Gobierno para solucionar un problema de banca para las personas de menores ingresos.

Esa misma oportunidad que ofrece la academia, la conexión entre sectores, intereses y orígenes es palpable en los cursos de Alta Dirección, un programa que creó Eafit para acompañar a directivos y empresas en el fortalecimiento y actualización de capacidades estratégicas y de competitividad. En este comparten sus conocimientos desde el rol de profesor-empresario personajes como Carlos Enrique Piedrahita (expresidente de Grupo Nutresa), Emilio Echavarría (expresidente de Valores Bancolombia), Mauricio Toro Bridge (expresidente de Protección), Luis Fernando Rico (exgerente General de Isagén), y Carlos Raúl Yepes (expresidente de Bancolombia).

Así mismo, en dichos cursos se abordan temas -con el aporte de profesores investigadores de la Institución- relacionados con estrategias de internacionalización, sostenibilidad y competitividad empresarial, generación de valor en la empresa familiar, dirección integral y estrategia competitiva. Son habilidades que se pueden reforzar y actualizar en la academia para facilitar la gestión de los empresarios.

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