Laboral

Colombia tiene la quinta remuneración base más alta en toda la región en 2026

Gráfico LR

EL aumento que llevaba el salario mínimo a $2 millones fue suspendido provisionalmente

Santiago Rodríguez Morales

El decreto que fijaba el salario mínimo para 2026 en $2 millones quedó en pausa. El Consejo de Estado suspendió provisionalmente el ajuste de 23,7% y le ordenó al Gobierno expedir, en un plazo de ocho días, una medida transitoria.

Aunque la decisión no elimina la discusión de fondo, sí obliga a replantear la forma en que se estableció el último incremento y deja abierta la pregunta sobre cuál será finalmente el monto mínimo para 2026.

Hasta antes de la suspensión, el anuncio hecho por el presidente Gustavo Petro generó un álgido debate sobre el salario. El aumento era de 23% para el salario base y de 24,5% para el auxilio de transporte, lo que ubicaba los valores en $1.750.905 y $249.095, respectivamente. Sumados, el ingreso mensual alcanzaba $2 millones. Lo que representó un considerable ajuste frente al año anterior, y por ende modificaba los cálculos en nóminas, contratos y proyecciones empresariales.

Gráfico LR

Con ese monto, el ingreso mínimo colombiano representaba US$539,6, es decir que era el quinto salario mínimo más alto de América Latina.

Por encima aparecían los devengos de Costa Rica, con US$725; México, que lo fijó en US$641; Uruguay, con US$599; y Chile, que estableció US$594 para 2026.

Por debajo del umbral de US$500 se ubican más de diez países. Por ejemplo, Ecuador fijó US$482; Guatemala US$478; Bolivia US$469; y Paraguay US$422. Más atrás aparece El Salvador con US$351; Panamá con US$341; y Perú con US$332. En los últimos lugares del listado regional están Brasil con US$294 y Argentina con US$247.

Fuera del ranking, en una situación mucho más crítica, se encuentran Venezuela, donde el salario mínimo equivale a US$0,44, y Cuba, con alrededor de US$87 mensuales. La comparación evidencia brechas profundas en la región y muestra que los ajustes salariales no responden a una misma lógica.

Sobre esas diferencias se pronunció Juan David Ballén, director de análisis y estrategia de Aval Casa de Bolsa. Explicó que cada país enfrenta realidades económicas y laborales distintas, por lo que generalizar los incrementos sin considerar el contexto puede llevar a conclusiones equivocadas. Inflación, productividad y estructura del mercado laboral son variables determinantes. En el caso colombiano, señaló que el alto nivel de informalidad es un factor clave y que los incrementos elevados pueden afectar la formalización del empleo. También indicó que la inflación suele ser el principal referente, ya que refleja el costo de vida y ayuda a preservar el poder adquisitivo.

Con la suspensión provisional del decreto, el debate deja de ser solo comparativo y vuelve al terreno jurídico y técnico. Aunque varias empresas aseguraron que mantendrán los ajustes efectuados, persiste la incertidumbre en que los empleados sufran recortes futuros, y los posibles impactos macroeconómicos.

Las personas que dependen de los movimientos en el decreto

De acuerdo con datos del Dane, de enero a octubre de 2025, Colombia contó con 11,38 millones de trabajadores que ganan menos de un mínimo. Representan casi la mitad de los ocupados en el mismo periodo, pues tienen una participación de 48,9%, y un alza de 895.000 trabajadores. Se trata de la cifra más alta en los últimos tres años, luego de que en 2023 se registraran 10,49 millones y el año pasado 10,15 millones. Es decir, según lo señaló Fedesarrollo, el dato significa que más de 11,3 millones de personas viven con ingresos inferiores a los $1.423.500 actuales.

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