Retos detrás de la industria del arroz

Retos detrás de la industria del arroz

Agro

En riesgo 100.000 hectáreas de arroz por sobreoferta y precios internacionales bajos

Fedearroz / Dane / Gráfico LR

Los agricultores, a falta de plantas de secamiento propias y de infraestructura para evitar que se dañe su producto, deciden entregarlo en consignación

Sara Ibañez Pita

¿Alguna vez se ha preguntado qué sería del calentado, la bandeja paisa, el atollado, el ajiaco o cualquier otro corrientazo sin el arroz? Y no precisamente porque sea un ingrediente infaltable en cada uno de estos platos, sino más bien porque es uno de esos que, de ser posible, nunca falta en la alacena de los colombianos.

Y aunque se esperaría que, al ser uno de los alimentos más básicos de la canasta familiar, la demanda del arroz estaría en sus mejores niveles, la realidad es que el sector lleva más de un año en crisis y el panorama de cara a 2026 no es positivo, pues si no se incentiva la compra del paddy verde nacional y se le pone freno al importado, la cadena tendría que reducir hasta 100.000 hectáreas de cultivos por la sobreoferta.

Las cifras de Fedearroz y el Dane dan cuenta de que el consumo per cápita (que fue de 45,22 kilogramos al cierre de 2024) y familiar de este cereal se ha mantenido estable desde hace más de 10 años, sin sufrir caídas graves y con una tendencia que, por el contrario, apunta para arriba a paso lento.

Sin embargo, el problema no es que en el país no se coma arroz, sino que, además de que hay mucha producción, el que más termina en el carrito del mercado de la mayoría de personas no es el nacional, sino el importado que le ofrece mejores precios al bolsillo.

Daniel Ruiz Worth, gestor de Sueños y Estrategias (CEO) de la Unión de Arroceros/Arroz Supremo, explicó que “el sector arrocero se encuentra en crisis porque estamos en una coyuntura en donde hay una sobreoferta nacional: Colombia, como país, ha sembrado en los últimos tres años más arroz del que se come y eso ha hecho que terminemos cada año con más inventarios”.

Sobre las razones de esta sobreproducción, Milciades Naim Pizarro, presidente de la Junta Directiva de Fedearroz, señaló que en casi todo el país, la mayoría de los agricultores siembran todo su arroz de marzo a mayo “porque es la época de lluvias y porque no tiene un sistema de riego que les garantice que van a sacar su cosecha en cualquier momento del año”.

Fedearroz / Dane / Gráfico LR

Como este cereal es de cultivo corto, toda esta cosecha sale para los meses de agosto y septiembre, por lo que “se acumula una cantidad importante de arroz que sale al mercado en el mismo periodo, lo que normalmente el estado retiraba mediante el extinto Idema y posteriormente un incentivo al almacenamiento para que los precios no bajen durante esa temporada”, dijo Pizarro.

A este punto, se suma la reducción en los precios internacionales, que ha llevado al paddy verde (grano recién cosechado que no ha sido secado y es perecedero) y al arroz blanco colombiano a competir con los de Ecuador, Perú y EE.UU.

“¿Qué pasa en un mercado cuando hay sobreoferta local y mundial? Los inventarios están más altos de lo que deben, los molinos están llenos y solo quedan dos posibilidades: comprar local regulado o traer uno importado con un precio de 10% a 15% más bajo”, según indicó Ruiz.

LOS CONTRASTES

  • Daniel Ruiz WorthCEO de la Unión de Arroceros

    “El consumo se sostiene, pero en Ecuador y Perú no regulan el mercado y tienen arroces más económicos que compiten contra el paddy verde y blanco colombiano”.

  • Milciades Naim PizarroPresidente de la Junta Directiva de Fedearroz

    “Hay varios problema adicionales. Creemos que no podemos seguir creciendo en áreas sembradas si no tenemos la capacidad de absorción propia del mercado”.

Por la disparidad de precios, la mayoría de los molineros han elegido el segundo camino y se han resistido a comprar el paddy verde a los agricultores colombianos, quienes, a falta de plantas de secamiento propias y de infraestructura para evitar que se dañe su producto, deciden entregarlo en consignación.

No obstante, la mayoría de los productores no piensa en guardar su arroz por un tiempo indefinido, sino en recibir el pago por su cosecha, tal como venía sucediendo en años anteriores donde el Gobierno, la industria y los agricultores llegaron a acuerdos para garantizar el funcionamiento de la cadena de producción.

Al respecto, Ruiz detalló que, aunque no es una política empleada en la Unión de Arroceros, la modalidad de consignación se ha presentado como una posibilidad ante la falta de apetito de compra a la que han acudido varios molineros.

“De esa forma, se traslada el riesgo de desvalorización. Si el arroz queda en manos del molinero, se reduce el área, se sube el precio y al agricultor en un futuro se lo van a comprar más caro. Si pasa lo contrario, su caja sería perjudicada”, agregó.

Sin embargo, este método no soluciona la crisis que enfrenta el sector y solo ha funcionado en regiones como el área de Casanare, pues la mayoría de agricultores no buscan guardar su arroz sino recibir el pago por sus cosechas.

Un llamado a controlar las importaciones

La caída del precio internacional del arroz en cerca de 30% durante 2025 junto a la revaluación del peso colombiano tienen en jaque al sector arrocero colombiano y lo han puesto a competir en niveles inequiparables. Ante este panorama, los gremios, las industrias y los agricultores afectados hacen un llamado al Ministerio de Agricultura y al Gobierno a que ponga salvaguardas cambiarias y de control sobre las importaciones, para incentivar la compra del paddy verde nacional.

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